Mi vida cambió maravillosamente cuando mi hija Faustina nació con síndrome de Down. Elegí tener a mi hija a través de una fertilización in vitro con donante. Hoy vivo una maternidad plena y quiero compartirla con ustedes con el objetivo de derribar mitos y prejuicios, dar un mensaje de amor y ayudar a otras familias.
Si tu hija de cuatro años quiere todo ya y no puede esperar a que atiendas sus demandas, te voy a contar qué cosas hicimos con Faustina para que aprenda a esperar!
Faustina revuelve con una cucharita su jugo en un vaso.
Sí, la espera también se enseña (y se aprende) y ayuda a bajar la ansiedad, respetar, planificar y organizarse.
Lo primero que hay que entender es que cuando le decís a tu hijo "hay que esperar" no sabe de qué se trata eso. ¿Qué es la espera? ¿Cómo la puede comprender un niño a esa edad? La espera es un tiempo y para que lo comprenda tiene que "pasar algo" en ese tiempo. Por lo tanto, es más fácil entenderlo si, por ejemplo, marcamos una acción o algo que "hay que hacer" en ese tiempo.
Cuando un niño chiquito nos pide cambiar un dibujito probablemente no sepa que debe pasar un tiempo prudencial desde que le dijimos "espera" y entonces vuelve a repetir que le cambiemos de canal. Pero si en vez de decirle "después", "ya voy", "hay que esperar", le decís qué va a suceder hasta que puedas satisfacer su demanda, comprenderá mejor. "Me lavo las manos y te ayudo", "termino de cortar la manzana y voy" (y si vuelve a pedirte lo que quiere ya, le repetís: "corto la manzana y lo hacemos") o "guardo esto y cambiamos el dibujito", todas pueden ser formas de ayudarlo a entender que en la espera "pasa algo".
A Faustina, que quería todo ya y si no empezaba a lloriquear y repetía hasta el cansancio lo que quería, le sirvieron algunos juguetes y un cepillo de dientes con timer. Justo cuando estaba tratando de enseñarle a esperar, le regalaron un microondas de juguete donde ella aprieta un botón y el hornito hace un ruido (que parece real!) Y luego de varios segundos hace un pitido que le avisa que ya está listo lo que puso dentro. Esto le sirvió para esperar pacientemente desde que pone algo en su microondas hasta que suena el pitido y puede abrir la puerta y sacar lo que puso.
También, la maestra integradora le regaló un cepillo para dientes con timer. Ella aprieta un botón y debe cepillarse hasta que se apague la luz y suene el pitido. Ello marca un tiempo de acción e indica que termina el cepillado y debe guardar el cepillo.
Contar para esperar que la aerocámara haga su efecto con los puff preventivos que debe hacerse también sirvió para que se deje unos segundos la aerocámara. También le podés pedir que primero guarde las fibras y luego se prepare para poner la música que quiere. Hay formas de incentivar, claro, "querés que toquemos el xilofón?", "Sí!", "Bueno, guardemos estos bloques primero". Eso también es aprender que para hacer algo que quiere primero quizás deba hacer otra cosa.
Una vez que aprendió a esperar también pudo respetar cuando le decía "esperá" si se alejaba de mi lado caminando. La dejaba correr pero cuando yo decía "hasta ahí", "esperá", detenía su marcha y esperaba! Otra cosa que funcionó muy bien es enseñarle a esperar si el baño está
ocupado. Ahora es capaz de pararse en la puerta, golpear y esperar si
escucha "ocupado"!
Las esperas tienen que ir aumentando en el tiempo. Al principio son apenas unos segundos, luego serán un par de minutos, más tarde alguna actividad completa, y así hasta incrementar los tiempos de atención y de espera.
Todo el aprendizaje sobre las esperas le organizaron desde el pensamiento hasta la conducta. Ahora puede esperar su turno para algunas actividades en el jardín de infantes, tiene mayor capacidad de planificación de lo que va a hacer (todo a corto plazo, por supuesto) y mejoró su comportamiento, pues ya no hace un berrinche, por ejemplo, si quiere algo inmediatamente!
Espero que estas claves te ayuden con tus niños como a nosotras nos ha servido! Si te parecen útiles para otras familias, compartilas!
Las personas con síndrome de Down suelen presentar dificultades en el desarrollo del lenguaje y en la comunicación verbal, que es un proceso muy complejo y puede ser más lento en niños con esta condición o con dislexia, por ejemplo.
Muchos me preguntan cómo hice para que Faustina pueda hablar como lo está haciendo a sus tres años de edad. Y yo contesto que simplemente hicimos las mismas cosas que hubiera hecho con una hija sin este síndrome. Y que creo que simplemente es ella que no presenta gran dificultad en este aspecto.
Sin embargo, pensé qué cosas hacemos que podrían ayudar a otras familias en este proceso de estimular el desarrollo del lenguaje y la oralidad. Pero son tantas que recorté solo algunas para mencionar. Aquí van 15 tips para tener en cuenta:
1. Hablarles
Hablarles desde que nacen es muy importante para desarrollar el lenguaje y la comunicación. Es algo obvio para muchos pero no tanto para otros. Hablar con el otro no sólo es un acto de comunicación sino que también hace al vínculo, a lo cognitivo (conocimiento), a lo social. Hablale a tu bebé cuando lo cambiás, bañás, acariciás, al comer. Cuando ya es más grande preguntale cómo se siente, qué le pasó, qué quiere. De a poco querrá comunicarse de alguna manera. Y sabrá que hablar es parte de la interacción, vínculo y comunicación con los otros.
2. Escucharlos
Mostrá la importancia de la escucha ejerciéndola. Esperá que te conteste, dale tiempo para procesar una información y oportunidad de que pueda expresarse. Mostrale que la comunicación es un ida y vuelta! Desarrollar la habilidad de escucha es también esencial para el futuro cuando tenga que esperar turno en una conversación, opinar y respetar el momento de comunicación de los otros.
3. Cantar
Yo creo que para Faustina esto fue fundamental porque le gusta mucho la música y resultó ser un gran estímulo que pronto se vio reflejado en sus ganas de cantar, en su vocabulario, en su constante mejora de la pronunciación! Las pausas, los ritmos, las melodías le sirvieron para exprearse y adquirir habilidades. Próximamente les hago un video con ideas de cómo usar las canciones para aprender y mejorar la oralidad! Así que: ¡a cantar!
4. Jugar
Jugar, jugar y jugar. Siempre lo digo: jugar. Y sin quererlo aprender el lenguaje. Sentate en el piso con una pelota y jugá que sin darte cuenta usarás el lenguaje y tu hijo aprenderá cosas. Nombrá las acciones, "vamos a bañar al bebé", "tomá la pelota", "arriba las piernas!", siempre mientras jugás. Además de las risas y la diversión, sí o sí en los juegos se habla, se dan indicaciones, se escucha al otro, se usan gestos, onomatopeyas, sonidos, repeticiones, palabras-cuerpo-acción van siempre de la mano!
5. Nombrar
A las personas con síndrome de Down les ayuda mucho acompañar el lenguaje con imágenes. Armate tarjetas con imágenes de objetos, amimales, acciones y usalas para nombrar. Te aseguro que apoyarse en imágenes visuales los ayuda mucho, incluso para organizar las actividades que harán y aumentar su vocabulario. Mencionar cosas, colores, animales, acciones, sentimientos, actividades, juegos, personas...
6. Juegos con sonidos, lengua, boca
AFaustina le encantan los juegos con la boca, repetir sílabas, hacer sonidos con la boca y jugar con la lengua. No lo hacemos como ejercicios sino como parte de un juego divertido. Hacer sonidos de animales, de un motor, o jugar a sacar y guardar la lengua lo más rápido posible puede convertirse en algo valioso para mejorar tonicidad en la zona oral, pronunciación e imitación. El espejo fue nuestro gran aliado! Allí ella ve sus gestos y movimientos y se expresa encantada. También sirve sentarnos frente a frente y mirar e imitar cómo lo hace el otro. Incluso hay canciones que ayudan, donde se repiten sonidos, se trabaja con la lengua o se vocaliza, como las que ya recomendé de "Cantando aprendo a hablar", entre muchas otras.
7. Leer cuentos
Leer cuentos también ayuda. Estimula la imaginación, favorece la comprensión e impulsa el desarrollo del lenguaje y vocabulario. El interés por los libros y la escucha de cuentos que desarrolló Faustina fue incrementando y con ello ha mejorado su atención, comprensión, lenguaje y narración porque ella misma abre los libros y ya te cuenta e interpreta las historias!
8. Conversar
Conversar con los chicos no es tarea fácil a esta edad. Faustina pasó por una etapa de rebeldía donde no podíamos conversar y se negaba a todo. Sin embargo, eso que hizo que nuestra relación fuera tensa porque no sabíamos manejarlo (ni ella ni yo!) dio paso a otra nueva etapa donde ya es posible explicar, escuchar, conversar, entendernos. Yo aprendí con Faustina que los límites son necesarios pero que hay formas de ponerlos que son más positivas que otras. Apostar con paciencia a que funcionará la conversación es la mejor forma de asegurarnos una comunicación efectiva.
9. Dejarlos ver videos
Ver dibujitos, series, películas o videos de canciones que le interesen a Faustina le ha servido para conocer cosas que no esperaba. De pronto sabía lo que era una curita porque veía jugar a la doctora, o aprendió cómo era un pato y que nadaba en la laguna, cuando todavía no había visto uno personalmente. Los colores, por ejemplo, los aprendió de allí (tanto en español como en inglés) y todo el tiempo incorporó vocabulario nuevo, incrementó su atención y su comprensión. Además de que los disfruta!
10. Interactuar con otros niños y tener experiencias fuera del hogar
Jugar en la plaza, conocer a otros niños en el parque, ir a festejos y cumpleaños y asistir a actividades en otros espacios que no son nuestra casa o ir a la casa de un amiguito hizo que mi hija fuera aprendiendo acerca de la comunicación e interacción con los otros. A temprana edad aún son egocéntricos y los niños mantienen el juego solitario pero van pasando por distintas etapas hasta jugar y compartir con otros niños. Eso es indispensable para animar la comunicación y la expresión y resolver situaciones con los otros.
11. Ir al jardín
Sin duda alguna la socialización y los aprendizajes que le trajo el jardín de infantes obligan a la comunicación y son los impulsores del desarrollo del lenguaje oral, la vinculación con sus pares y la participación. A través de la interacción, las nuevas experiencias que ofrece el jardín de infantes y los nuevos conocimientos, los chicos van adquiriendo un corpus de recursos y habilidades para desenvolverse y comuicarse. Pronto comenzarán a hacer uso del lenguaje oral, en la medida de sus posibilidades y de que vayan encontrando los espacios y desarrollando las herramientas para hablar.
12. Tener fonoaudióloga
La estimulación temprana y sobre todo las sesiones con fonoaudiólogo son recomendables para desarrollar el lenguaje y la comunicación. Los profesionales puede ver y actuar desde su expertiz y poner en marcha los recursos y estrategias que creen necesarios para cada caso. En el caso de Faustina ir a fono le sirvió para su lenguaje y comunicación, la organización de las primeras oraciones, la pronunciación, la expresión y el uso de la lengua oral en los juegos, entre otras cosas.
13. Repetir sílabas y completar
Una vez que Faustina fue capaz de pronunciar sílabas las repetíamos en juegos, canciones, expresiones. Jugar a completar la sílaba que falta refuerza la composición de la palabra. Y con eso mejoró no sólo la pronunciación sino la articulación de la palabra deseada. Hoy la podés escuchar cantar la canción completa "Manuelita", de María Elena Walsh (sí, completa!) y empezó diciendo la última sílaba de cada palabra!
14. El cuerpo y la expresividad
El cuerpo, los gestos y la expresividad corporal hablan! No olvides sumar lo corporal, la expresión del vínculo afectivo, la emoción y el afecto a todo! Todo! Para la comunicación verbal, cuerpo y lenguaje van siempre unidos!
15. El sentido de la comunicación
En la medida que van encontrando sentido, los chicos van a querer comunicarse con los otros. Si tienen cosas para decir, si hay un otro que los interpela, los niños tendrán deseo de comunicarse y ese es un buen motor impulsor del desarrollo del lenguaje.
Hay más! Pero me cansé de escribir! Espero les sea útil. y recuerden que cada niño tiene su tiempo para aprender, sus habilidades y sus desafíos! Respetalos!
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Hace una tiempo recordé que guardaba una caja con imágenes que usaba cuando era maestra en el jardín de infantes. Llena de tarjetas de cartón con dibujos de animales, personas, objetos, rimas y adivinanzas, la caja fue bienvenida para usar con Faustina y aprovechar el recurso para cantar, nombrar y jugar.
Hay tarjetas con imágenes y palabras (por ejemplo, la palabra pato con el dibujo de un pato o la imagen de un perro con la palabra perro), tarjetas que sólo tienen imágenes, y otras con rimas y versitos que también son acompañadas de alguna imagen.
A veces sólo jugamos a verlas y nombrarlas. Simplemente le voy mostrando y digo lo que es. Siempre hago algún comentario y agrego "mirá las orejas que tiene!" o "el gato hace miaaau". Otras veces las usamos para cantar alguna canción referida a lo que vemos. También le doy a Faustina algunas tarjetas y mientras nombramos los objetos o los animales las coloco de manera que queden exhibidas frente a ella y luego le digo "¿dónde está la lechuza?" y ella toca el cartoncito. O sirven para hacer los sonidos de los animales!
Más adelante puede servir para contar o inventar historias con los personajes, separar la figura que no es un animal, juntar todas las que tienen dibujos de personas, vincular la palabra con la imagen o describir cómo es el nene que está en la tarjeta, por ejemplo. Con este recurso ayudo a Faustina a reconocer animales, plantas,
personajes, objetos, verduras... También sirven para aumentar el
vocabulario, conocer, aprender, pero por sobre todas las cosas disfrutar
y jugar.
A Faustina le gusta mucho la "caja de sorpresas", como yo le llamo. Cuando se la presento para jugar genero un poco de misterio: la sacudo y digo "¿qué hay adentro? ¿a ver?, la abro lentamente con expresión de asombro o golpeo en la tapa y digo "quién está ahí?"... no sé, siempre algo se me ocurre. La idea es provocar curiosidad y a ella le gusta porque espera entusiasmada que la abra de una vez!
Además de sencillo de hacer, la caja puede ir llenándose de a poco. Es
un material que, una vez que se arma, dura por muchos años y puede ser
usado para jugar con los chicos, cantar, contar cuentos y aprender cosas
durante los primeros años de la infancia. Yo no la dejo al alcance de
Faustina sino que la saco de vez en cuando para que funcione como
sorpresa y siempre voy poniendo algún dibujo nuevo porque con el tiempo
ya sabe lo que hay allí adentro. Probalo!
Cómo hacer las tarjetas
Las tarjetas con imágenes son un buen recurso para jugar y aprender. Son muy fáciles de hacer. No hace falta que todas tengan el mismo formato, papel o color. Las que yo tengo son todas distintas y las hice recortando figuras de revistas y libros viejos, dibujando y coloreando desde una jirafa hasta una lechuza, pegando imágenes en cartones y cartulinas que fueron cubiertos con cinta transparente para protegerlos y por si los chicos quieren llevarlos a la boca.
Pueden ayudar los hermanos más grandes, dibujando y pintando animales o recortando y pegando imágenes. También se les puede colocar un imán por detrás para usarlas en una pizarra metálica o en la heladera!
Esperemos que les guste este recurso tanto como a Faustina! Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
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