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sábado, 9 de febrero de 2019

Las oportunidades de divertirse deben ser para todos


Verla a Faustina disfrutar de la arena y el mar me llenó por completo. Fueron unas vacaciones de playa, juegos y diversión, aunque hubo días de desorganización y crisis de parte de mi hija que se vio sobre exitada muchas veces.

Faustina juega en la playa con su balde y la pala.

La primera noche nos pasó lo mismo que el año pasado. Faustina se negaba a dormirse en una cama que no era la suya, a pesar de que fuimos a la misma casa de playa. Si bien reconoció los espacios, la hamaca, el parque, sin embargo, las rutinas no eran las mismas. Finalmente el segundo día ya habíamos armado rutinas para estar ahí y eso mejoró nuestra estadía.

Faustina y la abuela toman un heladito bajo las sombrillas en la playa.
El año pasado acercarse al agua, correr por la orilla o meterse en el mar fueron sus favoritos pero este año prefirió la arena. Si bien gritaba con alegría cuando venían las olas ("ahí viene la olaaaa", gritaba a los cuatro vientos) y se metió al mar, muchas veces solo fue por un rato y ya salía corriendo a jugar en la arena.

Faustina posa para la cámara, ya preparada con su malla y mochila para ir a la playa.
Llevaba su mochila con un equipo de balde, palas, potes y moldes para la playa. Y ni bien llegábamos se sentaba y se sacaba las Crocs y desparramaba todo de su mochila para empezar a jugar. Se lavaba las manos en el balde con agua, se divertía haciendo pozos, castillos, juntando arena o yendo a buscar agua del mar. Acostarse en la arena fue una de las cosas que más disfrutó, aunque yo después me vi en problemas para sacársela de las orejas y la cabeza.



También le gustaron mucho las salidas. Ir a tomar algo, un helado, los videojuegos, la calesita o la cama elástica no faltaron en su lista de diversión. Con la cama elástica me sorprendió bastante porque no era capaz de quedarse sin sostenerse de nuestros brazos pero de pronto se animó y exploró caminar por la cama, aún cuando perdía estabilidad y se animó a saltar en el centro de la gran cama mientras se reía a más no poder. Faustina es una niña que observa mucho lo que hacen los demás así que miraba bien a los chicos de otras camas elásticas y copiaba!

Faustina se suma a la foto grupal con otros chicos al finalizar el show tributo a Piñon.

Faustina en el tributo a Pinón Fijo abrazando al payaso.
Pero lo más sorprendente es que cada día ella buscó otros chicos con quién jugar. Ella misma se consiguió los amigos o las familias que la acogían y allí se quedaba a conversar con los adultos o jugar con los más chicos.

Faustina sentada en la orilla del mar junto con otro niño haciendo una montaña de arena.


Faustina juega en la playa con los chicos.
Un día quería jugar a la pelota y nosotros no habíamos llevado, así que no dudó en acercarse a unos chicos que pateaban una de aquí para allá. Cómo vi que eran un poco más grandes y quizás querían jugar sin Faustina en el medio, la fui a buscar pero el papá me dijo "dejala, no hay problema". Pero yo veía que los chicos querían hacer otro juego y la fui a buscar nuevamente. Sin embargo, uno de los niños me dijo "no, ella juega con nosotros, dejala", y le pasaban la pelota. Yo la veía jugar en la playa con otros chicos y correr detrás de la pelota y me daba mucha satisfacción.

Faustina juega con otros chicos a la pelota en la playa.
También se sumó a cavar un pozo que estaban haciendo otros niños, jugó con Romeo (quien resultó se hijo de una seguidora de Mi vida con Faustina que la reconoció) y Federica, y terminaron los tres siendo un dios del mar y dos sirenitas! Además, le enterraba con arena los pies a los numerosos integrantes de una familia de Santa Fe que la recibieron varias veces, y cantó con otros chicos donde había una guitarra y las mamás nos pusimos a cantar canciones para chicos. Solo por nombrar a algunos de los compañeros de momentos que ella misma se buscó! Ahh, y me cantó el feliz cumpleaños en la playa (mirate el video).

Faustina, Federica y Romeo se enterraron en la arena y compartieron el juego.

Yo vine feliz de saber que no le faltan oportunidades de divertirse y que tiene las herramientas y la personalidad para socializar, jugar y compartir experiencias!

Entrá a ver las fotos del primer día de playa, o mirá esta galería, o esta otra!

Las dos siguientes notas que publicaré serán sobre dos historias que nos sucedieron en la playa. No se las pierdan!

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viernes, 10 de marzo de 2017

Faustina conoció el mar

La playa y el mar. Yo quería que Faustina conociera la playa y el mar, que explorara las sensaciones que provoca la arena seca, caliente, húmeda, mojada, el agua del mar, salada, espumosa, fría, líquida, ruidosa, mágica.
Faustina juega con sus baldecitos en la arena.

Me la imaginaba corriendo hacia ese grandioso y extenso mar moviendo su cuerpito graciosamente como sucede cada vez que apura el paso, mirando los granitos de arena caer desde su palita o sentirlos deslizarse entre sus manos, ver cómo se le escurría el agua en los pies cuando la ola se retiraba y se le hundían en la arena algo movediza. Qué sentiría? Le gustaría? Se asustaría del vaivén del mar, quizás, o de las olas que rompen estrepitosas? Le disgustaría el contacto con la arena, acaso?

La imagen de Faustina en la playa se había instalado en mi cabeza y con el deseo de ofrecerle estas experiencias armé unas vacaciones en la costa atlántica. El año pasado no habíamos podido darnos vacaciones pero ya era hora de que mi hija conociera el asombroso mar y descansar un poco.

Incluida mi mamá que se alegró con la invitación, las tres mujeres nos fuimos a pasar nuestras vacaciones juntas. Del descanso no puedo hablarles porque regresé más cansada de lo que fui! Caminar con los casi dieciseis kilos de Faustina en brazos para atravesar cuatrocientos metros de playa no sé si fue una buena idea. Lamentablemente, las playas no son accesibles, no tiene pasarelas ni infraestructura pensada para que todos accedamos y disfrutemos, pero las familias hacemos varios viajes y esfuerzos extras sólo para que nuestros adultos mayores, niños o personas que usan una silla de ruedas puedan llegar a la orilla del mar.

No era la única que cruzaba el desierto de médanos y arena en varios viajes. Un hombre solía ir y venir con cosas hasta buscar a su esposa y ayudarla a caminar sostenida de sus hombros. Y yo con sombrilla, reposeras, heladora, bolsos con ropa, toallones, cámara de fotos, el balde con la palita y todos los bols para jugar, y luego volvía las cuatro cuadras para cruzar nuevamente la extensa playa con mi mamá y con Fausti a upa y el termo con agua bien calentita para el mate! Dos veces al día!

Pare de sufrir! Pero cómo fue que se me ocurrió eso? No tuve una mejor idea? No. No tuve. Pero Faustina disfrutó tanto, tanto que cada paso, aunque agotada, les juro que valió la pena. Porque imaginaba que podía gustarle, claro, pero nunca imaginé que lo disfrutaría como lo disfrutó y que yo iba a disfrutar tanto con sólo verla disfrutar a ella!

En primer lugar se asombró con el paisaje que se desplegaba ante sus ojos una vez que cruzamos el médano y pudo ver la gran plataforma de arena y el inmenso mar. "Mar achul!", me dijo, y la alegría le pintó la cara. En segundo lugar le encantó la playa y entendió rápidamente qué se hacía allí: jugaba con arena, con un balde con agua del mar, con las conchillas y los caracoles, hicimos castillitos, pozos, tortas de cumpleaños, y se comía churros en la reposera. Observaba lo que hacían todos: chicos, familias, vendedores o perros e imitaba al vendedor de churros y bolitas con su cantito.

Y conoció a otros chicos. Mientras caminábamos por la orilla, no dudaba en acercarse a jugar con otros niños, incluso se hizo amiguita de Alma y Lola, de cuatro y año y medio, a quienes buscaba todos los días en la playa y que le regalaron un dibujito que hicieron para ella el último día.

Pero lo que más le fascinó fue el mar y correr por la orilla esquivando la espuma que dejaban las olas, mirando cómo se enterraban los pies en la arena mojada, tocando con sus manitos el agua, sentándose a jugar en la arena hasta que viniera una ola, una y otra vez, o riendose cuando la levantaba de un salto porque venía un ola más grande.

La experiencia fue hermosa. El clima nos acompañó los siete días y el mar bastante cálido y con poco oleaje nos dejó momentos maravillosos. Ahora, cada vez que la escucho cantar alguna canción donde se menciona al mar me emociona pensar que ya sabe de qué se trata. Verla disfrutar, sentarnos las tres a merendar, verla meterse en el mar, cavar un pozo en la arena o dejarla correr por la playa fue más emocionante de lo que pensaba. Y aunque llegué agotada y quería descanso de tanta movida, fueron las vacaciones más inolvidables que he tenido hasta ahora!

Mirá el álbum de fotos "Mar achul"!

No te pierdas el video de Faustina en la playa!


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