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sábado, 7 de febrero de 2015

Aprendiendo de los errores

Cuando un hijo con Síndrome de Down (SD) alcanza un logro, la emoción y la satisfacción que se sienten son enormes! Cada día Faustina me hace aprender que su desarrollo lleva sus propios tiempos y que cuando logra lo que esperamos para ella la alegría nos inunda a todos.

Pero también hay algunas cosas que le cuestan más que otras. Es normal que esto suceda, todo llega a su tiempo y uno debe acostumbrarse a los vaivenes del desarrollo. Sin embargo, la culpa me atrapó cuando me di cuenta que, por disfrutar que había logrado sentarse sola y le gustaba esa posición y la habilidad que había descubierto, dejé de ponerla boca abajo por unos días y eso hizo que no le guste más esa posición!

Y es muy importante que lo haga porque todavía no logra rolar, ni ponerse de costado por sí misma. Lo alcanza con un poquito de ayuda, pero tiene que hacerlo sola. Así que, después de la culpa que sentí, pasé manos a la acción y me vovlí a tirar al suelo con ella!

Al principio lloraba y no había forma de jugar en esa posición, pero con los días y la constancia voy logrando que no sienta tanto disgusto. Claro que ella ya quiere sentarse y pararse! Pasar a descubrir lo que la rodea sentada fue un logro muy importante. Detrás de eso hubo un largo proceso que, como mamá, implicó poner en juego muchas cosas: el incentivo, la constancia, la responsabilidad, el amor, la paciencia, la incertidumbre, la voluntad, la dedicación... Y para ella implicó mucho también: esfuerzos, coordinación, aprendizaje, exploración, descubrimientos, diversión, enojo, atención, interés, desinterés...

En fin... estar boca abajo no es la posición que más le gusta, sin embargo, ahora va intentando rolar en la cama o en el piso y trata de arrastrarse con todo el cuerpo, aunque todavía no puede coordinar los brazos y las piernas para hacer algo parecido al gateo, por ejemplo. No importa. Ya lo va a hacer! Ella va aprendiendo cosas nuevas cada día y yo voy experimentando que la culpa no sirve de nada y la estimulación debe ser sistemática! Toda la vida va a haber cosas que le gusten y otras que no. Como cada uno de nosotros, ya va a conocer sus mejores habilidades y sus propias limitaciones. Tiempo al tiempo.

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domingo, 1 de febrero de 2015

Descubriendo los pies

A pesar de que la mayoría de los bebés, por lo general, juegan con sus pies a partir de los seis meses, a Faustina no le interesaban. No me preocupé: ya iba a llegar el momento. Lo que sí hice fue estimular, de a poquito, todo lo sensorial. Acariciaba con un cepillito de cerdas suaves sus piecitos, los tocaba con mis dedos, se los besaba, pasaba un juguetito de peluche por sus pies, se los juntaba, la ayudaba para que se los llevara a la boca... Y parece que funcionó porque ya está descubriendo sus pies!

Ahora no sólo mueve los deditos o los pies cuando uno los toca o pasa algún objeto por la zona, sino que además ya los levanta, trata de tocarlos, aplasta pelotitas con sus pies y está empezando a llevarlos a la boca.

A sus nueve meses, también está descubriendo las piernas. Se las toca, las mueve, quiere pararse y se queda mirándolas, y sobre todo se dio cuenta que, si apoya los pies y hace fuerza con las piernas, puede trasladarse de una punta a otra de la cama! Lo hace con el cuerpo hacia arriba y es bastante gracioso verla por se empuja levantando la cola, arqueando la espalda y empujando con fuerza hacia atrás, con lo cual logra desplazarse arrastrándose.

Para que tenga el incentivo de tocarse los pies, algunas veces le pongo unas zapatillitas que le llaman la atención, y trata de alcanzar mientras está sentada. También usa una especies de guantes para pies con muñequitos muy llamativos por sus colores y texturas. Con eso puesto, trata de alcanzar el muñequito y llevarlo a la boca.

Varias veces perdió el equilibrio intentando levantar sus pies mientras está sentada, así que la vagoneta ya descubrió que si se tira sobre los almohadones puede mover con los pies, de aquí para allá, una pelotita blanda de goma y con textura, sin caerse!

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