Mostrando entradas con la etiqueta discapacidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta discapacidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de diciembre de 2020

La diversidad como valor. Día Internacional de las personas con discapacidad

 Hoy es el día Internacional de las personas con discapacidad y no puedo dejar de reflexionar sobre la importancia de entender que la diversidad es parte de la condición humana. Hace dos días tuve el honor de se invitada a exponer sobre diversidad en el V Congreso Internacional de Compliance, organizado por la Asociación Argentina de Ética y Compliance, y me preguntaron si en vez de hablar de inclusión, en el futuro podríamos hablar de convivencia.

Faustina ríe frente a la cámara.
 
Por supuesto que sí, que esperamos poder convivir desde la diversidad de personas que somos. El desafío que tenemos todos es muy grande. Porque hablar de inclusión es hacer lo posible para que el "otro" sea parte, es poner a la persona en el lugar del otro diferente, el otro que hay que incluir, el otro que no entra en los parámetros del mundo normalizado que lo dejado afuera, parado en la otra vereda sin poder participar.

Cuando entendamos que realmente todas las personas somos diversas, capaces, distintas, podremos hablar de convivencia. Cuando naturalicemos la diversidad de formas de ser, de hacer, de pensar, de aprender, de comunicarnos, podremos hablar de convivencia entre todos, de plena participación donde todos somos parte.

La discapacidad está afuera de las personas que tienen alguna condición. La discapacidad está en la mirada del otro. Es la sociedad la que pone barreras y discapacita o inhabilita a las personas. Es la sociedad la que en vez de ver a la persona sólo ve la discapacidad. No ve las habilidades, ni los conocimientos, ni las opiniones ni deseos de la persona con discapacidad. No ve lo que sí puede sino lo que no puede (y lo que no puede suele ser simplemente lo que hace de forma diferente).

No lo ve porque le cuesta pensar en el otro como un igual. Todos somos parte, todos tenemos algo para dar y para recibir, todos somo capaces y tenemos nuestros retos, todos aprendemos, todos somos esenciales, todos somos personas. Lo único que necesitamos es desarmar la idea de que tener una condición determinada no incapacita a la persona para un trabajo, por ejemplo, no la hace ni menos, ni peor ni mejor persona, ni lo convierte en superhéroe. 

En este día tan importante aprovechemos a difundir estos mensajes, a reflexionar sobre la necesidad de desarmar estos prejuicios sobre la discapacidad y empecemos a mirar al "otro" como parte del engranaje que hacemos entre todos como sociedad. La diversidad es inherente a la condición humana y debemos pensarla como un valor esencial para constituirnos. Todos somos con los otros.





lunes, 2 de diciembre de 2019

De qué discapacidad hablamos?

El 3 de diciembre es el Día Internacional de las personas con discapacidad y yo, que tengo una hija con síndrome de Down, ya empiezo a preguntarme de qué discapacidad me hablan! Deberíamos mencionarlo como discapacidad? Por qué hay personas que llevan esa etiqueta? 


A lo largo de los años, las personas con una discapacidad o condición fueron maltratadas, excluídas, discriminadas. Y lo siguen siendo. Muchas cosas han cambiado, pero siguen siendo estigmatizadas, víctimas de la dicotomía de pensar "normalidad/anormalidad", de crear un mundo donde "al que le falta algo" o "no entra dentro de los parámetros de normalidad" entonces queda relegado, excluído de casi todo.

En 1992 la Asamblea General de Naciones Unidas proclama este día para tomar conciencia sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. Fue un gran avance. Luego la Convención dejó puntos claros que echaron luz sobre la necesidad del cambio de mirada sobre la discapacidad y avanzó sobre los derechos.

Pero hoy pienso que si una persona "no encaja" en lo que está armado para que no encaje, obvio, tiene discapacidad. Sin embargo, hoy voy más allá. Faustina, mi hija de cinco años con sindrome de Down, tiene discapacidad??

Lo que tiene es una forma de ser, aprender, vivir, única! Nada más que eso. ÚNICA. Una mujer en silla de ruedas no puede pararse y correr, pero por eso es llamada como persona con discapacidad? Un niño ciego no ve con sus ojos, y eso es suficiente para considerarlo persona con discapacidad? Un hombre con autismo, con parálisis cerebral o sordera, es una persona con discapacidad?

La discapacidad son las barreras que ponen los otros. La discapacidad son los muros que construimos todos para que esas personas no entren. La discapacidad son los sistemas, las políticas y las instituciones que no tienen en cuenta al otro. La discapacidad es la manera de pensar, de convivir, de interactuar que tenemos con los otros.

La discapacidad está afuera y no en la persona! Las personas tienen muchas capacidades, muchas, pero lo único que hacemos es enfocar, quizás, en la única falencia que tienen. Y ni siquiera es falencia porque la persona es completa, es como es, con todo lo que tiene y lo que no tiene, COMO TODOS. 

Entonces, Faustina, mi hija de cinco años con sindrome de Down, tiene discapacidad? La tiene porque la sociedad la mira como persona con discapacidad, le pone etiquetas y cree que es diferente (y quién no lo es!). La tiene porque tiene que ir a una escuela con un proyecto de inclusión porque no está pensada para ella! La tiene porque el mundo laboral tiene prejuicios con las habilidades que puede tener una persona con sindrome de Down. La tiene porque va a cualquier actividad y las personas no saben cómo interactuar con ella!

Todas las personas somos distintas. Pero todavía tenemos que hablar de inclusión de personas y no de un mundo para todos. Por eso, como muchas otras personas, me gusta hablar de convivencia, una convivencia donde todas las personas son personas, personas diversas, y son consideradas a partir de sus capacidades. Diversidad. Convivencia con esa diversidad.

Anhelo el día en que ya no tengamos que hablar de inclusión porque ya estemos todos contemplados. Deseo profundamente que no haya prejuicios que pongan de un lado o del otro a una persona. Aspiro a un mundo donde no haya que dar batallas por esto tan injusto.

Pero por ahora, este día nos sirve para recordar que vale la pena la lucha. Que las "personas con discapacidad" necesitan ser reconocidas como personas, diferentes en algunos aspectos, iguales en otros. Como todos. Somos seres humanos diversos, singulares y valiosos. Todos!


Seguinos en Facebook y en Instagram. Suscribite a nuestro canal en YouTube. Recomendá nuestro blog www.mividaconfaustina.blogspot.com.ar

jueves, 15 de junio de 2017

Repudio a la quita de pensiones a personas con discapacidad y sus argumentos

Señor Presidente de la Nación Argentina, quiero expresarle mi rechazo contundente a la decisión de quitar las pensiones no contributivas a personas con discapacidad que sí la necesitan y que se ven vulneradas en sus derechos. Y también repudiar la burrada del presidente de la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, Guillermo Badino, quien sostuvo que "una persona con síndrome de Down podría trabajar si lo deseara".
Faustina, pensativa.

Usted sabe que hay personas con síndrome de Down que siendo adultos no pueden siquiera bañarse solos, por ejemplo? Y que no se puede generalizar porque todas las personas con síndrome de Down tienen situaciones completamente diferentes, dependiendo de sus logros, dificultades y posibilidades? Piensa Usted que realmente tienen oportunidades reales de insertarse en el mercado laboral? Sabe que sólo un pequeño porcentaje lo alcanza? Y que siempre es con apoyo de las familias y por lo general a través de organizaciones que con muchos esfuerzos llevan adelante programas de inserción laboral para personas con discapacidad? No todas las personas con discapacidad pueden trabajar, Sr. Presidente, algunas por su condición otras por la falta de oportunidades de empleo, algo que el Estado debería garantizar.

Sabe lo que luchamos cada día las familias para que puedan alcanzar independencia y autonomía? Piensa que si una persona con síndrome de Down no tiene trabajo es porque no quiere? Realmente piensa eso como el Presidente de la Comisión Nacional de Pensiones? Entonces me da vergüenza que usted sea quien preside esta Nación, y por esa razón prefiero no nombrarlo, Sr. Presidente. Y quiero aclararle que esto no tiene tinte político porque estaría escribiendo este repudio a cualquier presidente de cualquier partido político que estuviera aplicando una medida que fuera en contra de los derechos de este sector tan vulnerable.

Lo que necesitan las personas con este síndrome o cualquier otra discapacidad no solo son oportunidades laborales en igualdad de condiciones sino también gobernantes que implementen propuestas para trabajar en la concientización de empresarios y empleadores para que puedan abrir camino y espacios de trabajo adecuados a las posibilidades de cada persona. Necesita concientizar a docentes, directivos e inspectores acerca de la necesidad de una educación que respete y aliente las posibilidades de cada uno. Y concientizar a los ciudadanos que replican lo que los Estados, las instituciones educativas y las sociedades hacen: excluir, discriminar, segregar y marginar a las personas con discapacidades que no encuentran escuelas inclusivas, ni trabajos donde se los valore por lo que pueden hacer, ni oportunidades de participar de la vida en sociedad sin ser etiquetados. Mucho menos alternativas laborales.

Es el Estado, Sr. Presidente, el que tiene que garantizar las condiciones para la inclusión en todos los ámbitos. Es el Estado, Sr. Presidente, el responsable de garantizar que se cumplan todos los derechos de este colectivo, entre ellos, el de trabajar.

Dígale a Alan Rodríguez, ese joven con síndrome de Down que todavía está esperando una oportunidad de trabajo y a quien el mismo Estado le negaba su titulación y la certificación de sus estudios secundarios, dígale usted mismo que en realidad no trabaja porque no quiere.

Yo tengo una hija con síndrome de Down que tiene tres años y no tiene pensión y espero que crezca y alcance su autonomía, pero me preocupa ver los retrocesos por parte de las políticas de Estado que se implementan y la falta de garantía de sus derechos. Con medidas como las que se implementan desde su gobierno comienzo a dudar sobre la deseada independencia económica de mi hija Faustina, pues me preocupa que este país quite pensiones sin poder garantizar empleos dignos para las personas con discapacidad. Que hay pensiones truchas? Bueno, Sr. Presidente, se hubiera ocupado de revisar esos casos antes de sacarla a quienes verdaderamente las necesitan. 

Usted sabe cuántos trámites hacemos las familias por nuestros hijos con discapacidad? Todo el tiempo estamos presentando papeles para seguir los tremendos laberintos burocráticos que nos obligan a transitar las obras sociales y el mismo Estado. Todos los días de mi vida, desde que nació mi hija Faustina, tengo un trámite que hacer, un papel que conseguir, una planilla que presentar, un documento que buscar, un turno que conseguir, un reclamo que hacer. Todos los días. Y no soy la única. Todas las familias que tienen a alguien con una discapacidad están igual que yo. Usted se imagina que ahora los que se vieron tremendamente afectados por la quita de pensiones deberán sumar horas y mañanas completas (y en algunos casos madrugadas largas) para que revisen su situación? Un despropósito más, una barrera más que muchos no podrán atravesar.

El colectivo de las personas con discapacidad es un colectivo muy vulnerable, Sr. Presidente, y no pueden pagar el costo de la reducción fiscal que usted pretende. Y qué hacen los legisladores? Qué están esperando para presentar propuestas que promuevan la verdadera inclusión en todos los ámbitos y levantar las barreras para que todos podamos tener las mismas oportunidades, respetando las leyes que promueven los derechos de las personas con discapacidad? Y quienes gestionan? Cómo solucionan la falta de prácticas reales para que las personas con discapacidad tengan el mismo derecho efectivo que todos a participar, trabajar, educarse, socializar, divertirse, vivir independiente y autónomamente?

Espero que dentro de 20 años, cuando sea el turno de que mi hija deba salir a buscar trabajo, estén dadas las condiciones para que lo haga. Por supuesto no quisiéramos que necesite de una miserable pensión por discapacidad sino que consiga un trabajo con sueldo digno que le permita vivir y construir un país mejor.

Lamentablemente los gobiernos no son capaces de realizar planes a futuro para mejorar la vida de las personas, los colectivos y las sociedades. Son parte de las barreras discapacitantes que encuentra una persona que solo tiene un cromosoma de más, como mi hija, y por ello necesita oportunidades y garantías. Las personas con discapacidad, Sr. Presidente, conforman uno de los sectores que más apoyo necesitan por parte del Estado. Y Usted, lo único que ha hecho con esta medida es negarles, una vez más, la posibilidad de compensar todas las oportunidades que no tienen.


Seguinos en Facebook, Twitter e Instagram.
Entrá a nuestro blog: www.mividaconfaustina.blogspot.com.ar
Suscribite a nuestro canal en YouTube!

lunes, 9 de enero de 2017

Síndrome de Down: "No digas eso frente a ella!". El poder de la palabra

Hace unos días, Faustina jugaba en el jardín de casa cuando un hombre que pasaba por la calle la vio y se acercó a saludarla. "Yo conozco a una nena como ella", me dijo. "¿Cómo ella?", pensé. Lo dirá por su belleza, su caracter, su parecido con la nena o quizás por la edad?, pensé durante unos segundos. ¿A qué se referirá con "como ella"? Ahh, entendí. "Con síndrome de Down?, le solté. Pero la cara del hombre se transformó. Sus ojos tiernos y bondadosos se convirtieron en dos bolas que se le saltaban de las órbitas. Los abrió bien grandes y cambió la expresión. Se puso tenso: "Nooo, no diga eso delante de ella!", me advirtió, "que no la escuche decirlo".
Faustina, sentada a la mesa, piensa.

Me reí. ¿Que tiene síndrome de Down?", ¿por qué?", le dije. Y volvió a abrir grandes los ojos frente al monstruo que se le representaba con la alteración genética. Y entonces le exliqué con naturalidad que no era nada malo. Y conversamos un rato. "No. no son malos", me dijo, "al contrario, no tienen maldad" y continuó con una serie de prejuicios sobre las personas que tienen este síndrome. No sé si finalmente se fue muy convencido de que no sirve de nada no decirlo frente a ella. Claramente el hombre pensaba no solamente que era malo decirlo, sino que lo vio como una expresión ofensiva, insultante. "¿La mamá le está diciendo en su propia cara que tiene síndrome de Down?", habrá pensado el hombre horrorizado.

Esto me hizo reflexionar sobre cuánto falta aún por hacer. Los lenguajes se construyen social e históricamente y el sentido que le otorguemos a las palabras es muy importante. Para algunas personas esta discusión no tiene ningún sentido pero las palabras influyen en la percepción de nuestra realidad y determinan nuestra visión del mundo y, entonces, cumplen un rol fundamental en la constitución de las personas y en los imaginarios que se construyen sobre los colectivos más vulnerables o las minorías, por ejemplo.

El lenguaje es uno de los caminos que tenemos para decir las cosas por su nombre y, de una vez por todas, destruir los mitos que circulan sobre las discapacidades. También nos sirve para construir el lugar que merecen las personas. Porque a través del lenguaje se incluye o se margina, se vulnera o se respeta, se pone obstáculos o se levantan las barreras. Si elegimos la inclusión, entonces debemos comprometernos a construir desde el lenguaje también, no sólo desde los derechos o el hacer.

Después de esto, les dejo para reflexionar algo que muchos ya saben pero no viene nada mal recordar:

No se dice incapacitado, discapacitado, inválido, impedido, minusválido, mogólico, subnormal. Todas son connotaciones negativas que están vinculadas con la falta, la carencia, la privación, la inferioridad. Ni se dice "con capacidades diferentes" (todos tenemos capacidades diferentes).

Tampoco se dice "los autistas", "los Down", porque estas palabras actúan como etiquetas genéricas que excluyen. Las personas no son su discapacidad: no son autistas, no son niños Down, sino que tienen autismo, síndrome, disminución visual o lo que fuera.

Tampoco se dice discapacitado/a sino persona con discapacidad.

Todos deberíamos hacer énfasis en las personas y no en las discapacidades.

Es simple. Recordalo: se dice persona con discapacidad, con autismo, con síndrome de Down o con  movilidad reducida, por ejemplo, es decir, primero la persona, después la discapacidad, y sólo si es necesario nombrarla!

Quizás también te interese leer:
¿Por qué vemos la discapacidad antes que a la persona?










Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti
Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

viernes, 20 de noviembre de 2015

Las personas con síndrome de Down tienen derecho a votar

El domingo habrá elecciones presidenciales en Argentina. Algunas personas quizás no recuerden o no sepan que hace tan sólo unas décadas en este mismo país no votaban todos los ciudadanos y que las mujeres, por ejemplo, dieron una larga lucha por lograr el derecho al sufragio y la posibilidad de ser candidatas y elegidas por el pueblo.

Hoy son las personas con discapacidad y sus familias las que muchas veces tienen que dar pelea por sus derechos.Votar es un derecho y un deber cívico. La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece en su artículo 29 el derecho a votar y a ser elegidos. Nuestro país lo ratificó a través de la Ley Nº 26.378 donde se garantiza a las personas con discapacidad los derechos políticos y la posibilidad de gozar de ellos en igualdad de condiciones con las demás personas.

Las personas con síndrome de Down tienen derecho a votar, a presentarse como candidatas y a ser elegidas. El estado debe garantizar que puedan participar plena y efectivamente en la vida política y pública, incluidos el derecho y la posibilidad de las personas con discapacidad a votar y ser elegidas. Debe garantizar la inclusión y la accesibilidad electoral y adecuar para ello procedimientos, instalaciones y materiales electorales.

"Y si Faustina votara, ¿tendrías que entrar con ella al cuarto oscuro?", me preguntaron hace poco. "No", fue la respuesta, las personas con síndrome de Down tienen derecho a ejercer su autonomía. Si alguna persona con discapacidad necesitara apoyos, se le deben brindar. En este sentido, el artículo 94 de la Ley N° 26.774 de Ciudadanía Argentina sancionada en 2012 incorpora la figura del voto asistido, por el cual las personas con discapacidad que lo requieran pueden solicitar ser asistidos por alguien de su confianza o por el presidente de mesa.

Pienso que se ha avanzado en la promoción y garantía de los derechos de las personas con discapacidad. Por ejemplo, hasta hace muy poco las personas sordomudas que no sabían hacerse entender por escrito no podían votar. Fueron incorporadas a los procesos electorales a partir de las normativas de accesibilidad en 2012. Pero también creo que queda mucho por superar. Lugares para comicios sin rampas ni ascensores, publicidad de candidaturas que no cuentan con lengua de señas, incapacitaciones judiciales para personas con síndrome de Down que le impiden ejercer su voto son muestra de la no garantía de los derechos. En este sentido, las barreras físicas, comunicacionales o socioculturales ya no deberían ser excusas para discriminar ni excluir.

Quizás también te interese leer:
Conocé los derechos de las personas con discapacidad
 








Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar
 




domingo, 19 de julio de 2015

Ayudame a quitar las etiquetas de discapacidad


Hoy recibí una petición de Sebastián, el papá de un chico con discapacidad, y me sentí identificada con su pedido. Desde que mi hija Faustina nació con síndrome de Down no he dejado de pensar que algún día me preguntará por qué ella tiene un "Certificado de Discapacidad". Y a este papá, su hijo le preguntó lo mismo. Muchas veces pensé si es necesario contar con un documento que hace explícita su discapacidad y que funciona como etiqueta de la persona.

Sebastián pide que modifiquen el nombre del "Certificado de Discapacidad" por el de "Certificado de Accesibilidad", de manera que no estigmatice a las personas y de esa forma sume para lograr una mayor calidad de vida. No es que los certificados por sí mismos mejoren o perjudiquen la situación de las personas con discapacidad. Hay prácticas y discursos sociales que hacen que las sociedades no acepten ni reconozcan que la diversidad es una constante humana.

La propuesta de este papá es tan fácil como significativa. Un simple cambio de nombre puede ayudar a centrarse en las posibilidades y no en las limitaciones de las personas. Lamentablemente la palabra discapacidad todavía es vista negativamente como una carencia, anormalidad o dificultad de la persona, cuando en realidad una discapacidad está dada en las barreras sociales, es decir, es el medio el que crea los obstáculos y estereotipos culturales que fomentan la exclusión. Las restricciones que experimenta una persona con discapacidad en su experiencia de vida vienen de su entorno y afectan su vida cotidiana y su identidad.

El cómo veamos a los otros es una construcción social y cultural. Todos podemos ser parte de los cambios que necesitamos hacer para poner en primer lugar a las personas y no a sus discapacidades. Ayudá a romper las estigmatizaciones derivadas de las clasificaciones de las personas. Firmá esta petición y ayudame a difundirla. Compartí la nota, dale "me gusta", hacé un comentario, entrá a change.org y firmá la petición, hacé circular este pedido por las redes sociales, invitá a un amigo, contáselo a tu hijo, que todo sirve para su visibilidad. 

Ya no quiero un certificado que diga que Faustina tiene una discapacidad. Y no porque quiera esconderla, negarla o hacer de cuenta que no existe. Quiero uno que mencione su accesibilidad a sus terapias, su salud y su educación y quiero aportar este pequeño granito de arena para que otras personas la vean por lo que es: una hermosa persona que me tiene loca de amor.

También puede interesarte:
El certificado único de discapacidad: entre la angustia y los derechos











Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar
   
 

lunes, 9 de febrero de 2015

¿Por qué vemos la discapacidad antes que a la persona?

¿Por qué vemos la discapacidad antes que a la persona? Cuando ves un hombre que va caminando con su bastón blanco, una chica en sillas de rueda, un niño comunicándose en lengua de señas o un joven con síndrome de Down, ¿pensás primero en todo lo que no puede hacer, en las limitaciones que tiene, en las dificultades de su vida? o pensás que es una persona, hombre, mujer, niño, adulto, joven que piensa, siente, vive su vida, tiene deseos, opiniones, gustos, valores, tiene sus rutinas, sus actividades, su familia, su trabajo...

Más bien ves los ojos ciegos, la silla de rueda, los gestos del niño para comunicarse y los rasgos Down, ¿no? A mi me pasaba eso hasta que nació mi hija Faustina con síndrome de Down.

Al principio el síndrome lo atravesaba todo: la cara de mi hija, su futuro, cómo sería ir a la escuela, la vida familiar y social, todo. La amé desde siempre, lo tomé con naturalidad, y sin embargo no podía dejar de pensarlo. Durante los primeros días de su nacimiento, el síndrome siempre estaba presente. Hasta que me di cuenta que mi hija no era un "síndrome con patitas". Indudablemente, lo que yo estaba haciendo era poniendo la discapacidad por delante de la persona.

Su síndrome de Down hace que sus tiempos para aprender sean más lentos, su capacidad intelectual se desarrolle un poco menos, su forma de aprender sea distinta y necesite estimulación temprana, por ejemplo. Pero por lo demás, ella es una persona que puede vivir la vida "normalmente". Con esto quiero decir que para ir a pasear, sentarse a la mesa a disfrutar de la comida, guardar los juguetes, vestirse para ir a la escuela, charlar con las personas en una reunión, llevar su reposera a la playa, ponerse el cinturón de seguridad en un auto o comer pochoclos y mirar una película, por ejemplo, no tengo que tener presente su síndrome. Sólo hay que tenerlo en cuenta cuando sus necesidades especiales así lo requieran.

Si no lo hiciera, estaría poniendo su discapacidad por delante y con ello estaría convirtiéndola en alguien que pierde su capacidad de hacer las cosas que puede y debe hacer para desarrollarse como persona. Si le hacemos creer a nuestro hijo en silla de ruedas o con disminución de la visión que no puede estudiar porque es muy difícil que lo logre, porque hay muchas barreras e impedimentos, porque no están dadas las condiciones para que lo haga o simplemente porque no puede, lo estamos privando de que viva cosas que su discapacidad no le impide. A veces, somos los padres quienes ponemos las barreras y limitamos las posibilidades de nuestros hijos.

Si sos papá de una persona con alguna discapacidad, que la vida de tu hijo no gire en torno a eso. Tené en cuenta su discapacidad cuando sea necesario y enseñale a él lo mismo. Enseñale que es capaz de muchas cosas, sólo hay que encontrar la forma de lograrlo y que esto es único en cada persona.

¿Por qué vemos la discapacidad antes que a la persona? Porque somos prejuiciosos.

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

 

sábado, 24 de enero de 2015

El Símbolo internacional de libre acceso


Hace unos días fui con Faustina a tramitar el Símbolo Internacional de Acceso que sirve para identificar al vehículo en el que se traslada a una persona con discapacidad. En Argentina el trámite es simple y se realiza en la oficina de Automotores del Servicio Nacional de Rehabilitación (SNR), que depende del Ministerio de Salud.

Ahí me enteré que antes del año 2010, en las obleas figuraba la patente del vehículo, con lo cual el beneficio de usar el símbolo quedaba atado a un automotor. Por suerte cambiaron las normas. Ahora el símbolo es para el beneficiario, por lo cual puede usarlo si viaja en su propio auto, en cualquier otro auto que lo traslade, ya sea de otra persona, un amigo, un remis o un taxi, por ejemplo. Sin dudas, representa un avance para facilitar el derecho al libre tránsito y estacionamiento de las personas con discapacidad porque no importa en qué vehículo se traslade.

Salimos del SNR con dos símbolos. Me dijeron que uno era para exhibir en el parabrisas delantero y el otro en la luneta trasera (siempre con los datos del beneficiario hacia adentro para mantener la privacidad). 

Con esta oblea está permitido estacionar en Avenidas de doble mano en ambas aceras (excepto en carriles exclusivos en el horario de funcionamiento de los mismos), en la acera izquierda en calles de sentido único, y en la entrada perteneciente a sedes de instituciones legalmente constituidas de personas con discapacidad, además de los espacios de prioridad marcados con el símbolo.


Además, se supone que facilita la eximición del pago de los peajes (aunque en la práctica eso no funciona bien), de la Verificación técnica vehicular (eso sí funciona porque ya lo hice y no me cobraron) y la tramitación del espacio exclusivo frente al domicilio, si resulta necesario.

Respecto de los peajes, les cuento que en la autopista Buenos Aires-La Plata nos dejan pasar solo con mostrar el símbolo (aunque ya me advirtieron que pronto habrá que tramitar un pase). Lo mismo para las autopistas Buenos Aires-Rosario y Rosario-Córdoba, donde pasamos sólo mostrando la oblea.

Pero las concecionarias de las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires no te permiten el libre acceso con el símbolo y te piden que hagas un trámite para que te den una credencial que habilita el pase. La Ley 1893 de la ciudad de Buenos Aires así lo establece pero el beneficio es para una única unidad, en contraposición a las garantías que ofrece el nuevo sistema de utilización del símbolo que se otorga a la persona, independientemente del vehículo en el que se traslade.

Yo creo que el símbolo o el Certificado de discapacidad deberían ser garantes del pase. Son documentos públicos. Además, pienso en las miles de personas que, con certificado de discapacidad y/o símbolo, pasan circunstancialmente por la ciudad y vienen del interior del país, por ejemplo. ¿Tienen que ir a hacer un trámite para tener derecho al libre pase? Y si a mí me otorgan el pase por mi auto, ¿cuando Faustina viaja en otro vehículo pierde el derecho a la gratuidad? ¿No deberían cambiar esa Ley siguiendo los avances del sistema de otorgamiento del símbolo para el beneficiario y no para un vehículo?

Creo que debemos reclamarlo.


Dale Me gusta en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar