viernes, 14 de agosto de 2015

7 ideas para que tu bebé se pare



Verla a Faustina parada, tratando de caminar, me hizo recordar que este logro es producto de todo lo que hizo para que hoy esté dando los pasitos por la casa. Acá van 7 estrategias que puse en práctica para que Faustina lograra estar de pie:

  1. La puse parada apoyándola de espaldas en una pared, asegurándome que tuviera un calzado y un piso que no resbalen. Si sos constante, sólo un par de momentos al día le harán tomar fuerza a tu bebé, explorar el peso del propio cuerpo y la posición, y será un momento divertido para los dos! Yo me agacho a la altura de Faustina y le digo que está parada sola. También la aliento a aplaudir, a tocar las paredes, a festejar y luego le ofrezco mis manos para que se tome de ellas y dé un pasito.
  2. La dejé parada con la panza apoyada en un sillón que le queda justo para que pueda usar sus brazos y agarrar juguetes. Con eso se entretienen una rato y logré que se quedara parada sola. Asegurate de poner unos almohadones detrás y al costado por si pierde el equilibrio y se cae, o de mantenerte cerca para atajar a tu bebé! Yo suelo ponerle un piso de goma y mantenerme cerca. De esa forma se siente segura. También le aviso que está parada sola.
  3. Después de un tiempo de lograr mantenerse parada, coloqué juguetes un poquito más lejos para que intentara desplazarse para agarrarlos. Vas a ver que con el tiempo tu bebé dará un paso al costado para aproximarse a lo que quiere tomar. Colocá dos muebles juntos de manera que pueda ir de uno al otro agarrándose. Por ejemplo, yo la paro agarrada de los barrotes de la cuna y le dejo una silla al lado formando una ele. O dos sillones pegados a 90 grados. Tu bebé pronto girará para ir hacia el otro mueble!
  4. La hice caminar agarrándola de las dos manitos. Asegurate de no levantarle demasiado los brazos, de manera que no sienta que está "colgando". Yo le bajo sus brazos a la altura del cuerpo. Con la práctica vas a ver cómo mejora la posición y el eje de su cuerpo, el equilibrio y los pasitos que da.
  5. Cuando la vi más segura y logró mayor equilibrio dando sus pasitos, sólo le ofrecí una mano de donde agarrarse. Vas a ver que con la otra mano libre hace equilibrio, se agarra de los muebles o quiere tocar todo!
  6. La puse en un andador. Aunque muchos no lo aconsejan, yo puedo decir que a Faustina le ayudó muchísimo a mantenerse parada y desplazarse. Todo en su justa medida y sin hacer abuso, el andador le resultó un buen estímulo para dar pasitos y tener sus piernas más fortalecidas e incluso para salir a explorar el pequeño mundo que la rodea.
  7. Cada vez que camina y se sienta, la dejo un rato con el juguete que encontró en el piso, pero vuelvo a ofrecerle levantarse para seguir. También la dejo sentada frente a un mueble de donde puede agarrarse y trata de pararse sola. Es un buen ejercicio para tomar fuerzas en las piernas y aprender a pararse. A Faustina también le divierte hacer este ejercicio en la cama. Para ella es un juego: se sienta en un almohadón y, tomándose de mis manos, se para de un salto y se vuelve a sentar a pura risa!
Recordá siempre que cada niño tiene su propio tiempo y ritmo de desarrollo. Nunca compares a tu hijo con otros chicos. Valorá sus logros y con ello fortalecerás la confianza en sí mismo.

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domingo, 9 de agosto de 2015

Los primeros pasitos de la mano de mamá

Hace apenas un mes atrás, Faustina se largaba a gatear y con eso conseguía andar por todos lados dando saltitos. Los primeros días, semejante descubrimiento de su parte hizo que no quisiera pararse para caminar agarrada de mis manos. Lo primero que hacía, si quería ponerla de pie, era tirar la cola para sentarse y salir rapidamente gateando al ritmo de sus piernas moviéndose como dos gusanitos!

En piyama y zapatillas, Faustina camina por la casa.
Pero nuevamente tomó el gustito por pararse y caminar de la mano. Cada vez fue logrando mayor equilibrio y hace un par de días que camina tomándome solo una mano y hasta es capaz de soltarse y quedarse sola parada explorando el equilibrio. A sus quince meses de edad, ya es capaz de caminar agarrándose de los muebles o cualquier cosa que ve a su alcance, mientras se toma de mi mano. También camina sola de la cuna a la silla o entre los sillones del living, aunque lo hace algo insegura y buscando mi asistencia.

Todavía no se agacha para agarrar los juguetes del piso que se interponen en su camino. Cuando quiere algo que está frente a ella en el suelo, simplemente se sienta y se libera sus manos para agarrar el juguete o lo que haya encontrado. Sin embargo, noté que descubrió sus rodillas: le gusta doblar sus piernitas, levantar las rodillas flexionándolas cuando está sentada y tocárselas retirano los pies hacia atrás.

Debido a su síndrome de Down, por la mañana Faustina pareciera tener menor tono muscular, así que, por lo general, su actividad con el cuerpo en movimiento, y sobre todo parada, comienza a medida que va corriendo el día. La tardecita suele ser su momento de mayor esplendor de movimiento! Por eso va esta foto con su piyama puesto, lista para dormir, y sus zapatillas nuevas con cordones, regalo de la tía Susana.


Mientras Faustina ya se prepara para lanzarse a caminar solita y dar sus primeros pasos para conquistar su independencia, yo ya me estoy preparando para correr detrás de ella!

Recordá siempre que cada niño tiene su propio tiempo y ritmo de desarrollo. Nunca compares a tu hijo con otros chicos. Valorá sus logros y con ello fortalecerás la confianza en sí mismo.

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sábado, 25 de julio de 2015

Las personas con síndrome de Down no son niños eternos

Hace un tiempo estaba esperando que nos atendiera la endocrinóloga de Faustina y una mamá me reconoció por el blog. Nos pusimos a charlar. Ella tenía un bebé en los brazos y estaba también con su hija Camila de 14 años, que tenía síndrome de Down.

Camila me preguntó cómo se llamaba mi hija y nos pusimos a conversar. Me habló de su pequeño hermanito que adoraba y también me dijo que estaba muy cansada porque la noche anterior se había quedado hasta tarde resolviendo unos ejercicios de matemática que le resultaban muy difíciles.

Con 14 años se mostraba desenvuelta, segura y entusiasmada por su fiesta de 15 que estaban preparando y a la que irían sus amigos, según me contó. Faustina se movía en mis brazos y quería ver todo lo que pasaba alrededor. "Mirá la nena", le dije refiriéndome a Camila. "Ya no soy una nena!", protestó ella. "Es cierto", le contesté, "tenés razón. Disculpame. Ya sos una señorita".

Me pregunto si me traicionó el imaginario colectivo donde las personas con síndrome de Down son como niños eternos. También me pregunto si estará cansada de que le digan nena, angelito, que es especial o Down. ¿Cuántas veces lo habrá escuchado? ¿Cómo se sentirá con ello?

Las personas con síndrome de Down no son niños eternos. A medida que crecen se van transformando de bebés en niños, jóvenes, adultos y ancianos y, como todas las persona, tienen sus propias opiniones, deseos e intereses acordes a la etapa que atraviesan.

Cuando tratamos como niño a una persona joven o adulta con síndrome de Down estamos desvalorizándola y respondiendo a estereotipos y prejuicios. Y también la estamos privando de las oportunidades y responsabilidades que le corresponden según su etapa cronológica.

Camila se sintió muy mal cuando la nombré como nena. Quedó claro que es muy conciente de que está atravesando otra etapa de su desarrollo. Con su enojo y su protesta por lo que le correspondía me recordó que la discapacidad intelectual no es un pretexto para ser tratado como niño. Creo que si los tratamos como niños seguirán actuando como tales porque no les damos el lugar que les corresponde.

Protestó de injusticia, porque la sociedad aún no entiende que hay etiquetas que desvalorizan y marcan las vidas de las personas. Si creemos que una persona con síndrome de Down será eternamente un niño ¿cómo podremos pensar que lleguen a adultos teniendo una vida autónoma e independiente?

En nombre de quienes piensan equivocadamente que las personas con síndrome de Down son niños eternos, pido disculpas a Camila y a todos aquellos que han sufrido con este tonto prejuicio y tienen que pagar en sus vidas el precio de la ignorancia de los otros.

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viernes, 24 de julio de 2015

A despegar de los brazos de mamá!

Que Faustina aprendiera a desplazarse por sus propios medios fue un gran hito que marcó su desarrollo. En este sentido, el despegue del cuerpo que hizo le trajo un salto en su independencia. Y se nota que la libertad que siente la llena de alegría, la moviliza para explorar los espacios e investigar cosas, y que disfruta de ir a donde quiere sin estar esperando que alguien la ayude a moverse del lugar. Eso es genial! Sentir que puede hacerlo sola tiene una carga significativa muy grande: empieza a despegar de los brazos de mamá!

Pero en este proceso donde logró andar con su cuerpito, todavía no logró el despegue emocional necesario para quedarse en las sesiones de estimulación sin llorar. Todavía le produce angustia y no entabla el vínculo que le permita vivenciar ese momento como una experiencia agradable. Y, por supuesto, a mí me produce la misma angustia verla llorar y abrazarme para que la contenga.

Fue un aprendizaje para ambas el hecho de que vaya a estimulación desde que era bebé. Pasamos por distintas etapas que fueron cambiando con su crecimiento. Entramos juntas a las sesiones desde el comienzo, cuando apenas tenía un mes. Nunca supe cuál es el punto justo para intervenir o no en esos momentos. Es difícil saberlo: yo quiero darle el espacio a la estimuladora para que entablen su vínculo pero intervengo rápidamente si mi hija hace pucheros y se larga a llorar desconsoladamente, por ejemplo.

Muchas veces vi sufrir de angustia a los papás al ver a sus hijos llorar en las adaptaciones, cuando era maestra jardinera. Ahora me toca estar del otro lado y, como mamá, ayudar al proceso de adaptación de Faustina a su centro de estimulación. A veces sé que llora porque tiene sueño, porque era el momento de su siesta, porque le da angustia estar ahí con personas que no ve muy seguido. Sin embargo, estoy dispuesta a probar nuevas estrategias para que logre una buena estadía en sus sesiones! Si me aconsejan que lo mejor es que yo ya no esté con ella ahí, me quedaré afuera esperando. Sufriré si la escucho llorar, pero también sabré que la estoy ayudando en su proceso de adaptación.

Parte de su desarrollo emocional tiene que ver con experimentar sentimientos de angustia, así que, aunque me duela mucho verla llorar porque está angustiada es importante saber que tiene que vivirlos y hay que ayudarla a superarlos.


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domingo, 19 de julio de 2015

Ayudame a quitar las etiquetas de discapacidad


Hoy recibí una petición de Sebastián, el papá de un chico con discapacidad, y me sentí identificada con su pedido. Desde que mi hija Faustina nació con síndrome de Down no he dejado de pensar que algún día me preguntará por qué ella tiene un "Certificado de Discapacidad". Y a este papá, su hijo le preguntó lo mismo. Muchas veces pensé si es necesario contar con un documento que hace explícita su discapacidad y que funciona como etiqueta de la persona.

Sebastián pide que modifiquen el nombre del "Certificado de Discapacidad" por el de "Certificado de Accesibilidad", de manera que no estigmatice a las personas y de esa forma sume para lograr una mayor calidad de vida. No es que los certificados por sí mismos mejoren o perjudiquen la situación de las personas con discapacidad. Hay prácticas y discursos sociales que hacen que las sociedades no acepten ni reconozcan que la diversidad es una constante humana.

La propuesta de este papá es tan fácil como significativa. Un simple cambio de nombre puede ayudar a centrarse en las posibilidades y no en las limitaciones de las personas. Lamentablemente la palabra discapacidad todavía es vista negativamente como una carencia, anormalidad o dificultad de la persona, cuando en realidad una discapacidad está dada en las barreras sociales, es decir, es el medio el que crea los obstáculos y estereotipos culturales que fomentan la exclusión. Las restricciones que experimenta una persona con discapacidad en su experiencia de vida vienen de su entorno y afectan su vida cotidiana y su identidad.

El cómo veamos a los otros es una construcción social y cultural. Todos podemos ser parte de los cambios que necesitamos hacer para poner en primer lugar a las personas y no a sus discapacidades. Ayudá a romper las estigmatizaciones derivadas de las clasificaciones de las personas. Firmá esta petición y ayudame a difundirla. Compartí la nota, dale "me gusta", hacé un comentario, entrá a change.org y firmá la petición, hacé circular este pedido por las redes sociales, invitá a un amigo, contáselo a tu hijo, que todo sirve para su visibilidad. 

Ya no quiero un certificado que diga que Faustina tiene una discapacidad. Y no porque quiera esconderla, negarla o hacer de cuenta que no existe. Quiero uno que mencione su accesibilidad a sus terapias, su salud y su educación y quiero aportar este pequeño granito de arena para que otras personas la vean por lo que es: una hermosa persona que me tiene loca de amor.

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jueves, 9 de julio de 2015

Faustina gatea dando saltitos

Llegar a casa después del trabajo y encontrarme con la sorpresa de que Faustina (un año y dos meses) gatea me llenó de alegría. La sacudida de emociones me alegró el día y me hizo sentir que todo llega a su debido tiempo.

Si hace un mes atrás estaba preocupada porque mi hija no se desplazaba en busca de juguetes, hoy disfruto verla gatear por toda la casa en busca de las cosas que quiere tocar.

No todos los chicos pasan por esta etapa, ni todos gatean a la misma edad ni de la misma forma. Yo creí que mi hija iba a saltear ese paso y directamente iba a caminar, simplemente porque hace un tiempo no veía que quisiera desplazarse con el cuerpo por el suelo ni que tuviera la fuerza suficiente en los brazos para sostenerse en el gateo.

Sin embargo me dio la sorpresa y el gateo llegó de una forma muy particular y graciosa: Faustina se desplaza sentada, moviendo sus piernitas para empujarse y ayudándose con pequeños saltitos que da con la cola! Empezó moviéndose para tratar de alcanzar los juguetes que le dejaba fuera de su alcance, dando saltitos que apenas la movían del lugar donde estaba sentada. Y luego se desplazó un poquito más hasta que un día llegué a casa y me vino a buscar gateando con sus gritos de alegría!

Es muy divertido verla. Con sus saltitos va recorriendo los rincones de la casa y en un ratito es capaz de alcanzar el canasto con frutas, los juguetes de un cajón o los almohadoncitos de las sillas del comedor.

El tiempo y la constancia trajeron el gateo y, una vez más, Faustina y su síndrome de Down me demuestran que todo llega, que sólo hay que tener paciencia y que hay logros que no tienen precio. Verla moverse a saltitos por todos lados, girar el cuerpo y seguir camino en otra dirección o ir gateando para alcanzar las cosas que quiere me tienen repleta de alegría!

Acá les dejo un video para que disfruten!




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lunes, 22 de junio de 2015

Juego libre para Faustina

¿Tener un bebé con síndrome de Down (SD) es estar pensando en estimulación todo el tiempo? Esa es la pregunta que me hice un día, cuando Faustina apenas tenía unos meses y para mi todavía el SD era algo nuevo que marcaba el ritmo de la maternidad.

La estimulación es muy importante para los chicos con SD pero eso no quiere decir que todo sea estimulación y juego dirigido por los adultos.

Los momentos de juego libre son necesarios para todos los niños. Es allí donde dan curso a la creatividad y además pueden ir descubriendo por sí mismos que con un movimiento nuevo alcanzaron un juguete, que tocar con la mano la nariz rugosa de un peluche les causó una sensación placentera, que pueden sacarse los soquetes tironeando de la punta, o que puede ser muy divertido saltar en la panza de mamá.

Además el juego libre tiene otra cosa importante y es que, si juegan solos, aprenden a arreglárselas con su tiempo; y si juegan con otras personas aprenden de los vínculos y las relaciones con el otro.

Como papás de niños con SD, debemos dar ese espacio necesario, libre de metas y objetivos relacionados con sus avances en el desarrollo, porque los niños necesitan de sus propios descubrimientos para desarrollarse como personas. Ofrecer esos momentos para que den rienda suelta a la creatividad, la libertad y el placer por el descubrimiento desde pequeños los ayuda a construir autonomía e independencia, a desarrollar la autoestima y a divertirse!

No olvides que el juego es un derecho universal para todo niño.

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domingo, 21 de junio de 2015

Hay niños que no tienen papá: la diversidad de modelos de familia

Feliz día para todos los papás! Hoy en Argentina se celebra el día del padre y es un día especial para muchos y no quería dejar de saludarlos. Pero también quería aprovechar para reflexionar sobre la diversidad de modelos de familia.

Mi hija Faustina no tiene papá, al menos por ahora. Hay niños sin papá por fallecimiento, por abandono o porque no se hicieron cargo de sus hijos cuando se enteraron que venían en camino. Y también hay muchos niños nacidos de donantes anónimos que no tienen papá, que están aquí por decisión de sus mamás. Este es el caso de Faustina que, como muchos otros, se sale de los modelos tradicionales de familia donde hay una mamá y un papá presentes, aunque ya no estén juntos.

Fui mamá estando sola por decisión y recurrí a un tratamiento de fertilización in vitro con donante, un tema todavía tabú para muchos que ven con malos ojos varias cosas: las posibilidades que nos ofrece la ciencia y la tecnología de avanzar sobre la vida humana; que una mujer sea mamá sola; o que una persona nazca a partir de espermatozoides de un  donante anónimo. Yo reúno las tres cosas y tuve que superar muchos prejuicios, opiniones y comentarios, por haber hecho una familia sola con Faustina, fuera de las posibilidades estandarizadas. 

Es un buen día para reflexionar que las sociedades van cambiando y que todavía seguimos enseñándole a nuestros hijos que lo ideal es amar una familia convencional. Pero lo cierto es que las realidades rompen con estos relatos. En este sentido, la diversidad de esquemas familiares es amplia y creo que es importante educar a nuestros hijos para esta diversidad de posibilidades.

Creo que debemos respetar y alentar esta diversidad porque en definitiva nos enriquece. Muchas personas somos felices con las familias que armamos y nuestros hijos deberían saber que es bueno tomar las decisiones que los hacen felices y hacerse cargo de la responsabilidad y compromiso que llevan, y que no tienen que seguir modelos tradicionales solo porque son parte del mandato social.

Feliz día a los papás de sangre y a los de corazón! Y en especial, feliz día para mi papá!

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jueves, 18 de junio de 2015

Un congreso sobre síndrome de Down


En mayo se realizó el VII Congreso argentino sobre síndrome de Down (SD). Me hubiese encantado estar allí, pero finalmente no pude ir. Tenía entusiasmo por participar del evento, que reunía a especialistas, profesionales, personas con discapacidad y familiares. Me movilizaba el hecho de escuchar charlas y debate sobre temas vinculados a la salud, la educación, los derechos, las experiencias inclusivas, el acceso al trabajo y la independencia en la vida adulta. Y también contactarme con otras personas con SD y sus familias que estaban invitados a participar.

Maximiliano Font sí estuvo allí. Su motivación fue su hijo Santino, que va a cumplir tres años dentro de poco, y que tiene SD. La experiencia le resultó única: “me sirvió mucho escuchar a profesionales y el contacto con gente que se dedica al desarrollo de chicos con SD, el estar en contacto con muchos chicos que también tienen este síndrome y haber podido compartir el último día del Congreso con Santi. La verdad fue maravilloso”, cuenta con mucha emoción.

Para Maximiliano fue la primera vez que estuvo rodeado de tantos chicos y familiares de personas con síndrome de Down. “Eso fue muy positivo”, señala. Y es que al congreso, que se realizó en la Ciudad de Tigre (Buenos Aires), asistieron más de 1700 personas de distintos puntos del país. Con más de 40 oradores de 12 países, todas las mesas contaron con la participación de personas con discapacidad que expusieron sus inquietudes y opiniones sobre las temáticas tratadas. 

Con su asistencia al congreso, Maximiliano se remontó a su niñez cuando su papá fundó, por pura vocación, una casa para personas con discapacidad que todavía funciona en Avellaneda. “Prácticamente crecí rodeado de chicos con alguna discapacidad, entre ellas el síndrome de Down”, comenta con cierta nostalgia por el recuerdo de su padre que falleció sin conocer a su nieto Santino.

Personalmente a Maximiliano le gustó mucho la charla de un pediatra que se especializa en el síndrome y una Fundación que trabaja con la integración desde el deporte y realiza una iniciación deportiva de chicos con SD desde los 4 años.

Mientras este papá curioso hizo realidad su deseo de participar del congreso, yo tendré que esperar otra oportunidad!


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viernes, 29 de mayo de 2015

Las dificultades como desafíos para superar

El hecho de que las mamás que tenemos un hijo con síndrome de Down aprendamos a focalizar en los logros de nuestros hijos no quita que no veamos las dificultades que presentan. Detectarlas nos ayuda a reconocer que existe una "situación problemática" y a vislumbrar las posibles formas de solucionarla.

A Faustina suelo dejarla en el piso de goma y le gusta dar vuelta el cajoncito con juguetes y entretenerse con ellos. Había logrado balancearse, tirarse con el cuerpo boca abajo y luego con esfuerzo lograba volver a sentarse, y sin embargo ahora no puede hacerlo. Es capaz de quedarse sentada jugando pero no va en busca de los chiches que quedaron fuera de su alcance y llora para que la levanten si queda acostada en el piso hacia abajo.

Hace un tiempo que vengo notando estas dificultades. Si bien está dando sus primeros pasitos mientras la  sostengo con mis manos y puede quedarse parada sola (aún le falta tiempo para caminar), no logra desplazarse en busca de juguetes estando sentada. No es una cuestión menor: explorar con su cuerpo por sí misma las posibilidades de movimiento va de la mano con tener su propia iniciativa para moverse en busca de algo que le genera curiosidad.

¿Acaso no tiene curiosidad por los juguetes que no están a su alcance? ¿No tiene iniciativa? ¿No sabe cómo usar su cuerpo para lograrlo? Efectivamente tiene que adquirir experiencias donde vivencie su cuerpo en movimiento, las posibilidades que tiene para desenvolverse con él y las dificultades que se le presentan.

Hoy hablaba con Verónica, su estimuladora, y ella me hizo saber que notaba lo mismo. "No tiene la experiencia con el cuerpo y tenemos que ofrecerle posibilidades para que vivencie ella misma su propio cuerpo en relación con el espacio y los objetos", me dijo acertadamente. Así que nos propusimos volver a provocar situaciones para que role, se tire boca abajo, intente desplazarse, se de vueltas. Si siempre voy a levantarla cuando se queja porque quedó con el cuerpo hacia abajo, ¿la estoy ayudando realmente?

El tema me genera preocupación porque me pregunto si hago bien o hago mal y no puedo encontrar la clave para saber hasta qué punto la situación le resulta incómoda o hace capricho porque sabe que la asisto rapidamente. Es dificil saberlo y es dificil manejarlo como mamá porque, por un lado, me parte el corazón verla llorar y, por otro, sé que quizás no la estoy ayudando si le resuelvo cada situación donde se ve atascada. ¿Acaso tenga que cambiar eso como mamá?

Si bien hacemos algunos juegos en casa como ponerle barrera de almohadones y jugar a atravesarlas para ir a buscar un juguete o tirarme en el piso o en la cama y la haga pasar por arriba mío, incentivándola a que vaya en busca de algo que hay del otro lado, con eso no he logrado que adquiera fuerza en los brazos ni que tenga iniciativa propia de lanzarse a explorar.

Hoy en estimulación ya comenzamos a jugar con un rodillo inflable para ayudarla a que se tire con el cuerpo, pase sus bracitos por encima y se balancee un poquito hacia los chiches que pretende alcanzar. Me deja más tranquila haber hablado con la estimuladora, quien siempre me asesora bien y además me ayuda a entender mis preocupaciones y ansiedad con el desarrollo de Faustina. También, me hace bien darme cuenta que las dificultades que enfrentamos siempre son retos que ponen a prueba nuestra capacidad de superarlas.

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jueves, 21 de mayo de 2015

Entre la genética y la estimulación ambiental

Mi amigo Tarsicio una vez me dijo que los chicos son como diamantes en bruto: sólo hay que saber pulirlos. Creo que tiene razón y esto funciona para cualquier persona. Sin embargo, mirando a mi hija Faustina, me pregunto cuánto hay de genética y cuánto de estimulación en el desarrollo de las personas con síndrome de Down (SD).

En el caso de un niño con SD, "pulirlo" implica estimulación, pero no solo esa que se hace dos veces a la semana en los centros destinados para la intervención, sino la estimulación permanente de la gente que lo rodea. Más bien sería la forma de vida, el entorno que acompaña, alienta, muestra cosas nuevas, permite expresarse, motiva, contiene, libera, refuerza, valora, enseña y aprende.

Pero ¿y la genética? Acaso no marca algunas cosas. Esto también funciona para todos. Nacemos con cierta dotación genética que varía en cada individuo. Sería como un marco genético que nos permite potenciarnos en algunas cosas y no en otras, por ejemplo. En el caso específico del SD existe una limitación genética, y también es variable en cada persona. Pero también existen las potencialidades de cada uno.

Entre otras cosas, todos somos producto de la genética y la estimulación ambiental. Hace poco leía una entrevista que le hicieron a la investigadora Mara Diersen para ABC salud donde ella hablaba acerca de cómo las influencias del entorno contribuyen a determinar el nivel de competencia final de las personas. "Nuestra misión como padres es que cada uno de nuestros hijos logre el mejor nivel posible de competencia que puede alcanzar, aprovechando la plasticidad del cerebro", decía.

Hoy sabemos que el ambiente es capaz de modificar la estructura del cerebro, especialmente durante las primeras etapas de la vida. En este sentido, la estimulación ambiental representa un reto para desafiar los límites de la genética. ¿Y los límites del ambiente? Esos son los que debemos superar como sociedad. Porque esos son los límites que marcamos nosotros cuando decimos qué puede y que no puede hacer una persona con síndrome de Down.


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viernes, 15 de mayo de 2015

Ideas para que tu bebé mejore la precisión en el manejo de los dedos


Faustina sigue mejorando el movimiento de sus deditos de las manos. Acá van unas ideas que puse en práctica para ayudarla a mejorar su motricidad fina:

La dejé jugar con pasto y flores
Además de que le gusta la textura del pasto que tenemos en casa (usa sus manitos para tocarlo y pasarle la palma varias veces), le sirvió para que hiciera la pinza con los dedos índice y pulgar porque trata de agarrar las hebras de pasto, las raíces, las hojas de árboles y plantas que andan por ahí. También le doy flores, que sacude de un lado para el otro. Todavía no logra deshojar pétalo por pétalo, pero sí cierra sus manitos para agarrarlas del tallo y trata de tocarlos.

Miguitas de pan para agarrar
Le dejo pedacitos de miga de pan sobre su sillita de comer y le señalo que puede tomarlas de ahí. Al principio sólo las miraba. Después intentó agarrarlas: la maniobra le resultó complicada. Cuando lo lograba, las migas se le caían. Después las pudo agarrar, e intentaba llevarlas a la boca, aunque sin éxito. Pero hace unos días que toma las miguitas de pan entre sus dedos y se las lleva a la boca! Para ayudarla a que no se le cayeran, comencé a dárselas un poquito más grandes. Si lo intenta un par de veces y no lo logra, se frustra un poco, protesta y se hace entender para que le ponga el pan con queso en la boca!

A jugar con cintas
En estimulación le dieron una pelota atada con una soga para que tirara de ella. Como vi que le gustó y le servía para mover objetos, balancearlos y seguir sus movimientos, aproveché para darle distintas cosas con cintas, porque también le gusta agarrarlas! Así fue que le armé una nube rellena con distintos tipos de cintas colgando: tul, pasamanería, puntilla, cinta de raso... Le encanta tocarlas con sus deditos! También le até una cinta a una argolla de plástico que le gusta balancear para todos lados y la puede tener un buen rato entretenida.

Trozando papeles
Le di hojas de papel de diario para romper con sus propias manos. Es hermoso verla cómo usa los dedos para hacer tiras perfectas como si supiera trozar. Eso sí, después a juntar todo el revuelo de tiritas de papel que deja por ahí porque hace destrozos!

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viernes, 8 de mayo de 2015

La risa: esa expresión de alegría

La risa es alegría, diversión, bienestar, comunicación, felicidad... La veo a Faustina feliz y me hace reflexionar sobre las pocas cosas que necesita un niño para reirse. Apenas les basta una canción, que le pongamos una cara de sorpresa enorme, un gesto exagerado, un cuento disparatado, unas cosquillas, un globo, una morisqueta con la cara, una sonrisa y los verás reir como nunca.

Faustina hizo su primera risa a los dos meses y medio, justo cuando morí de amor! Al mes ya empecé a preguntar cuándo se reiría. Me puse ansiosa, pero sabía que debía esperar. Hoy la hacen reir muchas cosas. Y tiene distintos tipos de risa (la que yo llamo "risa muda" porque abre la boca bien grande y achina toda la cara pero se traga el sonido; la risa con gritito; la carcajada; la risa pícara donde la mirada con los ojitos es bien distinta; la sonrisa y hasta una risa "falsa"!).

Me pregunto cómo le irá cuando sea más grande y no entienda una ironía, una broma o el absurdo. A las personas con síndrome de Down les cuesta entenderlos debido a que hay frases que tienen cierto nivel de abstracción que es difícil interpretar.

Por ahora, a Faustina le gusta que nos acerquemos juntas al espejo, por ejemplo. El del placar o el del baño le dan lo mismo. Cuando me voy acercando con ella en brazos, ya comienza a reir con la boca bien abierta. También estalla en risas si bailamos o cuando le canto la canción del tren de las cinco de la tarde y la abuela gira bailando. Se muere de risa!

Además, le gustan las cosquillas, que acerque mi cara a su panza y que choquemos las palmas. Ah, y me olvidaba: ríe como nunca si me acuesto en la cama o me siento en el sillón y salta arriba mío hasta el agotamiento (es decir: nunca!).

Al final, los chicos te ayudan un poco a volver a sentirte como un niño, porque cuando ella ríe, también me río yo. Con qué poco podemos divertirnos los padres con nuestros hijos. A veces me pongo a pensarlo. También pienso por qué los adultos muchas veces nos hacemos problema por cosas que son tonterías.


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lunes, 4 de mayo de 2015

Un festejo para agradecer

Hace apenas unas horas festejamos el primer cumpleaños de Faustina! Lo viví como un día muy especial que disfruté a pleno. Hubo muchas emociones, alegría, abrazos, amigos, familia, cosas ricas, regalos, amor. Mucho amor. Yo me sentí inmensamente feliz, no sólo porque estaba celebrando el primer año de mi hija y todos estaban pasándolo bien, sino también porque la vi a Faustina disfrutar mucho de la fiesta; tanto que regaló sonrisas a todo el mundo!

Para que la celebración resultara tan linda hubo muchas personas que nos ayudaron. Hoy quiero agradecerles como una forma de retribuirles tanto cariño. Soy una persona inmensamente afortunada de contar con tanta gente que me quiere y que quiero. Me alegra saber que una de las cosas más lindas que hice en mi vida fue crearme toda una red de personas maravillosas que me alientan, me sostienen y me hacen ser quien soy.

Quiero agradecer a todos los que vinieron al festejo porque nos regalaron un día único e hicieron que la fiesta fuera increíble. Especialmente quiero agradecer a mi amiga Carina por el vestidito tan lindo para Faustina, por acompañarme a probar vestidos, por tanto amor y por estar siempre, siempre. A mi amiga Marcela, por los zapatitos de terciopelo azul tan preciosos y por todo lo que nos quiere. A mi incondicional amiga Diana por el amor de siempre, pero también por la increíble mesa de dulces, que preparó con sus manos y sus secretos, y las cazuelas (me olvidaba de las cazuelas!). A mi querida amiga Alejandra por tantas cosas: armó el Candy bar, el buzón de deseos para Faustina y se ocupó de darle vida a los souvenires, en medio de largas noches de charla de amigas. A Magui por los alfajorcitos y por la ayuda que le dio a su mamá para armar todo y además porque sé que ama a mi hija.

A mi hermana Ro por la torta tan linda y tan rica, pero más que nada por estar tan contenta con la fiesta, por amar tanto a Faustina, por estar siempre atenta a lo que necesitamos. A mi hermana Mariel por los saladitos (todo casero, eh!) y por el amor que nos da. A Naty y Gaby por los sandwiches de miga! y por todo el cariño y el amor. A mi amiga Susana por los cupcakes tan ricos, por venir desde lejos sólo para estar con nosotras, y porque nos quiere tanto, tanto. A Euge, querida Euge, por sus pastitas y mayonesas vegetarianas tan sabrosas y por muchas cosas más, pero sobre todo porque ama a Faustina y porque mi hija la ama a ella! A mi amiga Evelin por el diseño de toda la papelería y porque siempre nos trae su alegría y su risa. A Daniel porque siempre me da una mano cuando lo necesito. A mi mamá por los sabores de la comida, por hacer crecer con tanta dedicación las plantitas para los souvenires y por haberme ayudado con Faustina en estos días de preparativos donde el trajín nos dejaba tan agotadas! y por el amor (el de abuela y el de mamá).

Gracias a todos. Son increíbles!

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jueves, 30 de abril de 2015

Feliz cumpleaños para Faustina!

Hoy es el cumpleaños de Faustina! Su primer cumpleaños! Sobran los motivos para celebrarlo. En primer lugar porque es su día, el día que cada año vamos a recordar cómo nació y a festejar su llegada al mundo. En segundo lugar, porque con el festejo iniciamos el comienzo de un ritual que se repetirá cada año, que convocará a las personas que la quieren, que traerá recuerdos, anécdotas, fotos, una torta de cumpleaños y velitas para apagar mientras pide sus deseos. Y en tercer lugar, porque la celebración de su cumpleaños le ayudará a la conformación de su identidad, al establecimiento de los vínculos con sus seres queridos, y al relato de su propia historia.

Y además es importante para mí! Con su cumpleaños también celebro la llegada de una hija a mi vida. Yo también iré guardando los festejos entre mis recuerdos más preciados. De vez en cuando miraremos juntas las fotografías de los cumpleaños y nos acordaremos del vestidito que usó, de los regalos que más le gustaron, de los confites que algún chico se robó de la torta o de la bebida que se derramó sobre la blusa de la tía. Algún día, cuando sea más grande se verá en las fotos de su primer cumple y dirá: esa soy yo cuando era chiquita!

A pesar de que llevo varios días a las corridas con los preparativos de la fiesta que se hará el domingo, cuando apoyo mi cabeza en la almohada por las noches pienso que será un día para disfrutar. Todavía recuerdo la incertidumbre de los primeros días al saber que Faustina tenía síndrome de Down. Ahora que ya pasó el tiempo (y qué rápido!), se despejaron muchas dudas. En este sentido, fue un año para aprender mucho, aunque todavía me queda mucho más por aprender.

Hace poco encontré la carta que le escribí la noche anterior al nacimiento. Me dio ternura leerla. Le decía que estaba emocionada porque íbamos a conocernos y a empezar una vida juntas; la felicitaba porque había logrado formarse, desarrollarse y crecer lo suficiente para estar lista para salir al mundo; le decía que iba a salir de la panza y a empezar una nueva experiencia y que con actitud, predisposición y amor se lograban muchas cosas.

Le escribía:
"Quiero desearte un feliz nacimiento! Que salgas con naturalidad al mundo, que confíes en vos, en tu sabiduría interior y en el universo. La naturaleza te guía para vivir. Vas a sentir que podés respirar oxígeno. Estás preparada para eso. No te asustes. Aquí afuera, la temperatura es distinta, los ruidos y sonidos, las cosas que te rodean, las sensaciones. Te vas a adaptar enseguida. Yo estoy para protegerte, para mimarte y contenerte, para alimentarte, cambiarte, asistirte en todo lo que necesitás. Para tomar tus manitos y cuidarte. Para hablarte y escucharte. Para darte todo mi amor. Te amo."
 En el aire ya se huele a fiesta! Feliz cumpleaños, hermosaaaa!!!!!!!

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domingo, 19 de abril de 2015

Faustina se queda sola parada

El síndrome de Down hace que a los bebés les cueste un poquito más mantenerse erguidos, sentarse, pararse y caminar. Esta es una de las razones por lo cual necesitan de la intervención temprana, de parte de los estimuladores y de las familias.

Hace unos días, la psicomotricista que ayuda a Faustina me dijo que podía ponerla parada sola apoyada contra una pared de espaldas para que comenzara a lograr el equilibrio y las fuerzas necesarias para más adelante poder caminar. Así lo hice: empecé parándola, acomodando sus piernas para que no se abran demasiado y apoyándola contra placares, paredes, puertas...

Faustina lo hizo sin dificultades y además le gustó! Las cosas se ven distintas parada y además la sensación de estar sobre sus piernas, sola, mirando el mundo que la rodea debe ser un buen estímulo para ella!

Después de un par de días de probar cómo se paraba sola, grabé este video en la puerta de casa. Lo comparto con ustedes porque Faustina, con once meses, no solo logró pararse sino también se vio atraída por una planta que había en una maceta que estaba cerca y no dudó en alcanzarla para tironearla, sacudirla y desojarla sin perder el equilibrio! Se movía al compás de la plantita que sacudía y me hizo reir con su aventura.

La emoción que sentí fue grande, porque mi hija estuvo varios días enferma y el último mes ha perdido su tono muscular que estaba tan firme. El resultado fue que las piernas y brazos estuvieran un poco más  flojitos y además perdió fuerza para moverse. Pero logró pararse y eso va a ayudar a fortalecer sus músculos y mantener el equilibrio. Y eso no es poco!





 
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martes, 14 de abril de 2015

Todavía no puedo creer que eras así de chiquitita!

Todavía no puedo creer que eras así de chiquitita! Parecías un pompóm. Te enroscabas toda en mi pecho y ponías tu cabecita en el hueco de mi cuello. Te quedabas dormida con tu nariz aplastada y yo apoyaba mi nariz para oler el aroma de tu piel. Nos entendimos desde el primer momento. Nunca pasamos el caos que todos dicen que se viven los primeros días con un bebé. Todo fue armonía, amor, pura química entre las dos.

Hasta los tres meses dormías tanto que fui preocupada al médico a consultarlo. No era nada: sólo necesitabas dormir. A los 29 días, empezaste estimulación temprana por tu síndrome de Down, aunque la mejor estimulación empieza por casa.

A los dos meses, dijiste tu primer "ajó" mirándome a la cara y lo decías tan clarito y tantas veces que no lo podíamos creer. También empezaste a conversar en tu idioma. A los dos meses y medio, me regalaste tu primer sonrisa. Más tarde llegaron las carcajadas y la bocota bien abierta para reir hasta en silencio. A esa edad, también comenzaste a llevarte la mano a la boca.

A los tres, ya habías perfeccionado la maniobra con las manos y te succionabas el dedo pulgar con muchas ganas! Descubriste cómo chuparte el labio inferior y jugabas con la boca. También empezaste a tocar los juguetes que colgaban del gimnasio. Te llamaban mucho la atención las caras de las personas: le mirabas los ojos y la boca muy atentamente. Boca abajo, levantabas muy bien la cabeza y también hacías fuerza con el abdomen para sentarte.

A los cuatro meses cambiaste mucho! Parecías una nena más grande. Coordinabas mejor tus manos. Te gustaba succionarte el dedo gordo y toda la mano derecha. Descubriste otras formas de jugar con los labios y de hacer ruiditos con la boca. Cuando balbuceabas, te concentrabas para hablar y ya tratabas de mover la boca de distintas formas para decir otras cosas. Estabas aprendiendo a rolar y movías con mucha fuerza el cuerpo. Cuando tomabas la leche, apoyabas tus manos en la mamadera y si no, las ponías en mis manos y las acariciabas.

Hasta después de los cinco meses no te gustaba que te bañara, pero sí te gustaba (y te gusta) remolonear en la cama cuando te despertás. A los cinco meses, empezaste con tu primeras comidas y desde ese día para vos comer es un placer!

A los seis meses, todavía no te veía tan grande como ahora. Empezaste a sentarte haciendo trípode con las manitos, y a gritarle y hablarle a los juguetes. Después de eso, todo fue muy rápido. Aprendiste tantas cosas en pocos meses que a veces creo que esta etapa del ser humano es la más asombrosa.

A los siete meses y medio, podías sentarte sin caerte todo el tiempo. Agarrabas juguetes, los levantabas, los sacudías y no perdías el equilibrio. También te gustaba saltar arriba mío y pararte. Te tomabas de mis manos y te parabas con la fuerza de todo el cuerpo: piernas, abdomen, bracitos, manos. Te encantaba! Tenías que verte la cara de felicidad cuando sentías que te parabas sobre tus piernas, que flexionabas para sentarte y volverte a parar como un juego que te hacía reir mucho. También pasaste del balbuceo al tatata!

Cuando faltaba una semana para cumplir los ocho meses, empezaste a hacer gestos para decir la letra p. El esfuerzo era impresionante. Escupías todo: comida, saliva, agua, pero te concentrabas y hacía mucha fuerza hasta que te salía. Decías: appppppuuuu, apppppuuuu. Y cuando decías la p, apretabas la boquita con fuerza. A esta edad ya sí se puede decir que te sentabas sola porque lo hacías por más tiempo. Si te dábamos golpecios en la boca, hacías ahhhh. Te descubriste los pies y, para esa altura, revoleabas con ganas los juguetes.

A los nueve meses, hiciste un cambio enorme. Tu actitud parecía de "chica grande". Movías el cuerpo de una manera increíble. A los nueves meses y medio aprendiste a agarrar dos objetos, uno en cada mano, y a chocarlos entre sí. Y para esa altura ya apaludías para la felicidad de todos los que te rodeamos.

 A los diez meses empezaste a pasear en tu cochecito. Vas muy entusiasmada, mirando todo. También comenzaste a ir a la plaza, al vivero, al puesto de diarios y revistas, a pasear al aire libre.

Ahora tenés once meses, y a pesar de que estás enferma y decaída, seguís aprendiendo cosas nuevas. Ayer te quedaste parada solita apoyada contra la pared. No te movés de ahí hasta que no te doy la manito. Mantenés muy bien el equilibrio y hasta fuiste capaz de agarrar una planta que había en la maceta, sacudirla y desarmarla toda con tus manos, sin caerte. Sola, sí. Parada sola.

Cuando naciste y recibí la noticia de que tenías síndrome de Down sentí tanta incertidumbre! Y ahora que casi pasó un año no puedo creer todo lo que hacés, todo lo que sos, todo lo que me hacés sentir. Aplaudir, dar besos, mover las manitos y saludar, saltar a upa, pararte con fuerza, tocar todo lo que tenés cerca, sentarte, moverte para buscar un juguete, conversar en tu idioma, revolcarte en la cama y moverte solo porque sos inquieta, tocarme la nariz y la cara, dar pasitos con ayuda, volver a saltar encima mío, meter la manito en el plato de comida, escuchar con atención una canción, quejarte porque querés ya la comida, sonreirle a las personas o agarrarte como garrapata a mí cuando alguien quiere alzarte. Me llenás la vida. Me cambiaste todo. Gracias por tu amor.


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jueves, 9 de abril de 2015

No soy una supermamá: aprendiendo a poner prioridades

Aprender a poner prioridades cuando nos convertimos en padres es algo fundamental si no queremos vernos sobrepasados de responsabilidades, demandas y actividades. Las mamás que estamos solas muchas veces nos vemos sobrecargadas de tareas que debemos cumplir simplemente porque no hay nadie más que las haga. No somos mamá y papá a la vez por la sencilla razón de que somos mamás y el rol de papás no lo podemos cumplir como tal. Sin embargo, en algún sentido es como si fuéramos superhéroes que pretendemos abarcar todo y hacernos cargo de todo, aún de lo que no podemos o podríamos delegar.

Siempre tuve "síndrome de superhéroe" (o superheroína!) y mi personalidad me llevó a tratar de superarlo todo, a ocuparme y preocuparme por los demás, a afrontar todo con una independencia absurda que se envalentona al ritmo de una gran voz interna que siempre me dice que todo lo puedo. Pero la maternidad me va enseñando que es necesario aprender a tener piroridades y que no todo es prioritario como suelo pensar.

A pesar de que debo hacer muchas cosas sola con Faustina, estoy aprendiendo que la ayuda de otras personas es importante para nosotras. Un simple ejemplo basta para explicar hasta qué punto uno a veces se sobrecarga con cosas que podría delegar: cuando dejo a Faustina con la persona que la cuida, antes de salir de mi casa para ir a trabajar, a hacer trámites o cualquier otra cosa, dejo la comida hecha para mi hija, todo preparado y organizado de manera tal que la persona que la ciuda no tenga que preocuparse por ello. ¿Por qué lo hago? ¿Acaso creo que nadie va a poder preparale su comida como lo hago yo? Si sé que esa persona va a prepararlo super bien, ¿por qué quiero dejar todo organizado? ¿Por qué lo hago si me aliviaría no tener que hacerlo sabiendo que lo puede hacer otro? La respuesta es siempre la misma: es mi papel de superhéroe que me persigue de cerca y me hace creer que todo lo puedo.

Pero estoy aprendiendo. Y mucho. Ahora se acerca el festejo por el primer año de Faustina y ya me estoy dejando ayudar por los amigos y la familia que de a poco se van organizando para colaborar con el festejo. También estoy aprendiendo a que no todo es prioritario. A veces creemos que no puede faltar tal o cual cosa cuando en realidad no son algo esencial para tenerlo como la meta del día.

¿Por qué soy así? Creo que porque me gusta ser así. Sin embargo eso me trae un estres y un agotamiento terribles. Ahora, con Faustina en mi vida, pienso que ya no me sirve ser así y me propongo cambiar algunas cosas (por ejemplo no sé pedir ayuda), sobre todo porque ella me motiva a que debo convertirme en su mejor ejemplo. Si yo no sé pedir ayuda probablemente le transmita lo mismo a ella y no logre pedir lo que necesita ni aprenda que la colaboración con otras personas nos enriquece siempre.

Así que como veo que no soy una supermamá, ahora me permito equivocarme, dejar de hacer lo que no puedo, no cargarme con cosas que no hacen falta que las haga, distraerme más y exigirme menos. El desafío es conmigo misma! Espero lograrlo. Por el bien de las dos. La maternidad me hace replantear muchas cosas y ya me hizo ver que el traje de superhéroe es sólo para las historietas!

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lunes, 6 de abril de 2015

El ingenio a la orden del día!

Ser mamá te despierta la creatividad y el ingenio! Me siento inspirada en un montón de aspectos de mi vida, pero sobre todo con mi hija Faustina, cuando se trata de hacerle pasar un buen momento, explorar nuevas cosas o estimularla.

La luz de la linterna
No sólo jugamos con la luz y las sombras sino que también ya usé una pequeña linterna para mantenerla un rato boca abajo. Cuando vio la luz no dijo ni pío, dejó la protesta a un lado y comenzó a desplazarse hasta alcanzarla. Resultó un buen estímulo!

Almohadones para que se tire
Lo logró! Ahora se animó a tirarse para alcanzar juguetes porque le puse un almohadón medialuna alrededor del cuerpo, mientras está sentada en el piso o en la cama. El apoyo le dio la seguridad que necesitaba. Y ya descubrió que puede volver a sentarse así que lo repite a cada rato! Esto es genial porque va descubriendo cómo desplazarse y tomando fuerza con sus bracitos. Además aprendió a doblar las rodillas y flexionarlas para acomodarse en las posturas.

Qué rico el pan!
No me animaba a darle pan para masticar hasta que mi amiga me dijo "dejala que tiene que aprender a pasar el pan por toda la boca!". Y me animé. La concentración que logra Faustina y el disfrute que muestra hacen que valga la pena ponerme nerviosa mirándola permanentemente para que no se ahogue. A ella le sirve para controlar los movimientos de la lengua y la masticación. Así que a saborear pan!

Dos objetos iguales para juntar
Faustina no lograba agarrar un juguete en cada mano. Cuando agarraba uno, tiraba el otro. Es una  cuestión de maduración y coordinación. Para que tome dos cosas al mismo tiempo le di dos objetos iguales (tapitas de plástico, cucharitas, recipientes). Hacemos ruiditos golpeándolas, acompañamos canciones...

A jugar con cajas
Aunque todavía no se da cuenta de poner objetos dentro de las cajas de juguetes (sí los saca de ahí), a Faustina le encantan las cajas! Las vacía de contenido, las vuelca, las sacude, las da vuelta, las toca, las tira lejos y trata de ir a buscarlas...

Otras cosas que se me ocurrienron y puse en práctica: jugar con broches que le pongo alrededor de un recipiente de plástico para estimular el uso de los deditos; usar cosas de cotillón (sombreros, orejitas, nariz de payaso) para jugar, contar cuentos o cantar canciones; dejarla jugar con su bañadera vacía en el piso como si fuera una gran caja donde puede tirarse, agarrarse, meter juguetes...

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