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miércoles, 10 de octubre de 2018

Faustina ya usa su primera app!

Cuando tomó por primera vez un celular, Faustina era muy chiquita y lo usaba como teléfono. Pero enseguida descubrió que si deslizaba sus dedos aparecían cosas en la pantalla. Pronto entraba a ver fotos, usaba el teclado y dejaba sus rastros en los comentarios, o hacía una llamada telefónica y mis amigos me avisaban que mi hija charlaba con ellos.

Faustina toca la pantalla del celular para jugar con una aplicación.
 Luego descubrió Internet y los videos que le gustan tanto. De a poco fue teniendo mejor coordinación para desplazar las pantallas, aprendió a omitir anuncios, a buscar otros videos que le interesaban más... hasta que llegó el día de jugar y aprender con la primera aplicación que usó: Bathroom. Yo le había bajado otras que no le interesaron, pero esta sí. Aunque al principio se frustraba porque algunas cosas no le salían, enseguida comprendió cuál era la finalidad del juego y qué tenía que hacer y de a poco fue mejorando la coordinación y precisión de sus movimientos con el dedo.

El juego es para hacer rutinas de higiene. Se trata de un nene que se baña, se lava la cara y los dientes, va al baño y una sección donde hay que lavar la ropa sucia en un lavarropas y luego colgarla para secar.

Enseguida entendió qué debía hacer: el nene espera que le pasen una esponja con espuma para lavarse, luego que abran la canilla de la ducha para enjuagarse, desempañar la pantalla que se empaña con el vapor y secarlo con una toalla. Cuando va al baño, Faustina lo ayuda a llevarle papel, tirarlo en un tacho, apretar el botón o lo asiste en la sección de lavarse la cara con espuma, enjuagarse, poner pasta dental al cepillo, cepillarle los dientes...

Pero la parte que más le gusta es la de usar el lavarropas. Debe poner cuatro prendas de vestir dentro del lavarropas, luego cargar el jabón en polvo, encender el aparato, esperar que termine, sacar la ropa y colocarla en un cesto y luego colgarla en pares de broches que cuelgan de una soga. No puede colgarla en cualquier broche sino por orden y usando los pares que se le indican. Siempre que finaliza las tareas se le dibuja una sonrisa y se ríe. festejando haberlo logrado.

Al principio se frustraba cuando tenía que poner el jabón en polvo en la gaveta y no lo lograba. A veces porque hace mucha presión con el dedo, porque se le "escapa" el objeto o porque está tocando otra parte de la pantalla con la mano y no funciona. Las primeras veces esperaba que yo lo resolviera. El miedo a no poder cuando lo intentaba varias veces y no salía le paralizaba el juego y pretendía abandonarlo. No le gusta equivocarse y tampoco tiene mucha tolerancia a la frustración, algo que de a poco va aprendiendo.

Entonces me pedía que yo hiciera esa parte, directamente no lo intentaba. Pero luego la animé a que lo intente, y ahora ya sí es capaz de hacerlo sola porque adquirió más destrezas y además porque cuando algo que no le sale le causa frustración puede superarla.

Me encanta verla jugar. Lo usa sólo un ratito, pero me gusta verla divertirse, mostrar interés, aprender, coordinar cada vez mejor, concentrarse y resolver lo que se le presenta. Hay muchas aplicaciones para los más chicos. Y están las que crearon quienes integran el Proyecto Dane, que están especialmente diseñadas para personas con discapacidad.

Sólo hay que descargarlas en el celular y dejarlos que aprendan y pongan en juego sus habilidades y acepten los desafíos que se les van presentando. Todo se aprende! Mirá a Faustina en este video cuando estaba aprendiendo a usar esta aplicación:




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sábado, 22 de julio de 2017

Nativos digitales: "mami, iu tuub"

La habilidad para usar la tecnología que tienen los niños a temprana edad es sorprendente. Aunque su uso deba estar supervisado por adultos, a nuestros pequeños nativos digitales le fascinan celulares, tablets, computadoras y videojuegos, y aprenden a utilizarlos casi por intuición.

Faustina mira un video en el celular.
Faustina le llamaba "hablá, hablá" a mi teléfono celular cuando tenía algo más de un año y ya me lo pedía para hablar con la tía o la abuela, mirar algún video en You Tube, ver fotos o simplemente tocar la pantalla para ir desplazándose de un lugar a otro. Cada vez que lo tocaba se abría una ventana nueva o había algo distinto que aparecía, y ella quedaba encatada con lo que sus ojos veían.

Pronto estaba haciendo llamadas a amigos, mandando fotos, escribiendo y enviando mensajes ininteligibles y sacando fotos y filmando sin saberlo y en un descuido! Mis amigos me llamaban riendo porque habían hablado con mi hija porque ella había llamado! O yo descubría una foto de sus dedos toda borrosa o un video donde lo único que se veía era el piso y una pata de la mesa, aunque se escuchaba mi voz de fondo mientras lavaba los platos.



Pero en el verano pasado sus intervenciones con el teléfono pasaron de ser exploratorias y caóticas a voluntarias y controladas, es decir, ya lo usa sabiendo, en parte, lo que hace y consigue abrir You Tube, buscar un video, darle play, saltear la publicidad, desplegar el menú para elegir otro o volver a mirar lo que le interesa!

Al principio miraba videos musicales con dibujitos con un pequeño celular mío. Pero ahora ya maneja el uso del teléfono móvil nuevo y le gustan esos videos virales donde aparecen niños cantando y actuando con las canciones de la familia dedos, los colores, Johny Johny y piletas repletas de pelotas. No se cansa de ver chupetines, confites, máscaras, manos, pies, muñecos haciendo caca o cualquier objeto de colores o niños que se tiran desde toboganes coloridos o hacen que lloran porque le sacan un chupetín. También descubrió los videos donde se muestran juguetes y le gusta ver los de los bebés muñecos comiendo su papilla, bañándose, vistiéndose o que se hagan caca. Ella también juega a lo mismo con sus bebés y hasta los lleva al baño.

Pero volviendo a la tecnología al alcance de los niños, pienso que tiene su lado bueno y su lado malo. En mi opinión, considero positivo que se desenvuelva con estos dispositivos, que aprenda sobre su uso y utilidad como cualquier niño. Sin embargo, creo esencial la intervención de los adultos para enseñar sobre un uso responsable, no dañino y limitado, pues, por ejemplo, una de las cosas que he notado es que internet no tiene límites y ella puede seguir tocando hasta el infinito y siempre hay una posibilidad de que sigan apareciendo alternativas para ver algo. Esto es muy perjudidial: a los niños les cuesta cerrar el momento de ver videos y les genera ansiedad de ir de una cosa a la otra que se despliega. Es como un círculo eterno del que no se puede salir. Además de que, sin filtros, puede acceder a cualquier contenido.

Respecto de la ansiedad, Faustina pasó por una etapa donde prácticamente no veía ni un video, pues ponía uno e inmediatamente ya estaba desplegando el menú, deslizando su dedito y haciendo click en otro que tampoco veía porque ya quería buscar uno nuevo! Ahora ya puede dejar lo que quiere ver y sabe que yo le pongo límites con el tiempo y el uso. Simplemente marco que en un rato ya se terminan los videos y le digo lo que haremos: bañarse, tomar la leche, cenar, salir o lo que sea que hagamos. Si bien cuando era más chiquita esto era más complicado y se frustraba si le sacaba el celular o no podía dar con lo que ella quería, ahora ya respeta los tiempos fijados para su uso, al menos por ahora, y no manifiesta frustación porque aprendió a usarlo.

Una de las cosas que aprendió es entrar a You Tube. Ya reconoce el ícono y le da play (y dice "iu tuub"). También sabe desplegar el menú y buscar lo que quiere ver entre las opciones que aparecen. Por otro lado, enseguida aprendió a quitar los anuncios. Desde el comienzo le enseñé que si quería saltearlos debía esperar el cartel que indicaba "omitir anuncio" y luego hacer click ahí, y enseguida aprendió a hacerlo, aunque algunas veces pretender saltearlos antes de tiempo.



Ella cree que toda pantalla es táctil: así es que pone sus deditos para deslizar las fotos en una cámara digital que tengo o incluso pretende tocar el televisor y la pantalla de la notebook creyendo que puede accionar con sus dedos. Le encanta deslizar el dedito en los menúes y hacer click en el que le gusta o volver hacia atrás buscando algo que pasó por alto. En este sentido se puede decir que con el tiempo fue mejorando su motricidad porque al principio presionaba con fuerza con sus dedos y ahora ya es más sutil para apenas tocar la pantalla. Con eso mejoró su navegación.

Por supuesto ya aprendió los colores y canciones en inglés (además de español): blue, yellow, orange, green, red, pink o purple ya los identifica y pronuncia y también canta "daddy finger, daddy finger, were are you...", aunque hay ciertos videos de la familia dedo de personajes que le dan miedo.

También ya usa el teléfono para hablar, contesta las preguntas, sigue las conversaciones (aunque a veces sólo se trata de mover la cabeza diciendo sí!) y saluda con un beso en la pantalla! Mi cieloooo. También usa la cámara fotográfica y escribe con el teclado dentro del Whatsapp, en Facebook o quiere dejar comentarios en You Tube, lo cual es un verdadero peligro! Es capaz de publicar algo en un solo segundo así que hay que estar muy atentos.

Con el televisor le sucede otra cosa. No tenemos televisión pero usamos Internet desde la notebook proyectado en el televisor. Así que ella ve en la pantalla grande desde la compu. Pero aquí depende de mí que los cambios de contenidos ocurran porque toca pero la pantalla no es táctil, así que viene a buscarme diciendo "aco", "aco" (saco, saco) (porque yo le pregunto "lo saco?", "aco", responde ella) cuando ya no quiere algo. Es decir, no tiene el control sobre lo que ve, así que lo usa para ver contenidos de mayor duración como dibujos animados, capítulos de Topa o Zou, y listas de videos.



Cuando había visto por primera vez uno de esos videos de niños cantando los colores y actuando situaciones donde lloran, un día jugábamos en la cama y Faustina se golpeó un pié con la pared, entonces hizo como que lloraba, copiando a un personaje de esos videos. Yo le seguí el juego y tomé un pañuelo que usé en forma de venda envolviendo su pie y cantando "blue color, blue color, where are you..." entonces le cambió la expresión. me miró, se rió y entendió que estábamos jugando como aquellos niños.

Me di cuenta que comenzaba a entender que eso que veía en los videos eran actuaciones. Ahora le tocaba a ella actuar y fuimos haciendo como en el video que veía: el niño se caía y se lastimaba una parte del cuerpo, su hermanita venía a ver y se asustaba con la lastimadura, corría a buscar las vendas de colores y envolvía distintas partes del cuerpo que se iban "lastimando". Todo actuación, por supuesto. Cuando comprendió que era un juego le encantó y se rió con eso. Pienso que ella creería que lo que les sucedía a esos niños era real, seguramente. Así que se alegró cuando lo actuamos y entendió que era ficción.

A partir de ese día se ríe con esos videos y se la puede ver manejando a su antojo YouTube en el celular.

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