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martes, 24 de marzo de 2020

10 juegos de representación para los más chicos

1) Jugamos al Restaurante
En este momento es uno de sus juegos favoritos! Le gusta jugar en el rol de moza que toma el pedido. Me pregunta: "qué quieres mami?" y en una libretita anota. Luego se va a su cocinita, se lava las manos y prepara comidas, postres y bebidas. También sentamos a los muñecos alrededor de la mesa. Por supuesto que me cobra! También le gusta cambiar el rol y ser la clienta que llega y pide comida para ella y sus bebés. Les pregunta a cada uno qué quieren o pide que le prepare mamaderas. Luego saca la billetera, paga y espera el vuelto!


2) Una doctora muy preocupada
Faustina viene con su maletín, se pone sus grandes lentes con solo armazón pero perfectos para hacer de doctora. Va recolectando controles remotos y los reparte para que hagamos que son teléfonos y podamos llamarla para empezar el juego. Una vez que se pide médico, ella toca timbre, se acerca y pregunta con mucha preocupación: "qué te pasó?" y escucha atentamente nuestra dolencia, con sus mejores caras de "Dios mío, esto está muy mal!", ja ja. Primero te revisa, usa hasta una lupa, te hace abrir la boca, toma la temperatura, limpia heridas y coloca vendas. También aplica inyecciones, o te dice "tienes que tomar este remedio que te va a curar". Da algunos consejos y comentarios profesionales propios de cada caso: "comiste mucho por eso te duele la panza, tenés que hacer dieta!!" La verdad es que la expresión de preocupación de su rostro tras la consulta merece un premio Oscar,  pues no pareciera ser un juego sino más bien un trabajo hecho a conciencia!

3) Los transportes: a dónde vamos?
Generalmente utiliza sillas, silloncitos o bancos para armar el colectivo o tren, aunque a veces también hacemos vuelos en avión! Tiene muy clara la dinámica, hay que sacar boleto, pagar y te da vuelto. Se puede subir con los bebés. Ella pregunta: "dónde quieres ir?" A veces es a la plaza, al médico, a la playa, a las montañas, a la granja. Luego quiere que yo sea la conductora y si es necesario usar el bus para ir a llevar a sus bebés al hospital, el juego sigue con la dramatización de la doctora!

4) Puestos de venta
Ya sea de verdulería, cupcakes, sandwich, jugos o lo que quiera, ella arma su stand para la venta. Una compra la otra vende. Prepara una carterita, los bebés y un changuito. Al momento de cobrarte, acepta tarjetas a las que pasa por el posnet y luego las devuelve. Al grito de "frutas, frutas" o "helados, helados", espera que vaya a su puesto, me saluda y me atiende. Lo más divertido son los diálogos!

5) Policía-Bombero-Ambulancia
Faustina ve un dibujito de Baby Bus donde están estas figuras y ella hace todo el acting. Si mi gatito se quedo en un árbol y no baja o hay cualquier tipo de emergencia, solo hay que avisarle por teléfono y ella viene con su camión y su sirena a socorrernos. Si hay un ladrón viene con el patrullero y lo persigue y se es necesario trae la ambulancia para atender una caída donde me haya lastimado. lo más gracioso es escuchar cómo hace los sonidos de las diferentes sirenas de los vehículos!

6) Peluquería y Make up
Empezó viendo tutoriales en YouTube y de pronto la vi separándome el cabello en partes, haciendo torzaditas y queriendo hacerme peinados. La tía Ro le regaló una cabeza maniquí para práctica de peinados y ella enseguida comenzó a peinarla y a colocarle hebillas y vinchas. Lo bueno es cómo se va desenvolviendo con sus deditos. Además, la maquilla con productos que le compré. También quiere maquillarme a mí! Así que a veces me siento en su silloncito a dejarme pintar 🤦. Ya quiere usar las tijeritas escolares para cortar el pelo, y le cortó de a poco el único mechón de pelo al bebé! También me llena de pulseras, anillos y collares.

7) Nos vamos de picnic?
Prepara  una  bolsa con todo lo que tiene que llevar al picnic (juguitos, tacitas de te, galletitas, servilletas, frutas). Trae a sus bebés y me pregunta: "mamá, vamos de picnic?" Agarra un mantel lo tira al suelo coloca todo sobre él y me prepara sanguchitos y jugos mientras charlamos. 💗

8) "Atención chicos!: hoy soy la seño"
Después de ponerse el guardapolvo que yo tenía de cuando era maestra, Faustina  se coloca frente al pizarrón y empieza con la clase con: Atención...!! Atención...!! A veces hace diálogos que no llego a entender, como si estuviese explicando algo a sus alumnos. Da indicaciones, dibuja en la pizarra y me hace pasar al frente a hacer algo. "Muy bien!", me dice si lo logro!

9) Jugamos al dentista!
Hace unos meses se le cayó su primer diente y empezó a jugar a la dentista! Viene con su equipo de doctora, te revisa la boca con instrumentos y te dice preocupada: "mami, tienes caries!". Hace que las arregla y te reta: "tienes que lavarte los dientes! Así", y te muestra. "Es muy importante!", sostiene.

10) Hacemos educación física
Faustina arma coreografías y hace todo tipos de movimientos y va explicando cómo hacerlos. Le gusta mucho dar instrucciones, esto ya lo había visto durante las vacaciones porque nos explicaba cómo mover el cuerpo en el agua para patalear, nadar o desplazarse! También ponemos música y bailamos, hacemos postura de yoga, circuitos y ejercicios!

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martes, 22 de octubre de 2019

A Faustina se le cayó un diente!

Tremenda sorpresa me llevé esta mañana en la entrada del jardín! Al entrar, estaba la maestra integradora que se dio vuelta y me hizo un gesto: "se le salió ya un diente a Fausti?". "Quééé?", dije yo, y entré al Hall del jardín. A Faustina se le había caído su primer diente, ese mismo que asomó por primera vez al año y casi cinco meses!

Faustina muestra sus dientes y la ventanita que le quedó. Está muy orgullosa!

Qué sorpresa y emoción tan grandeeee! Esta hija mía no para de darme alegrías! Resulta que se le salió anoche y creemos que se lo tragó! Fuimos al cumpleaños del primo Loren y, atando cabos, pensamos que se lo comió con una porción de pizza. 

La abuela Milsi dijo que ya la había visto un rato antes con el dientito un poco torcido y me iba a avisar, pero pasó otra cosa y se olvidó de decirme. La tía Ro dijo que cuando salimos del baño y ya nos íbamos, vio un espacio entre los dientes y pensó "qué pasó acá!". También iba a decirme pero pasó no sé qué cosa y se olvidó. En el auto se durmió apenas dimos la vuelta manzana para regresar a casa. Así que yo no me di cuenta!

Fue tan gracioso! Hoy, con Faustina, estuvimos riéndonos desde que se levantó a las seis y media de la mañana, pero como no se le ven los dientitos de abajo cuando se ríe ni tampoco ella me dijo nada, no me di cuenta de lo que había sucedido. Así que llegó al jardín y lo descubrió la maestra integradora! (Daniela, ves que no exagero cuando digo que fuiste y sos una persona muy importante en la infancia de Faustina, no?) 

Abracé a Faustina y casi muero de la emoción. Es que siento que crece a pasos agigantados. Todos la  felicitamos y Faustina se puso muy contenta. Hoy fue la protagonista en el jardín! Se sentía como grande y orgullosa. Es que venimos hablando de esto hace un tiempo. Me preguntó sobre el ratón Pérez, me contó que a los amigos se le caen los dientes y le expliqué lo que iba a suceder. Ya desde el año pasado viene con este tema. Pero realmente creí que a ella le faltaba, pues sus dientes salieron un poco más tarde que a los demás y pensé que también se caerían más tarde!

Pero ya vez, no hay reglas para el crecimiento! Las personas somos únicas! Y si bien hubo que esperar que salieran sus primeros dientes, la caída de los dientes de leche llegó tempranamente. Mi primer diente se cayó a los siete años! Y mi hija solo lleva cinco años y ya tiene "ventanita".

Sus compañeros de jardín estaban tan contentos que salieron corriendo a contarle a sus mamás! Incluso, su amiguita Priscila llegó a su casa y gritó: a mi amiga se le cayó un diente, abuelooooo! (Su mamá me acaba de contar). Mi vida. Imagínense la conmoción de un niño por esto!

Así que ahora le toca una visita a la odontóloga. Y seguir cuidando sus dientitos, que sabe lavar desde que tiene un año y medio! Se acuerdan de esos primeros videos? Ha crecido tanto mi hija... En tantos aspectos!

Es una alegría atrás de la otra y, a la vez, me angustia que crezca. Siento felicidad inconmensurable cada vez que la veo crecer tan lindo, tan feliz, tan sano. Pero como contrapartida, siento que crece y quisiera detenerla, que no pase más el tiempo. 

Lo cierto es que la vida es así. Entonces que hoy vamos a escribirle al ratón Pérez una carta para explicarle que no tenemos el diente pero efectivamente se cayó. Que le deje alguna sorpresa! Faustina ya pidió, a través de la ventanita que le quedó en la boca, "mami, que sean chocolates"!

Ahh, y ya se le mueve el de al lado! A seguir creciendo mi amor!

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A Faustina le salió su primer diente!














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martes, 11 de diciembre de 2018

El desarrollo de la imaginación: historias, miedos y mentiritas

- "No podía con la papa gigante"
- "Qué papa gigante"
- "La que estaba ahí"
- "Y qué pasó"
- "La puse en el horno y la comieron los nenes!"

Faustina de picnic, sentada en una manta en el pasto.

Ademas del hecho de que Faustina ha desarrollado mucho su lenguaje y se lo pasa hablando para todo, inventa cada día más historias. Con la papa gigante estuvo varios días desarrollando versiones, algunas entendibles otras no, debido a que pretende narrar con muchas oraciones y en el medio dice cualquier cosa que funciona de relleno!

También es muy divertido escuchar cómo inventa canciones (desde las melodías hasta las letras) o le cambia la letra a las que ya conoce. O cambia los personajes de una canción o cuento por "Faustina" o "mamá". "En la granja de Faustina, ia, ia, ohh"!

La etapa es muy linda. Se la escucha acompañar todo con el lenguaje. Incluso parece que pensara en vos alta cuando dice "ahora me lavo los dientes", "esto lo dejo acá" o "voy a buscar una curita para el bebé". A todo le pone palabras.

Pero también tiene su costado feo porque es la etapa de los miedos y terrores! "Un bicho, mami", "a dónde?", "Ahí! Ahhhhh", grita aterrorizada. Acabamos de pasar alrededor de seis meses donde decía que había un "pipo" (una especie de monstruo que inventó ella) y tenía terror. "Un pipo, un pipo, ahhh", gritaba. "Qué es un pipo?". "Un pipoooo", y se dibujaba el terror en la cara. Generalmente, el "pipo" estaba en el auto y gritaba, lloraba y quería salir corriendo cuando lo veía. Se le pasaba después de abrazarla y decirle que yo la estaba cuidando.

Cuando tuvimos una consulta con la neuróloga, le comenté esto y me dijo que era parte del desarrollo de la imaginación. Que también en esta etapa tenían sueños vívidos y pesadillas y que era sinónimo de haber desarrollado la creatividad y el pensamiento imaginario.

Por suerte ya pasó lo peor. Ahora no ve ningún "pipo" y usa su gran imaginación para jugar con los muñecos, a quienes les pregunta de todo, e inventar historias y canciones!

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jueves, 1 de noviembre de 2018

¿Por qué debemos abandonar el término "especial" para referirnos a las personas con síndrome de Down?

Acabo de lanzar una campaña en Instagram y Facebook donde cada martes iremos desarmando algún mito sobre las personas con síndrome de Down. En esta oportunidad, empezamos con uno de los mitos que, a mi entender, es uno de los más importante de romper. 

Faustina se prepara para lavarse los dientes.
Pero está tan instalado y es tan fuerte que opone mucha resistencia. Es masivo, es un eufemismo, funciona como una estigmatización y pienso que es tan perjudicial que no puedo dejar de escribir nuevamente sobre ello y decirlo firmemente: las personas con síndrome de Down no son especiales. 

No lo son. Es un mito. No tienen ni capacidades especiales, ni emociones especiales, ni poderes especiales, ni sentimientos especiales. No son seres especiales, te juro, no lo son, y hablo con conocimiento de causa porque tengo a mi hija Faustina que presenta esta condición.

Son personas como cualquier otra persona. Se los acostumbraba llamar especiales porque el término viene de "no encajar en la normalidad", "ir a una escuela especial donde sí fueran parte" y "ser diferente y no poder hacer lo que hacen las personas que son consideradas normales".

El término "especial" acompañó estas miradas donde una persona con esta condición, en general, no recibía el mismo trato que las demás, no tenía las mismas oportunidades que los otros, ni despertaba expectativas de vivir una vida común (cómo ir a la escuela, tener amigos sin síndrome, participar de actividades, tener autonomía, trabajar, casarse, tener una familia, decidir qué quiere y cómo quiere vivir, elegir, llevar adelante su casa, tener una vida independiente como cualquier persona). 

Siempre que escribo sobre este tema recibo mensajes a favor y en contra. La idea de esta nota no es confrontar a nadie ni herir sentimientos porque pensás que tu hijo, sobrino o vecino es realmente especial. Yo también pienso que mi hija es especial para mí pero no creo que haya que llamarla especial por el hecho de que tenga síndrome de Down, no solo porque no lo es sino también porque la perjudica.

La afirmación de que las personas con síndrome de Down no son especiales es para generar una reflexión que pueda acompañar los procesos de cambio que necesitamos para la inclusión. No pretendo ninguna grieta ni enfrentamiento. No es que tengamos que estar de un lado o del otro, sino pensar que no es algo mínimo decir que porque una persona tiene este síndrome es especial, porque ello encierra muchos significados relacionados con  la  anormalidad o subnormalidad y alimentan, sin darnos cuenta, la exclusión y discriminación.

Si son considerados especiales entonces no podemos pretender más que una vida especial, una educación especial, un niño sin oportunidades de jugar en una plaza, una niña que no tiene la posibilidad de participar de una actividad social, un joven que no tiene las mismas oportunidades de educación que sus hermanos sin síndrome o un adulto al que le faltan herramientas y oportunidades de ocupar un puesto de trabajo, de vivir solo o de ir al cine y ejercer su autonomía.

Nadie tiene la culpa de llamar especiales a una persona con este síndrome. No te sientas mal por ello. Acá no hay culpables. Fue parte de un paradigma donde así se las consideraba. Por eso se crearon escuelas especiales, para educar a aquellos que no encajaban en la educación común, que no podían adaptarse a sus normas, a sus ritmos, y dar respuesta a las necesidades de este colectivo que quedaba excluido de la escuela común.

Cuando las personas se refieren a alguien con esta condición y las llaman "especiales" muchas veces están usando un eufemismo para no nombrar al síndrome de Down. En otros casos, la usan como sinónimo de ternura, persona angelical, puro amor o ser de luz, todos atributos que le son otorgados a la persona por tener síndrome de Down y no por lo que es como persona. Además, no te olvides que con ello vamos otorgando una identidad a la persona.

Y también se utiliza este término para subestimar a quien tiene síndrome de Down. "Tiene un hijo pero es especial, viste", le dice una persona o otra, "le salió con eso y bueno, ellos lo quieren igual". "Es un chico especial, no entiende nada", "los chicos especiales tienen que ir a escuelas especiales, ahí lo entienden y ese es el lugar para ellos", "siempre va a vivir con sus padres porque es especial", son frases muy comunes de escuchar. 

Cuando me dicen que Faustina es especial yo no me ofendo por ello así como tampoco corrijo a una persona porque menciona así a su hijo. Cada uno piensa y menciona como quiere, como sabe, como le enseñaron, como aprendió, como puede. Sin embargo, siempre que puedo me gusta escribir sobre esta idea de ir desarticulando el uso de este témino porque engloba significados que no ayudan a las nuevas miradas que permiten pensar en la persona con síndrome como persona y merece una vida "normalizada".

Lo que pretendo es desarmar la idea de que una persona es considerada especial y por ello no puede adaptarse al funcionamiento común de la sociedad, sino que me concentro en poner en foco las falencias que tenemos como sociedad que no logramos entender la diversidad y por eso estigmatizamos a riesgo de excluir al "diferente", cuando en realidad no es la persona con síndrome de Down que debe hacer el esfuerzo de "encajar" sino que son las instituciones y la sociedad que deben dar lugar, oportunidades y espacios para que sea posible la participación de todos.


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miércoles, 10 de octubre de 2018

Faustina ya usa su primera app!

Cuando tomó por primera vez un celular, Faustina era muy chiquita y lo usaba como teléfono. Pero enseguida descubrió que si deslizaba sus dedos aparecían cosas en la pantalla. Pronto entraba a ver fotos, usaba el teclado y dejaba sus rastros en los comentarios, o hacía una llamada telefónica y mis amigos me avisaban que mi hija charlaba con ellos.

Faustina toca la pantalla del celular para jugar con una aplicación.
 Luego descubrió Internet y los videos que le gustan tanto. De a poco fue teniendo mejor coordinación para desplazar las pantallas, aprendió a omitir anuncios, a buscar otros videos que le interesaban más... hasta que llegó el día de jugar y aprender con la primera aplicación que usó: Bathroom. Yo le había bajado otras que no le interesaron, pero esta sí. Aunque al principio se frustraba porque algunas cosas no le salían, enseguida comprendió cuál era la finalidad del juego y qué tenía que hacer y de a poco fue mejorando la coordinación y precisión de sus movimientos con el dedo.

El juego es para hacer rutinas de higiene. Se trata de un nene que se baña, se lava la cara y los dientes, va al baño y una sección donde hay que lavar la ropa sucia en un lavarropas y luego colgarla para secar.

Enseguida entendió qué debía hacer: el nene espera que le pasen una esponja con espuma para lavarse, luego que abran la canilla de la ducha para enjuagarse, desempañar la pantalla que se empaña con el vapor y secarlo con una toalla. Cuando va al baño, Faustina lo ayuda a llevarle papel, tirarlo en un tacho, apretar el botón o lo asiste en la sección de lavarse la cara con espuma, enjuagarse, poner pasta dental al cepillo, cepillarle los dientes...

Pero la parte que más le gusta es la de usar el lavarropas. Debe poner cuatro prendas de vestir dentro del lavarropas, luego cargar el jabón en polvo, encender el aparato, esperar que termine, sacar la ropa y colocarla en un cesto y luego colgarla en pares de broches que cuelgan de una soga. No puede colgarla en cualquier broche sino por orden y usando los pares que se le indican. Siempre que finaliza las tareas se le dibuja una sonrisa y se ríe. festejando haberlo logrado.

Al principio se frustraba cuando tenía que poner el jabón en polvo en la gaveta y no lo lograba. A veces porque hace mucha presión con el dedo, porque se le "escapa" el objeto o porque está tocando otra parte de la pantalla con la mano y no funciona. Las primeras veces esperaba que yo lo resolviera. El miedo a no poder cuando lo intentaba varias veces y no salía le paralizaba el juego y pretendía abandonarlo. No le gusta equivocarse y tampoco tiene mucha tolerancia a la frustración, algo que de a poco va aprendiendo.

Entonces me pedía que yo hiciera esa parte, directamente no lo intentaba. Pero luego la animé a que lo intente, y ahora ya sí es capaz de hacerlo sola porque adquirió más destrezas y además porque cuando algo que no le sale le causa frustración puede superarla.

Me encanta verla jugar. Lo usa sólo un ratito, pero me gusta verla divertirse, mostrar interés, aprender, coordinar cada vez mejor, concentrarse y resolver lo que se le presenta. Hay muchas aplicaciones para los más chicos. Y están las que crearon quienes integran el Proyecto Dane, que están especialmente diseñadas para personas con discapacidad.

Sólo hay que descargarlas en el celular y dejarlos que aprendan y pongan en juego sus habilidades y acepten los desafíos que se les van presentando. Todo se aprende! Mirá a Faustina en este video cuando estaba aprendiendo a usar esta aplicación:




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martes, 2 de octubre de 2018

La espera también se enseña

Si tu hija de cuatro años quiere todo ya y no puede esperar a que atiendas sus demandas, te voy a contar qué cosas hicimos con Faustina para que aprenda a esperar!

Faustina revuelve con una cucharita su jugo en un vaso.

Sí, la espera también se enseña (y se aprende) y ayuda a bajar la ansiedad, respetar, planificar y organizarse.

Lo primero que hay que entender es que cuando le decís a tu hijo "hay que esperar" no sabe de qué se trata eso. ¿Qué es la espera? ¿Cómo la puede comprender un niño a esa edad? La espera es un tiempo y para que lo comprenda tiene que "pasar algo" en ese tiempo. Por lo tanto, es más fácil entenderlo si, por ejemplo, marcamos una acción o algo que "hay que hacer" en ese tiempo.

Cuando un niño chiquito nos pide cambiar un dibujito probablemente no sepa que debe pasar un tiempo prudencial desde que le dijimos "espera" y entonces vuelve a repetir que le cambiemos de canal. Pero si en vez de decirle "después", "ya voy", "hay que esperar", le decís qué va a suceder hasta que puedas satisfacer su demanda, comprenderá mejor. "Me lavo las manos y te ayudo", "termino de cortar la manzana y voy" (y si vuelve a pedirte lo que quiere ya, le repetís: "corto la manzana y lo hacemos") o "guardo esto y cambiamos el dibujito", todas pueden ser formas de ayudarlo a entender que en la espera "pasa algo". 

A Faustina, que quería todo ya y si no empezaba a lloriquear y repetía hasta el cansancio lo que quería, le sirvieron algunos juguetes y un cepillo de dientes con timer. Justo cuando estaba tratando de enseñarle a esperar, le regalaron un microondas de juguete donde ella aprieta un botón y el hornito hace un ruido (que parece real!) Y luego de varios segundos hace un pitido que le avisa que ya está listo lo que puso dentro. Esto le sirvió para esperar pacientemente desde que pone algo en su microondas hasta que suena el pitido y puede abrir la puerta y sacar lo que puso.

También, la maestra integradora le regaló un cepillo para dientes con timer. Ella aprieta un botón y debe cepillarse hasta que se apague la luz y suene el pitido. Ello marca un tiempo de acción e indica que termina el cepillado y debe guardar el cepillo.

Contar para esperar que la aerocámara haga su efecto con los puff preventivos que debe hacerse también sirvió para que se deje unos segundos la aerocámara. También le podés pedir que primero guarde las fibras y luego se prepare para poner la música que quiere. Hay formas de incentivar, claro, "querés que toquemos el xilofón?", "Sí!", "Bueno, guardemos estos bloques primero". Eso también es aprender que para hacer algo que quiere primero quizás deba hacer otra cosa.

Una vez que aprendió a esperar también pudo respetar cuando le decía "esperá" si se alejaba de mi lado caminando. La dejaba correr pero cuando yo decía "hasta ahí", "esperá", detenía su marcha y esperaba! Otra cosa que funcionó muy bien es enseñarle a esperar si el baño está ocupado. Ahora es capaz de pararse en la puerta, golpear y esperar si escucha "ocupado"!

Las esperas tienen que ir aumentando en el tiempo. Al principio son apenas unos segundos, luego serán un par de minutos, más tarde alguna actividad completa, y así hasta incrementar los tiempos de atención y de espera.

Todo el aprendizaje sobre las esperas le organizaron desde el pensamiento hasta la conducta. Ahora puede esperar su turno para algunas actividades en el jardín de infantes, tiene mayor capacidad de planificación de lo que va a hacer (todo a corto plazo, por supuesto) y mejoró su comportamiento, pues ya no hace un berrinche, por ejemplo, si quiere algo inmediatamente!

Espero que estas claves te ayuden con tus niños como a nosotras nos ha servido! Si te parecen útiles para otras familias, compartilas!


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lunes, 8 de mayo de 2017

Cómo aprovechar el juego con los muñecos

Los juegos con muñecas son muy ricos para los chicos que encuentran en el bebé formas de expresar los sentimientos, las emociones y cosas que les pasan. También los ayuda a recrear y procesar situaciones, desarrollar habilidades de comunicación, el lenguaje y formar su propio esquema corporal.
Faustina mira a la cámara con su muñeca en las manos.

La mayoría de las veces los niños juegan solos al bebé: lo acunan, lo duermen, lo abrigan, lo bañan, le dan de comer, lo cuidan, lo besan... pero ¿podemos intevenir para enriquecer el juego? Claro que sí! Aquí van algunas sugerencias que pueden combinarse para enriquecer los juegos:

Construyendo el esquema corporal
Los muñecos que siguen patrones de figura humana pueden servir para que los chicos vayan identificando partes del cuerpo y acciones. "¿Vamos a bañar al bebé?" puede ser disparador de muchas cosas. Dejá que tu hijo se lleve un muñeco a la bañadera y juegue libremente. En otras ocasiones podés guiarlo: "¿ya se lavó las manitos?", ¿querés lavarle la cabeza con champú?", "ahora toca secarlo". Esto le puede ayudar a muchos chicos a conocer y nombrar las partes del cuerpo, además de fomentar hábitos de limpieza (a Faustina le doy hasta el cepillo de dientes para que le lave al bebé!). "¿Y vos? ¿ya te lavaste los pies?

Otro juego que ayuda es ir haciéndoles notar que los muñecos pueden tomar distintas posiciones: sentarlos, acostarlos, gatear, mover su brazo para saludar, agarrar una cucharita con su mamo, girar la cabeza. Siempre podemos manipular los movimientos del muñeco y pedirle a los chicos que sienten al bebé porque va a comer y, por ejemplo, levanten los brazos ellos copiando posturas que hace el muñeco. Con Faustina jugamos a hacer gimnasia con el bebé, o lo hago correr para ir a buscar una pelota o saltar y ella ve los movimientos y luego la veo sola jugando a mover a sus muñecos para que hagan cosas. También le gusta desvestirlos y hace un par de meses que intenta vestirlos, lo cual coincide con sus intentos (se quiere poner las medias, zapatillas, bajarse la ropa, ponerse un pintor que usa para dibujar, usar mis pantuflas, ponerse un chaleco abierto o calzarme a mí los zapatos!).

Vivenciar el propio cuerpo ayuda a desarrollar el esquema corporal que es la representación que tenemos de nuestro cuerpo y el de los otros, sus partes y las acciones que podemos realizar con él. Experimentar con el cuerpo y percibir las sensaciones les permitirá planificar los movimientos. 

Comunicación y lenguaje
El juego con el bebé puede servir para desarrollar la comunicación y el lenguaje. No sólo mencionar las partes y adquirir vocabulario y nociones sobre el cuerpo, sino también incorporar el lenguaje a los juegos con los muñecos. A Faustina le encanta que yo anime al bebé y con eso logro que interactúe de otra manera y no solo lo haga dormir o lo acune. El muñeco con mi ayuda tiene voz y le pregunta cosas, la hace jugar, la invita a ir a buscar algo, a darle la mano, le pide un beso, leche, comida y Faustina le prepara lo que pide!

Por otro lado, siempre estoy mencionando cosas (frutas, juguetes, comidas, objetos), sentimientos (enojado, contento, triste,...), cualidades (rico, lindo, grande, suave...), acciones (salta, come, duerme, mira, llora...), de manera de mejorar el vocabulario. "¿El bebé quiere comer?; ¿te fijaste si tiene las manos limpias?; parece que tiene ganas de jugar!; ¿sabe hacer la ronda de San Miguel?", las preguntas y comentarios hacen que los chicos piensen en algo que quizás no tenían en cuenta. Si le preguntan hoy a Faustina qué quiere su bebé, grita "pis!" y corre a sentarlo en el inodoro, hace el ruido del pis, corta papel y lo limpia!

Cretividad y enriquecimiento del juego
Muchas veces una simple pregunta los ayuda a los chicos a enriquecer su juego con los muñecos. A Faustina le gusta hacer dormir al bebé, acostarlo y taparlo. El otro día vi que lo acostaba en el piso y le dije: "Le preguntaste si quiere dormir en el colchoncito?". La pregunta sirvió para que le prepare una cunita, un colchón, una almohada, una sábana y lo acostara allí, pero luego quizo seguir su juego en la cama y llevó a todos los bebés al colchón de verdad, los tapó, les cantó para dormir. Yo intervine para mostrarle cómo se saludaban dándose las buenas noches y besos. Estaba encantada. Cuatro bebés dormían agarrados de la mano en la cama grande y tapaditos y a cada uno les dio un beso en la frente!

También aportar objetos al juego ayuda: mamaderas, utensillos de cocina, una torta de cumpleaños, o una velita, ropa, trapitos, gorros, accesorios, carrito de paseo, instrumentos, o hasta un brillo para labios pueden ser muy divertidos para jugar con los chicos y muñecos.


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viernes, 30 de septiembre de 2016

Muchos logros para Faustina

A sus dos años y cinco meses, Faustina ha alcanzado logros significativos en esta etapa. Estos son algunos que valoramos mucho:


Patea una pelota / empuja una pelota.

Usa la cuchara para comer y también un tenedor pequeño.

Señala lo que quiere y acompaña con el lenguaje.

Dice más de 60 palabras y cada día suma alguna nueva.

Dice que no cuando no quiere algo / Dice que sí cuando lo quiere.

Corre e intenta trepar.

Se lava y seca las manos con ayuda.

Se lava los dientes con ayuda (desde el año y medio cepilla sus dientes arriba y abajo como parte de la rutina para irse a dormir).

Nombra figuras sencillas en un libro.

Puede subir escaleras alternando los pies / intenta bajarlas con ayuda.

Se propone metas sencillas (como colocar un juguete en determinado lugar, llevar un plato a modo de bandeja o colocarle un pañal al muñeco).

Entiende y obedece consignas como "andá a buscar al oso", "alcanzame esa galletita, por favor".

Abre puertas y las cierra.

Quiere esconderse detrás de paredes, puertas y en rincones.

Canta canciones / marca el ritmo con un instrumento (tambor, palmas, palillos, maracas, etc.).

Quiere saltar aunque aún no lo logra.

Se para en un pie / se tira en el piso, sube su rodilla flexionada y apoya el pie sobre su otra rodilla).

Quiere desvestirse e intenta vestirse sola y quiere ponerse las zapatillas y medias, aunque no lo logra.

Desviste a sus muñecosy trata de vestirlos.

Empieza a apilar bloques pero los derriba.

Nombra y reconoce varias partes de su cuerpo.

Entiende mucho más de lo que puede decir.

Se suena la nariz (al año y medio hacía soplido con la boca hasta que más tarde descubrió que debía soplar por su nariz).

Aprendió a sentarse en un silla (primero lo intentaba subiendo un pierna, pero luego comprendió que debía darse vuelta y apoyar la cola).

"Conversa".

Guarda cosas (mete llaves en el cajón de los repasadores, juguetes en la alacena y guarda chiches o cosas si se lo pedimos).

Hace garabatos en un papel.

Pide y hace pis en una pelela! (en otra nota les cuento sobre esto).

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viernes, 1 de enero de 2016

Comenzá el año haciendo realidad tus sueños

Hoy es un buen día para renovarse y también para valorar aquellas cosas que queremos conservar. Dejar ir lo que ya no nos sirve para darle lugar a lo nuevo y quedarnos con esos logros (a veces solo pequeños logros personales) que se instalan como conquistas que nos entusiasman, nos reparan y nos gratifican.

El comienzo de un año nuevo me hace pensar en las cosas que vamos dejando atrás y las que esperamos que vengan. Pasado y futuro que nos sirven para pensarnos hoy. Personalmente este ha sido un año de crecimientos y conquistas. Aunque nunca cada año es igual a otro, realmente siento que tuve un año distinto. Fue la primera vez que pasé un año completo con Faustina, mi pequeña hija que empezó el 2015 siendo una beba de 8 meses que hacía muy poco comenzaba a sentarse sola y se comunicaba con sus tatatá y  termina con un año y ocho meses, dando sus primeros pasitos, con una boca llena de dientes y comunicándose de otra manera (sin mencionar todo lo que crecimos, aprendimos y vivimos!).

Pero todas mis conquistas comenzaron con un cambio que me llevó muchos años realizar. Si bien todos podemos empezar un cambio en cualquier momento, los comienzos de año suelen ser un momento oportuno para proyectarnos, pensar en nuevas oportunidades y generar la valentía que necesitamos para ir en busca de aquello que soñamos. Y para eso debemos apelar a lo genuino, a lo que sale de nuestros corazones y no importa lo que digan los demás.

Hace algunos años atrás yo no empezaba este cambio y no alcanzaba el sueño de ser mamá porque me dejaba invadir por los temores propios y ajenos. "¿Tener un hijo sola?" "Estás segura de lo que decís?" "¿Fetilización in vitro?" "¿Donante?" "¿Qué?" "Estás loca" "No sabés lo que decís" "Los hijos se tienen de a dos"... Si hubiera hecho caso de muchos de los consejos que escuché nunca hubiera tenido a Faustina, nunca hubiera sido tan feliz como lo soy hoy con ella, nunca me hubiera atrevido a seguir lo que dictaba mi corazón.

Con el tiempo aprendí que es muy importante escucharse uno mismo, valorarse y poder tomar las decisiones sabiendo de lo que se pone en juego y de las responsabilidades que implican. Y además hubiera aprendido más rápido que no solo se trata de tomar responsabilidades y asumir compromisos. Las decisiones también nos traen felicidad, amor, momentos inolvidables y experiencias de vida que son fundamentales para nosotros y nos constituyen como personas.

Si uno no se atreve al cambio y a seguir lo que dicta nuestro ser desde adentro, termina negando lo que  realmente quiere. Dejar aflorar una mirada nueva, encontrarle una vuelta a aquello que necesitamos modificar, ir en busca de lo que queremos en definitiva es permitirnos ser quienes somos.

Deseo que este año que comieza todos puedan ir en busca de su verdadero ser y encuentren la forma de escuchar cuál es el camino que quieren seguir para conquistar sus sueños, sin olvidar que la felicidad se construye cada día y con cada decisión. Feliz año 2016!!!

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jueves, 26 de noviembre de 2015

Superar la ansiedad: 7 claves para papás de niños con síndrome de Down

Muchos papás me cuentan de la angustia que causa la ansiedad de esperar que su hijo con síndrome de Down (SD) finalmente logre lo que esperan. "Me preocupa que todavía no se sienta", "Siento angustia porque no sostiene la cabeza", "Me angustia que no logre caminar". Yo me siento identificada porque también me angustio muchas veces cuando Faustina no logra algunas cosas.

A veces no sé distinguir si me ocurre porque mi hija tiene SD y eso hace que me preocupe más o si su síndrome no tiene nada que ver y aunque no lo tuviera yo estaría igual de ansiosa esperando sus logros!

Cuando me gana la ansiedad enseguida me digo: "Ya será su momento" y trato de enfocarme en qué puedo hacer para ayudarla. ¿Será que queremos asegurarnos de que finalmente les suceda eso que a otros niños les sucede? ¿Todos los papás nos ponemos ansiosos por ver a nuestros hijos lograr lo que se espera de ellos? Aquí van algunas claves que yo tengo en cuenta para superar esos momentos de ansiedad:

Paciencia
La paciencia es mi mejor aliada. Todo a su tiempo: a veces nos preocupamos por cosas que luego se dan en los momentos indicados. Muchas veces me pasa que después, cuando ya logró algo que esperaba, digo "qué tonta! para qué me preocupé por esto si ya iba a llegar!". Uno aprende que sólo había que saber esperar!

Valoración
Ponerle un valor positivo a los logros ayuda a reconocerlos y celebrar la importancia de haber hecho todo lo necesario para llegar a ellos. Prefiero enfocar en lo alcanzado para ver el camino andado en vez de tener una preocupación agobiante sobre lo que falta lograr.

Memoria
Trato de recordar cuántas veces me preocupé por cosas que luego sucedieron. La ansiedad traiciona el recuerdo de esos momentos. Hacé memoria y pensá en cuántas ocasiones tu hijo te sorprendió con algo que pensabas que no estaba preparado para hacer o que no iba a lograr.

Respeto
Cada uno es como es y el respeto por el otro es el comienzo para encontrar la serenidad que muchas veces perdemos por no considerar que el otro es como es. Aceptar lo que son, lo que pueden y lo que no pueden hacer otras personas es reconocer la diversidad humana. Quizás sirva recordar que cada persona tiene su propio ritmo de desarrollo y que es única e irrepetible.

Constancia
La perseverancia para seguir haciendo todo lo que necesita Faustina para lograr algo me ayuda a recuperar la tranquilidad. Todavía no quiere caminar pero sigo cada día poniéndola parada agarrada del sillón o cualquier otro mueble, la paro en una pared y la invito a que venga conmigo o la llevo a caminar de mi mano cada vez que puedo. Ser constante con los ejercicios y las situaciones que debemos provocar para ayudar a nuestros hijos hace que me quede tranquila sabiendo que estoy haciendo lo correcto.

Tiempo
Si bien no es nada fácil no dejarse llevar por la ansiedad, creo que lo mejor es pensar que todo se da a su debido tiempo. Porque por lo general lo que siempre ocurre es que cuando finalmente pasa eso que uno espera con tanta ansiedad se da cuenta de que cada cosa tiene su tiempo. Por ejemplo, esperé el primer diente de Faustina durante meses y una vez que salió a la semana ya tenía cuatro dientes arriba que crecieron todos juntos! También me preocupé en su momento porque no podía desplazarse gateando y un día me sorprendió saltando sentada por toda la casa. Tiempo al tiempo y todo llega.

Amor
Con los ojos del amor todo vuelve a su lugar. La preocupación, las ansiedades, los temores por nuestros hijos son muestras del amor que sentimos pero no hay que dejar que opaquen la vida diaria. Si nos superan las angustias no hay espacio para disfrutar del sentimiento de amor incondicional que sentimos por un hijo. La mirada desde el amor siempre nos trae todo lo que necesitamos para superar los obstáculos!

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sábado, 26 de septiembre de 2015

Faustina ya tiene su primer diente!

Ya asomó el primer diente en la boca de Faustina! Filoso y blanquito, un diente de abajo salió hace apenas unos días.

Durante meses estuvo con las encías cada vez más gruesas, ásperas y rugosas, pero el diente que parecía que estaba por salir no asomaba. Finalmente, hace unos diez días su encía comenzó a abultarse más hasta que dio lugar a su primer diente. Salió exactamente al año, cuatro meses y veintidós días y me di cuenta que ya estaba afuera porque Faustina me mordió un dedo!

Las personas con síndrome de Down suelen tener un retraso en la aparición de los dientes. Incluso pueden presentar faltante de piezas dentarias. Pero como cada persona es única y particular conozco a niños que vieron salir su primer diente en distintos momentos. Hay casos de niños con dientitos a los ocho meses y otros que a los dos años aún no tienen ninguno!

Faustina tiene frenillo labial en la encía superior así que el pediatra ya me dijo que los dos dientes centrales de arriba va a tenerlos separados. Los chicos que tienen frenillo abajo son operados porque les dificulta la movilidad de la lengua y con ello la masticación y el habla. Pero el frenillo superior no se opera ya que la única consecuencia es estética. Así que pronto la veremos con sus dientes separados!

Pero como todo llega a su tiempo, tendré que tener paciencia y esperar que se complete la dentición. Ya será el momento de llevarla al dentista, de enseñarle a cuidar sus dientes a través de la alimentación y de que aprenda a usar cepillo y pasta dental. Por el momento usa el cepillo de dientes para peinarse y lo hace con mucho estilo!

En el caso de Faustina, por ahora se trata del único diente que tiene. Ya saldrán los otros y podrá no sólo masticar los alimentos sino morder dedos, chupetes, juguetes y otras cosas!

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miércoles, 7 de enero de 2015

Tirando los juguetes: manos en acción!

La veo a Faustina explorar y revolear con ganas los juguetes y pienso que ya superó una etapa de su desarrollo, esa donde se quedaba mirando todo y casi no movía los brazos para agarrar nada. Ahora, parte del juego es la intervención con el cuerpo y mi hija se convirtió en un remolino de movimientos!

Si vieran cómo se fueron precisando los movimientos de sus manos! A sus ocho meses ya se sienta y agarra objetos que sacude, levanta, cambia de mano, se lleva a la boca, muerde (a pesar de que no tiene dientes) y chupa jugosamente. Ahora no sólo agarra las cosas sino que se la ve muy entretenida explorando con el tacto y la boca, golpeando con fuerza... y tirando los juguetes por los aires!

Por supuesto que me la paso levantando juguetes que le vuelvo a dar y vuelve a tirar. Mi cintura dice basta, pero bien vale la pena el esfuerzo porque con ello Faustina no sólo está desarrollando su dimensión psicomotriz a través de los movimientos sino también su creatividad, sus posibilidades de expresión y la configuración de su esquema corporal.

Otra cosa que hace es mirarse las manos, saborearlas, tocárselas (es hermoso ver cómo mueve los deditos y las apoya como si estuviera rezando) y poner sus manos en el plato de comida. Ahh! y llevarse a la cabeza las manos llenas de manzana, puré o fideos! En fin... todas experiencias que le ayudan a recibir información sensorial, a vivenciar el cuerpo, los movimientos y su relación con los objetos, a conocer y conocerse.

El juego es esencial y vital, sobre todo para un bebé, porque hace al desarrollo del cerebro y las conexiones neuronales. A través del juego, se van estimulando el conocimiento, el desarrollo del lenguaje, las habilidades motrices... Y es muy importante que juegue regularmente, ya que con la repetición se refuerzan las conexiones que se establecen entre las neuronas y con ello se potencian los aspectos cognitivos, psíquicos y motores.

A ofrecer experiencias de juego!


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martes, 16 de diciembre de 2014

¿Mi bebé con síndrome de Down va a caminar? Cuándo, cuándo, cuándo



Al principio, todo fue incertidumbre. Si bien me sentía tranquila porque sabía que Fausti, a su debido tiempo, iba a lograr muchas cosas, el problema fue la ansiedad. Cuándo, cuándo, cuándo. Yo quería saber cuándo Faustina iba a sentarse, a caminar o a hablar, por ejemplo.  Jamás había visto cómo era el desarrollo de un bebé con este síndrome y, por lo tanto, no sabía qué esperar. La ansiedad me mataba. 

Ahora me pregunto para qué quería saber eso. ¿es que uno siempre quiere tener certezas sobre cómo
Desde chiquita, Faustina comenzó fortaleciendo su tronco
estando un ratito boca abajo cada día
seguirán las cosas? ¿Tan fuerte son los modelos normalizados, esos que los médicos, las abuelas, las revistas y el saber popular dicen que a determinada edad un bebé tiene que sentarse, caminar o sacar sus primeros dientes? ¿Están tan establecidos como “normalidad” que nos cuesta entender que cada ser humano tiene su propio tiempo?

A medida que pasan los meses, voy comprendiendo más acerca de respetar los momentos y disfrutarlos. Disfrutarlos mucho. Porque con una beba en casa, todo pasa rápido! De un mes para el  otro, Faustina aprende a pasos agigantados y hace tantas cosas nuevas que me resulta asombroso ver su crecimiento. Y en definitiva no importa si logra caminar a los 12 o a los 16 meses, no?

Además, si queremos que a nuestros hijos los respeten con sus falencias y habilidades, debemos empezar por nosotros mismos. Respetar los tiempos, valorar los logros y dejar de preguntarnos cuándo, porque cada uno tiene sus propios tiempos y maneras de alcanzar las metas. 

La primera vez que fui a la estimuladora temprana lo primero que le pregunté fue si Faustina iba a sentarse, a caminar y hablar. Claro que va a hacer todo eso! No es que no supiera que las personas con este síndrome caminan, hablan o se sientan. Por supuesto. Pero me preguntaba cómo iba a alcanzar todo eso si me decían que debido a la hipotonía que tenía, es decir, el bajo tono muscular, quizás le costara sentarse, por ejemplo. Y es que el tono muscular se desarrolla con estimulación. Eso le permitió a Faustina tonificar sus bracitos, que al principio eran flojitos y ahora no para de moverlos para agarrar juguetes o llevarse cosas a la boca! También sus piernas y los músculos de su espalda que fueron un blanco muy importante para fortalecer.

Desde muy chiquita, Faustina comenzó con algunos minutos diarios acostada boca abajo. En seguida intentaba levantar su cabecita. Es importante que le pongas al bebé un juguete adelante o algo que le llame la atención. Esto que parece una tontería tiene mucha importancia para cualquier bebé. Gracias a eso, mi hija logró controlar su tronco rápidamente lo que hizo poder avanzar hacia otras cosas: rolar, sentarse, girar la cabeza en busca de objetos que se mueven…

Al final, uno se da cuenta que las respuestas al cuándo son únicas para cada bebé y para cada persona. Y tener un bebé con síndrome de Down no es demasiado diferente del resto. Por lo menos en mi caso, nada del otro mundo. Simplemente, hay que tener un poquito más de paciencia y un poquito menos de ansiedad.


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