viernes, 22 de mayo de 2020

Bingo de sílabas: a jugar!

El acercamiento a la lectoescritura se da de diferentes maneras. Jugar al bingo con letras, sonidos o sílabas es una de ellas! 


Con Faustina jugamos a diferentes bingos: de números, de imágenes, de sonidos, de letras y vocales. Pero ahora incorporamos el bingo de sílabas, porque ya está reconociendo sílabas simples en las actividades de la escuela.

Pero para jugar este bingo Faustina tuvo que tener otros aprendizajes primero. Ya habíamos jugado con bingo de imágenes, de números, bingos con sonido (por ejemplo el sonido de un perro ladrando y ella tenía que encontrar el perro), sonidos de instrumentos musicales, etc. También hicimos bingos de letras donde estaban incluidas las vocales, que son lo primero que conocen los chicos y las letras básicas: la M, la P y la L.

Ademas, Faustina ya tiene bastante claro el tema de la conciencia fonológica, la correspondencia entre el sonido de la letra y el grafismo de esa letra.

Ahora incorporamos el bingo de sílabas y la verdad es que a Fausti le gustó mucho. Usamos las sílabas de las letras básicas que ya viene aprendiendo (M, P y L), luego iremos incorporando otras letras. 

Ya estuvo trabajando con el grupo de la M (ma, me, mi, mo, mu) y la señorita le había mandado un monito que enseñaba como se leían estas sílabas y nosotras por otra parte veníamos viendo estas sílabas y vocales sueltas para armar pequeñas oraciones: MI MAMA ME AMA.. o ... AMO A MI MAMA (con sílabas que le armé en unas cartulinas de colores).
     
A este bingo de sílabas lo armé con ocho letras. Hice unos cartones y usamos tapitas para marcar las sílabas que salían. También se puede usar un lápiz para tachar los casilleros a medida que se escuchan las sílaba cantadas. 

Yo elegí una letra para cada línea: en la primera elegí la M, la segunda la P y en la tercera la L, de manera que si Faustina se perdía, podía buscar la línea correspondiente a esa letra y ubicarla más fácilmente. Y en otros casilleros dibujé solo puntitos ya que también se pueden perder si hay demasiada información.
 
También se puede hacer con imágenes. Daniela Velazco (de @psicopeparatodxs) te muestra el bingo con cartones de imágenes que comienzan con sílabas, de manera que los chicos pueden reconocer la correspondencia entre el sonido y la escritura de la sílaba, y hacer la correspondencia de sonido e imagen.

Es una idea sencilla, pero un muy buen recurso para trabajar la conciencia fonológica. En la siguiente nota, te cuento qué es la conciencia fonológica y te doy ideas de juegos para ayudar a los chicos que están aprendiendo a leer y escribir!

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martes, 5 de mayo de 2020

Cómo ayudar a los chicos a elaborar las emociones

Los chicos necesitan identificar, nombrar y elaborar las emociones que van experimentando. Sobre todo en cuarentena, emociones como el enojo, miedo o la tristeza pueden hacerlos explotar en un desborde emocional.

Aquí van algunas ideas para ayudarlos a expresar, reconocer y elaborar emociones, que recopilé de estrategias que se pusieron en práctica con Faustina en la escuela, en casa y desde su centro de estimulación. 
  • Crear un afiche de emociones con fotos de personas o personajes, o imágenes que saquemos de revistas, expresando una emoción. Podemos recortar caras de miedo, enojo, tristeza, alegría, y ayudarlos a reconocer lo que sienten y ponerle nombre.
  • También funciona armar una lista de lo que se puede hacer (respiraciones, leer,  saltar, romper un papel, tal vez, contar hasta cuatro, distanciarse por un rato para calmarse, pedir un abrazo) y las que no podemos hacer cuando estamos enojados (dar un portazo, tener una actitud agresiva, pegarle a otro, tirar un juguete). Podemos ponerle, incluso, dibujos o imágenes. Esto funciona para las personas con discapacidad donde es importante el apoyo visual, tachando lo que no se puede hacer para que quede clara la consigna.
  • Leer cuentos donde se trabajen las emociones y mostrar formas de cómo se resolvió el conflicto. A Faustina le suelo contar todas las noches historias con un personaje que le inventé que se llama TUTI, que en realidad, es ella misma, tiene su edad y le pasan cosas similares. Entonces siente empatía por ese personaje y dice "como Faustina" porque se siente identificada. Con TUTI le muestro otra alternativa de cómo actuar para resolver ese miedo que tenía, esa pela con un amiguito, o el enojo porque algo no salió como ella quería. 
  • Fomentar el diálogo preguntándole a los chicos qué les pasa, qué sienten, como podrían hacer para dejar de sentir eso. Muchas personas con discapacidad, tanto intelectual como con algunos trastornos del lenguaje, no pueden expresar lo que sienten con palabras, pero pueden usarse lenguajes visuales.
  • Hacer dramatizaciones, juegos de representación donde haya algún conflicto, usando un peluche o un muñeco o títere para presentar una tensión emocional y poder solucionarla a través de la dramatización. Con Faustina suelo usar peluches porque a veces a mi no me quiere contar y, sin embargo, al peluche sí. Cuando jugamos, al muñeco le pasa lo mismo que a ella. Ahora estamos usando un títere de pulpo que se llama Pulpodo que nos llegó con un cuento de Gabriela Fernandez como un regalito. Faustina habla con Pulposo y le cuenta lo que le pasó, saca el tema y le dice "hoy mi mamá me retó porque..." o Pulposo le cuenta que se peleó con un amigo ("a vos te pasó,  Fausti?") y ella va conversando con el títere. 
  • Somos el modelo a seguir para ellos. Así que siempre hay que recordar que nuestros gestos, nuestras palabras y expresiones corporales también describen nuestro enojo, nuestra manera de elaborarlo. Nuestros hijos copian de nosotros, por lo tanto debemos ser más concientes acerca de qué conductas tenemos cuando nos enojamos o cuando estamos tristes, ya que eso es lo que mostramos a los chicos.
  • Hacer un espacio que se llame Rincón de la Calma o una cajita con cosas especiales para usar en momentos de desborde emocional. Armar un lugar físico específico al cual los chicos puedan recurrir cuando tienen ansiedad o enojo. Tiene que haber objetos que les gusten y los relajen (ellos pueden elegirlos): un peluche, un objeto para descarga sensorial, un instrumento musical o sonoro, una pelotita, masa, o simplemente lápices de colores y papel para dibujar. Tienen que ser  cosas que les transmita serenidad y calma en un espacio reconfortante.
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