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viernes, 16 de enero de 2015

Un nombre para Faustina

"¿Se llama Faustina por Sarmiento?", me preguntó el Dr. Nicolás Neuspiller mientras abría mi panza en la cesárea. Me sonreí. Sarmiento me simpatizaba un poco porque alguna vez fui maestra jardinera. "No", le contesté. "Lo leí en Bomarzo, una novela de Manuel Mujica Láinez. Una de las hijas del protagonista se llamaba así. Cuando lo leí, me encantó y lo guardé durante muchos años en la memoria".

Cuando me embaracé de mi hija casi no tuve dudas: Faustina era el nombre más lindo que podía elegir para ella.

Significa feliz, afortunada; la que trae y lleva fortuna, suerte. Ningún otro nombre hubiera ido mejor. Mi hija le hizo honor a su nombre y trajo la más grande fortuna que he tenido en la vida.

Su segundo nombre es Pilar, porque es mi sostén, la columna vertebral de mi existencia, el cimiento donde baso mi esperanza.

Me gusta llamarla Faustina, así, entero. Pero también le decimos Fausti desde que estaba en la panza, aún cuando no sabíamos que era nena, porque si era varón se iba a llamar Faustino Gael.

Como pasa siempre con los nombres, Faustina tuvo muchos detractores y algunos defensores. Antes de nacer mi hija, a muchas personas no les gustaba. Algunos ponían cara fea y decían que sonaba raro, que no lo habían escuchado nunca, que era horrible, que parecía del campo o de la "alta sociedad", y hasta de jugadora de polo! Ah, y alguien me dijo que no le gustaba solo porque empezaba con F y los nombres con esa letra eran feos!

También estaban los que se enamoraron perdidamente del nombre, de cómo sonaba, de la dulzura que inspiraba, de la fuerza que transmitía. Pero a mi no me importaba nada y por más que me dieran un listado de otros nombres para llamarla, yo ya no podía despegar su identidad del nombre que le había elegido. Hoy, de tanto nombrarla, a los que no les gustaba ya les gusta!

Por mi parte, cada vez que escucho que alguien la nombra se enciende una lucecita en mi interior que me ilumina por un ratito. Es como si miles de estrellas titilaran todas juntas adentro mío. Me encanta escuchar su nombre. Me encanta decirlo, escribirlo, pensarlo, mirarlo... Faustina, fortuna, feliz. Faustina Pilar. Te amo. Faustina.

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