sábado, 30 de julio de 2016

Las personas con síndrome de Down no son especiales

No está en el ánimo de este post hacer sentir mal a nadie que mencione a un ser querido como especial, sino dar un paso más para desarmar la concepción de que las personas con síndrome de Down son "seres especiales".

"Especiales son las pizzas de jamón y morrones", me dijo una vez Silvina Alonso, una persona que trabaja en la inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual. Es muy frecuente escuchar que a los chicos, jóvenes y adultos con síndrome de Down (SD) se los mencione como "especiales" y estoy convencida que debemos abandonar las palabras que no contribuyan a una perspectiva inclusiva e igualitaria.

El término "especial" engloba muchos prejuicios sobre las personas con SD: que tienen un caracter particular, que son puro amor, angelitos, seres inocentes, que tienen que ser tratados comprendiendo que son diferentes del resto, atípicos, sub normales... Pero creo que debemos cambiar la mirada y dejar de calificarlos como especiales porque con ello no hacemos más que perpetuar y reforzar la exclusión y la diferencia de trato.

Y aunque sé que lo que planteo puede herir a muchas personas que consideran que sus hijos son especiales estoy convencida que nombrarlos así es seguir sosteniendo una mirada social que hay sobre las personas con síndrome de Down que abarca muchos aspectos y que contribuye a la segregación, a la falta de inserción laboral, a la exclusión y a la discriminación.

Escuelas especiales, tratos especiales, terapias especiales, chicos especiales... La concepción de las personas como colectivos o comunidades con características generales, la búsqueda de tratamientos especiales para su desarrollo o la escuela especial no favorecen la inclusión. No estoy diciendo con esto que no necesiten adaptaciones o terapias de atención temprana o estimulación específicas para cada caso. Lo que digo es que todos somos diferentes y especiales y tenemos nuestras características propias y sin embargo no vamos por la vida siendo tratados como "especiales".

A muchos papás les gusta sentirse especiales porque tienen un hijo con SD. Quizás sea porque les haga sentirse más fuertes y eso les anime a tener una maternidad o paternidad donde pueden afrontar los retos que impone la condición genética de sus hijos. Pero también es probable que provenga del hecho de que a las personas con SD se las crea especiales por prejuicio y representaciones que tenemos las sociedades sobre cómo son. Lo cierto es que yo pienso que no soy una mamá especial por tener una hija con esta alteración genética como tampoco es especial un papá cuyo hijo tiene ceguera o hace su vida sobre una silla de ruedas. En todo caso, todos los hijos son especiales y todos los padres lo somos para nuestros hijos.

Las discapacidades o condiciones particulares que atraviesan las personas no pueden traducirse como etiqueta de "especial" porque eso los hace aparecer frente a la sociedad, y aún dentro de sus círculos sociales y familiares, como algo raro, extraordinario o fuera de lo común cuando en realidad todos somos diferentes y lo raro sería que no lo fuéramos. Además, esa representación sobre la discapacidad tiene consecuencias negativas directas sobre las oportunidades de empleo, educación, trato, socialización y una vida autónoma e independiente, por ejemplo.

Espero no ofender a nadie con esta nota pero realmente creo que es necesario dejar este punto de vista. El término "especial" viene de una concepción de la discapacidad donde la inclusión no era posible y hoy tenemos que romper este prejuicio si queremos ser una sociedad que respete la diversidad y donde todos estén incluidos. Las personas con síndrome de Down no son especiales. Son personas como cualquier otra. En todo caso, todos somos especiales por nuestra singularidad.


Quizás también te interese leer:
Las personas con Síndrome de Down no son niños eternos









Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti
Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

miércoles, 20 de julio de 2016

Feliz día del amigo: "Faustina, Faustina, ¿a casa conmigo?" (segunda parte)

Mi hija jugaba parada en la cuna estirando un trapito y protestando. Estaba chinchuda! Pero cuando escuchó la voz de su amiga Clarita la cara se le iluminó y se le transformó por completo. Eran las nueve y veinte de la noche cuando vi el mensaje de voz de whatsapp de la amiguita y se lo hice escuchar a Fausti.

Mi hija quedó anonadada. Reconoció la voz inmediatamente. La sonrisa le abrió la boca de lado a lado, la expresión de la cara le cambió por completo y los ojitos se iluminaron de felicidad. Gritó de la emoción! y sonrió y habló sola (o quizás le contestaba a Clarita) cada vez que le hice escuchar nuevamente la voz dulce de su amiga que decía: "Faustina, Faustina, a casa conmigo?"

Clarita, su amiga del Jardín maternal, la invitaba por primera vez a su casa. Yo estaba pensando en invitarla pero los horarios complicados de trabajo hacían retrasar mi convite. Pero felizmente ya habíamos arreglado entre las mamás cuándo sería el encuentro. No tengo palabras para decir qué sentí al ver la expresión de alegría de mi hija al oir la voz de su amiga. Me desarmé de amor y felicidad. Ya durante la tarde me había emocionado cuando Cony, su mamá, me propuso el encuentro. Pero este mensaje de Clara lo superaba todo porque provocaba una enorme felicidad en Faustina que le brotaba en todo el cuerpo y estaba dirigido directamente a ella.

Casi se llevan un año de edad. Clarita está por cumplir los tres y Fausti apenas tiene dos años y dos meses (cuando se conocieron Fausti todavía no había cumplido los dos!) y a pesar de que están en etapas totalmente diferentes y que las diferencias de meses pueden ser abismales a esta edad, las dos se entendieron desde el primer día. Se buscan, se miran, se abrazan, se dan besos, andan de la mano. Yo las ví cuando festejamos el cumple de Fausti en el Jardín y les puedo asegurar que la conexión y química entre ambas es increíble!

A la edad de ambas todavía no tienen juego compartido sino que juegan paralelamente. Cuando finalmente fuimos a la casa de Clari, el interés principal de Faustina estuvo en la casa nueva para ella, en ir descubriendo los espacios, los muebles, los objetos, los juguetes, el lugar. Así que, pobre Clari, Faustina deambulaba queriendo tocar todo. Yo tenía miedo de que rompiera algo o tirara por los aires todo lo que estaba a su alcance... así que como buena mamá primeriza estuve todo el tiempo detrás de ella diciendo "esto no", "No, no, cuidado". Hasta que me dí cuenta que Cony estaba muy relajada (Clarita es la menor de tres hermanas) y que no servía de nada que la persiguiera todo el tiempo a Fausti. Entonces me relajé un poco e incluso la dejé jugando con las nenas en su habitación.

Sentía felicidad por el encuentro de ambas pero también estaba intranquila, no sólo porque temía que Faustina "hiciera lío" sino porque, ay Dios mío! pobre Clari! terminó enojada porque Faustina le había pegado!  Faustina todavía pega si alguien se le acerca mucho o la quiere abrazar, por ejemplo. En seguida quiere defenderse. Muchos chicos a esta edad lo hacen y Fausti no es la excepción. Y a los papás de niños con síndrome de Down nos preocupa porque la etapa puede durar un poquito más debido a que hay que esperar el desarrollo del lenguaje propiamente dicho. Confieso que tuve miedo de que no la invitaran más! (si sos papá y ya pasaste por esto me vas a entender).

Lo cierto es que Cony fue muy comprensiva y aunque yo sufrí un poco con eso, las niñas enseguida siguieron jugando como si nada. Los chicos aceptan las diferencias rápidamente y a la edad de las dos todavía no saben de condiciones genéticas, inclusión o discriminación ni prejuicios. Solo juegan, se buscan, comparten momentos, interactúan, disfrutan, observan, copian, se comunican. A pesar de que las etapas del lenguaje que atraviesan las dos son tan diferentes, ellas se entienden. Y si no lo creen, escuchen este audio donde a Clarita se le entiende perfectamente lo que dice (invitación de Clarita) mientras que Faustina le contesta en un lenguaje incomprensible para nosotros! (respuesta de Faustina). Para mí fue y es muy emotivo, no sólo porque se entienden, sino además porque Fausti tiene claramente intención comunicativa.

Volvimos muy contentas. La amistad es muy poderosa. No hace diferencias. Genera tal empatía entre dos personas que son capaces de quererse, sin más. Por eso aprovecho este día del amigo para decirle a quienes son mis amigos que todos los días celebro que cuento con ellos y cuentan conmigo. Y estoy segura que Fausti festeja también una amistad que recién comienza pero ya tiene mucha fuerza! Feliz día Clarita!!! Feliz día para los amiguitos de Sala Violeta!!!!!!!!

Feliz día a todos los que son tan afortunados de celebrar la amistad!!!!

También puede interesarte
Amistad e inclusión: el rol de los padres (primera parte)





 





Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

viernes, 15 de julio de 2016

Amistad e inclusión: el rol de los padres (primera parte)

Ella no lo sabe (quizás ahora esté leyendo estas palabras) pero me hizo emocionar mucho. Le dicen Cony, es la mamá de Clarita, la amiga de Faustina en el Jardín (sí! son amigas desde el primer día de clases!) y hace pocos días invitó a mi hija a su casa a jugar. (No te pierdas esta nota: "Faustina, Faustina, ¿a casa, conmigo?").

El gesto que tuvo, que para cualquier mamá es algo común y frecuente, sin embargo causó una inesperada reacción en mí, una mezcla de emoción y alegría que me hizo saltar lágrimas de los ojos. Por primera vez desde que Faustina comenzó el Jardín la invitaban a jugar a la casa de una amiga. Clarita no dejaba de mencionar a Faustina y pedirle a su mamá que la invitara y Cony no dudó en alentar el encuentro entre las pequeñas y preguntarme si quería llevar a mi hija a su casa.

Quizás si seguís nuestra historia y estás leyendo estas líneas te preguntes ¿y por qué no la invitarían a Fausti? ¿Porque tiene síndrome de Down (SD)? Pero muchos papás, te aseguro, sufren por discriminación sobre sus hijos con SD. Muchas veces en las escuelas los padres rechazan a los niños con este síndrome o no les permiten a sus hijos hacer amistad con ellos. Las razones son muchas y en esta nota no quisiera entrar en detalle, pero incluso hay personas que creen que los chicos con SD no deben ir a las mismas escuelas que los demás y que los niños pueden retrasarse en su aprendizaje si en el aula hay un niño con esta alteración genética.

Justamente hace muy poco un papá me contaba que tuvo que sacar a su hija con SD de la escuela común porque se cansó del maltrato de la madre de una compañera de grado que hizo lo imposible para que pasara a su hija la escuela especial, que era, según le dijo, "el lugar donde tenía que estar". Y recientemente en los medios publicaron una carta de una mamá dirigida a los padres de un compañero porque su hijo con síndrome de Down fue excluido de un cumpleaños.

Pero no sólo los padres de los otros niños deben propiciar los vínculos de amistad y compañerismo. También nosotros como papás cuando tenemos hijos con discapacidad no debemos olvidar que fomentar la amistad es muy importante, no sólo para nuestros hijos sino para todos los chicos que aprenden unos de otros y pueden compartir momentos juntos. Porque muchas veces lo que sucede es que son los propios papás de hijos con síndrome de Down quienes no los dejan asistir a eventos por temor.

Después de conocer estos y muchos tantos otros casos de discriminación y exclusión que suceden cada día en las escuelas, cuando recibí la invitación de Cony me sentí muy afortunada. Me acordé de Javier, ese papá que me contó que a su hijo no lo invitaban sus compañeros, ¿lo recuerdan? (¿Cómo te sentirías si tu hijo con SD es excluido y privado de disfrutar momentos con sus pares?) y también sentí cierto alivio por la invitación que fue como el comienzo de un camino que iniciamos mi hija y yo junto a otras personas.

Con lágrimas en los ojos le dije a Faustina: "¿Querés ir de Clarita?" y ella movió su cabecita diciendo sí! Me sentí muy feliz por las dos.  El rol de los padres para alentar la amistad entre los niños es fundamental. Las relaciones iniciales de nuetros hijos las promovemos nosotros como padres. Si bien los niños se eligen espontánea y naturalmente, somos nosotros quienes debemos hacer posible que los vínculos afectivos trasciendan las puertas de las escuelas. 

Hace poco también una mamá llamada Melisa me escribió contándome que seguía los posteos del blog Mi vida con Faustina porque el mejor amigo de su hija Juana, también de dos años, tenía SD. Me emocionó cuando me contó que la segunda palabra que dijo en su vida su hija había sido el nombre de su amigo. Esta mamá quería aprender de él y sobre todo enseñarle a Juana la importancia de ayudar a su amigo a ser mejor y más feliz cada día y seguía el blog con la intención de entender mejor qué significaba el síndrome de Down.

Estaba muy interesada en aprender y ayudar! Ella se sentía feliz por esa relación de su hija. "Cuando arrancó a caminar su amigo, ella me decía "Ana yuda amigo cucus", me escribió muy emocionada. Me pareció muy noble su intención y le respondí que su hija será una buena amiga, seguramente. Si los adultos apostamos por una mirada inclusiva, los lazos entre los pequeños se van formando solos. "Seguramente no vas a tener que hacer nada especial! Sólo dejar que sean amigos", concluí.


Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar
 

sábado, 9 de julio de 2016

Feliz Bicentenario de la Independencia Argentina

Hoy es un día histórico para nuestro país: se celebran 200 años de la Declaración de la Independencia de la República Argentina. Es una buena oportunidad para recordar que se ha avanzado mucho en materia de derechos que contemplan a las personas con discapacidad pero que aún queda mucho por hacer para que esos derechos se hagan efectivos.

Los desafíos pendientes también nos constituyen como Nación y no son meras menciones de cuestiones que afectan directamente la vida de las personas con discapacidad y sus familias sino que se trata del reto que tenemos para todo el conjunto de la sociedad.

A lo largo de estos doscientos años de historia, los significados y las miradas sobre las discapacidades han ido cambiando. De excluidos y ocultados a ser considerados sujetos de rehabilitación, las personas con discapacidad fueron y son excluidas, estigmatizadas, segregadas y discriminadas.

Para muchas personas con discapacidad, sus vidas van transcurriendo entre las limitaciones y barreras que se imponen desde afuera, entre miradas que ponen al descubierto sus falencias, entre falta de oportunidades de atención desde una perspectiva integral, de escolaridad con ajustes razonables, falta de oportunidades de empleo, exclusión de la vida social, de participación política e incluso de estigmatización dentro de su propia vida familiar.

Del paradigma médico asistencialista al de los derechos de las personas con discapacidad, hoy la mirada intenta abrirse  hacia lo social para enfocar en la persona y su entorno hasta sostener que la discapacidad es una construcción social y que es la sociedad, por lo tanto, la responsable de adecuarse a las necesidades de las personas y no al revés.

En este sentido, el modelo superador de estos dos paradigmas deja de verlos como opuestos y comienza a pensar en un abordaje más integral de la discapacidad pero, a pesar de ello, todavía persisten prácticas y realidades que no garantizan que se cumplan los derechos que tienen estas personas.

La ciudadanía la construimos entre todos y, a modo de propósito que anhelo para nosotros, es mi deseo que las personas con discapacidad sean consideradas como un ciudadano más con los mismos derechos que cualquier otra persona. Aspiro a una sociedad mejor para mi hija Faustina y también ansío que nos comprometamos como comunidad a generar los cambios necesarios para ser una sociedad más inclusiva no sólo para el presente sino para dejar como legado a las siguientes generaciones.

En este bicentenario es mi deseo que se reafirme, más que nunca y de manera concreta, el espíritu de promover, proteger y garantizar a las personas con discapacidad el pleno disfrute de los derechos humanos y que entre todos consigamos construir las bases para sostener una Nación inclusiva.

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

viernes, 1 de julio de 2016

Superamos las 100.000 visitas al blog!

Al poquito tiempo de nacer Faustina sentí la necesidad de escribir y difundir cómo era la maternidad con una hija con síndrome de Down. Como muchos saben, yo había tenido a mi hija a través de una fertilización in vitro con donante, estando sola. Y ante la sorpresa de un dignóstico con una alteración genética, ví muchas expresiones en las caras de las personas que me conocían que reflejaban cierta tristeza por el resultado de la fertilización.


Aunque sentí el acompañamiento, el gran cariño que me tenían y el enamoramiento que sintieron por Faustina instantáneamente, también percibía cierta lástima hacia mí y la preocupación de creer que mi vida sería trágica o difícil con una persona con síndrome de Down.

Los entendí porque yo había estado muchos años sintiendo lástima hacia mí porque no se daban las condiciones que esperaba para formar una familia según mis deseos. Pero como yo ya había superado esa lástima, cuando nació Faustina ya había aprendido que las personas necesitábamos creer en nosotras mismas y dejar de tener temores, lástima, frustración. Ya había aprendido que esas percepciones sobre nosotros mismos uno las va construyendo a lo largo de la vida. Y entonces pensé en mi hija como persona. ¿Qué tenía que hacer para ayudarla a formarse como una persona que cree en ella misma, que no se tiene lástima, que apuesta a vivir sin prejuicios ni límites para desarrollarse como ser humano?

Sólo pensé que era necesario criar a mi hija como a cualquier otro niño, tratar de fomentar su amor propio, su autoestima, su confianza, hacer todo lo que estuviera a mi alcance para que crezca, viva, conozca, experimente este mundo a su manera. ¿Era lo único que necesitaba? No. También supe que necesitaría construir alrededor las bases para crear un entorno que acompañara ese gran desafío que tenía.

Y entonces pensé en el blog. Porque lo que veía era que había muchos mitos, prácticas y prejuicios que derribar para hacer realidad el entorno que pretendía para ella. Creí que la mejor manera que tenía era haciendo circular mensajes de inclusión, una mirada construida desde el reconocimiento de la diversidad, de las posibilidades que tendríamos que tener todas las personas para expresarnos como somos y construir con los otros desde nuestro lugar. Y entonces comencé mi aporte para levantar las barreras que impiden, para borrar las etiquetas que segregan, que excluyen, que discriminan, para superar los límites que se imponen socialmente a las personas con alguna discapacidad.  

Y tímidamente empecé a escribir Mi vida con Faustina. Y me di cuenta que no era la única que estaba tratando de criar con esa mirada a mi hija. Conocí a muchos papás de otras personas con síndrome de Down que también buscaban inclusión en todos los ámbitos para sus hijos y que dejaran de verlos por el diagnóstico. Lo que comenzó siendo un blog motivado por Faustina se transformó en la construcción de un mensaje que nace desde el interés de que todas las personas con discapacidad, y en especial los chicos que voy conociendo con síndrome de Down y sus familias, puedan vivir una vida como cualquiera.

Haber iniciado este espacio fue y es pura satisfacción para mí. Que me escriban personas desde distintos países contándome sus casos, dándome aliento o agradeciendo las reflexiones, los recursos o la información que encuentran en el blog me sigue sorprendiendo. Hoy, con cien mil visitas, quiero agradecer a todos los que acompañan desde siempre y a quienes se van sumando en el camino, a las personas que no tienen hijos con discapacidad y también acompañan la construcción de este mensaje, a las organizaciones, colectivos y fundaciones que siguen el blog y comparten las notas, a los medios de comunicación que me llaman e invitan a contar mi experiencia, a la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) que hace una tarea tan valiosa con los aportes de los socios y además publica mis notas, a los seguidores de la cuenta @MividaconFausti en Twitter y de la página de Facebook, a mis seres más queridos que me ayudan cada día a ser quien soy. Y en especial, gracias a mi hija Faustina que me hace escribir este blog y tener una vida llena de amor.

Gracias a todos por recomendar Mi vida con Faustina!!! Quiero agradecerles que compartan las notas porque hacer circular los mensajes ayuda a promover que las personas hablen de los temas que se plantean en el blog con su familia, sus amigos y la gente que los rodea. Conocer nuestra experiencia de vida con Faustina puede ayudar a otras familias y nosotras nos enriquecemos tamben con el ida y vuelta; se los aseguro!

Si seguís este blog ayudame a generar una mirada inclusiva sobre las personas con síndrome de Down, sin lástima ni etiquetas!!  Gracias!!!!!!! Cien mil veces gracias!!!!

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

lunes, 20 de junio de 2016

Comenzó el juego simbólico: un bebé para Faustina

El juego con el bebé de juguete parecía lejano para Faustina hace unos meses atrás. A partir del año en el Centro de estimulacioón comenzaron a darle un bebote para jugar a la mamá. Pero a Faustina no le interesaba. En enero pasado, cuando tenía un año y ocho meses, llegó el turno de interesarse por un bebé que le regalaron.

Empezó hamacándolo y cantándole. Lo miraba, le tocaba los ojos con párpados que se abrían y cerraban, le movía brazos y piernas. A partir de allí siguió un juego cada vez más rico con su muñeco. Darle la mamadera, de comer, hacerlo dormir, taparlo, cambiarle el pañal e incluso bañarlo se convirtió en uno de sus juegos favoritos. Tooooodo el día con ese bebé que pasaba de estar acostado en un almohadón a los brazos de Faustina y luego lo sentaba en su pata pata y lo llevaba a pasear por la cocina.

Es el comienzo del juego simbólico donde lo que hacen los chicos es imitar las situaciones que ven cotidianamente, representando simbólicamente los objetos ausentes. Por ejemplo, cualquier palo sirve como cuchara para revolver la comida que tienen en el sartén, que en realidad son bloquecitos de madera, o una caja puede convertirse en cama para acostar al muñeco dormido.

Mientras los adultos ayudamos a estimular la imaginación y a fomentar el cuidado del bebé, también vamos viendo que pueden comprender y desarrollar conductas mucho más de lo que pensamos. Es una etapa muy importante para el desarrollo de los chicos: no sólo imitan sino que a través de la representación los chicos asimilan lo que van entendiendo de la vida real, canalizan y comprenden mejor las emociones y aprenden.

Paralelamente a este juego con el bebé he notado que Faustina ha hecho un salto muy grande en su desarrollo emocional, intelectual y psicomotriz. Además de acompañar todos sus juegos con el lenguaje (aunque todavía incomprensible la mayor parte del tiempo), el desenvolvimiento del cuerpo ha cambiado por completo. Por ejemplo se agacha para jugar (cosa que no le salía hasta hace un tiempo); juega a preparar comidas con ollas, potes, cucharas, polenta y galletitas; baila levantando las rodillas y quiere correr mientras se mira las zapatillas; canta cada vez con más entonación y ritmo; comprende lo que le pedimos o decimos; quiere comer sola; entre otras cosas.

Ahora tiene varios bebés y a veces juega con dos o tres juntos. Es muy tierno verla apoyarle la cara para darle un beso a su bebé o mirar cómo mueve la manito para palmearlo y que se duerma. También se la escucha protestar: quién sabé qué cosas les dirá!



Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar


domingo, 19 de junio de 2016

Ser mamá sin padre para mi hija



A veces pienso que me hubiera encantado que Faustina tuviera padre. La idea de familia tradicional y feliz con la constitución típica de papá, mamá y los hijitos lleva muchos años imponiéndose como la situación ideal. Los relatos sobre la conformación ideal de la familia fueron tan fuertes que a los que nos escapamos de esas formas y nos atrevimos a cruzar las barreras impuestas todavía, de vez en cuando, pensamos que hubiese sido más fácil que todo sucediera según el ideal. Sin embargo, nadie ni nada podría asegurarme que si hubiese un padre para Faustina seríamos más felices.

Lo cierto es que si nos dejamos detener con esos relatos, nos perdemos de vivir la experiencia de ser felices tomando las decisiones que nos hacen bien. Porque en realidad, para una persona que está viviendo plenamente su vida con una hija sin padre, todos esos relatos no son más que fantasías o construcciones del imaginario que pretenden imponer lo que debería ser.

Soy parte de las estadísticas que dicen que el 6% de las mujeres que recurren a un banco de semen están solteras y te seguro que ser madre sin padre para mi hija todavía es visto con mirada prejuiciosa por la mayoría de las personas que debaten si eso está bien o mal. 

Faustina no tiene papá (al menos por ahora) porque los donantes donan espermatozoides pero no paternidad. En Argentina y en la mayor parte de los países la donación es anónima: donante y receptor no pueden saber quién es el otro. Tampoco se elige un donante “a la carta”. Lo que los especialistas buscan es que coincidan los fenotipos de ambas partes (color de ojos, piel, pelo, raza, altura, contextura…). 

Pero dejando de lado la figura del donante y haciendo referencia a la paternidad entendida como ese vínculo de amor que se construye cada día, la verdad es que no voy por la vida pensando en la falta de un padre para mi hija. La vida real y no ideal me trajo a Faustina y con ella llegaron los días de felicidad y el verdadero cambio de vida que buscaba. ¿Realmente me hubiese gustado que tuviera papá? Pues no lo sé. Nuestros días son muy felices y no sé cómo hubiesen sido con un padre porque esa es una situación ideal pero no real para nosotras. Lo que siento es que, a  pesar de eso, estoy viviendo siempre de forma ideal en el sentido de que todo es perfecto!

Ser madre sin padre tampoco es tan dificil! Lo único es que da mucho trabajo porque las mamás que estamos solas tenemos que tomar las riendas de todo y tenemos responsabilidades no sólo sobre nuestros hijos sino también del hogar, las contingencias del día, nosotras mismas, en fín... igual que las demás personas! Lo más importante, sin embargo, es que los lazos de amor que uno va tejiendo con los otros son suficientes para sentir que una no está sola.

Muy feliz día a todos los papás!!!


Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar




martes, 14 de junio de 2016

Tips para ayudar a que tu bebé quiera desplazarse

A mucho bebés con síndrome de Down les cuesta comenzar a desplazarse. Pero como papás, cuando nuestros hijos todavía no caminan ni gatean y apenas sólo se sientan, podemos hacer algunas cosas para provocar curiosidad y motivación para el desplazamiento. Además, hay ejercicios y posturas para ayudarlos a lograr el gateo, que se paren y lleguen a caminar pero también hay juegos que podemos poner en práctica para ayudarlos a que tengan la experiencia del desplazamiento, aunque aún no lo logren por sus propios medios.

Aquí van algunos tips para ayudarlos (que también sirven para chicos que no tienen síndrome de Down!):
La caja de cartón
Una simple caja grande de cartón puede convertirse en un juego muy divertido si subes a tu bebé sentado y lo llevas a pasear! Puedes llevarlo sobre la caja aplastada o colocarlo dentro de la caja, siempre que tenga las paredes bajas para que tu bebé pueda ver por dónde es el paseo. Con ello verá que desplazarse tiene sus ventajas porque el pequeño mundo que lo rodea está más cerca de lo que pensaba y hay muchas cosas por descubrir a la vuelta del juego de comedor! A Faustina la llevamos a pasear también en su silla para autos y le encanta!

Los juguetes alejados
Si colocas algunos chiches fuera de su alcance, a tu bebé no le quedará otra que ir en su búsqueda. Puede que al principio proteste o intente que se los alcances. Faustina se quejaba para que yo le pusiera más cerca los objetos. Si ves que todavía no es momento de que llegue a tomarlos, acércale un poco más los chiches pero cuando veas que con un poco de esfuerzo o algún movimiento él mismo puede alcanzarlos, intenta que lo haga por sus propios medios. Prueba en distintas posiciones: sentado, acostado hacia abajo con sus bracitos hacia adelante, de costado, con el pecho sobre un almohadón o incluso arriba tuyo. No olvides que es muy importante tocarle los brazos, las piernas y el cuerpo. Que los sienta, los registre, que reciba información es esencial para que sepa que los puede usar, que sienta que los apoya, los mueve, lo tocan...

Objetos y mascotas en movimiento
Pelotas o muñecos a cuerda o pila que se ponen en movimiento también son un buen estímulo para promover el desplazamiento. Aunque tu bebé permanezca sentado y aún no gatee, tírale una pelota girando por el suelo o enciende ese hipopótamos que mueve su cabeza y se desplaza con música. Verás cómo lo sigue con su mirada y al poco tiempo intenta mover su cuerpo para alcanzarlo. Incluso prueba de arrodillarte tú mismo y gatear a su lado. Faustina se vuelve loca de alegría si otros niños juegan alrededor de ella o si yo misma me pongo en cuatro patas a gatear y le digo que soy un caballo. Al principio, cuando aún no se desplazan, quizás les cueste, pero luego se animarán a tirarse arriba tuyo o a apoyarse sobre sus brazos para seguir a los objetos que se mueven. Por otro lado, las mascotas también ayudan a que los chicos quieran moverse!

Barrera de almohadas
Esto puede ser muy divertido! Sobre la cama o en una alfombra o piso de goma coloca una almohada sobre otra. Con dos almohadas estará bien. Con esto puede hacer distintos juegos. En principio, yo la sentaba a Faustina de un lado y yo me escondía detrás de la barrera de almohadas. ¿Dónde está mamá? y ella reia cuando me veía aparecer por arriba, por un lado o el otro o sacaba mi cabeza entre medio de las almohadas. Más adelante hicimos juegos para tirarnos de panza a las almohadas. Como ella no podía moverse sola, yo la levantaba y la hacía caer apoyando el cuerpo mirando hacia abajo sobre la montaña de almohadones. Reía a carcajadas, pero después de eso tenía que salir de allí y hacía grandes esfuerzos con su cuerpo y sobre todo con sus brazos para empujar hacia atrás hasta quedar sentada! Con esto empezó a sentir la experiencia de arrojarse. Hoy se tira con movimiento mucho más perfeccionados, empujando con las piernas, levantándose con los brazos, flexionando rodillas o incluso parándose con sus piernas y tratando de dar vueltas carnero!

El pata pata
Este vehículo caminador para los chicos es genial! Faustina lo tuvo al año y medio aproximadamente y lamento no habérselo conseguido antes porque le resultó un juguete muy util para desplazarse, hacer equilibrio, flexionarse y divertirse. Aún no caminaba. Cuando la senté por primera vez y lo moví un poco, ya empezó a mover sus piernas para desplazarse y a dar vuelta el pata pata a su antojo cuando había que cambiar el rumbo del recorrido por la casa, por el parque o por la vereda. Lo manejó rápidamente hasta que pronto la veíamos con ambas piernas sobre la parte delantera del andador, haciendo equilibrio con el cuerpo, bajándose sola, o tratando de alcanzar un juguete del piso, todo sentada desde ahí arriba. También le sirvió para estar un rato sentada tomando su mamadera o comiendo una galletita y ver los videos musicales que le gustaban. Ahora que camina y anda por todos lados ya no quiere subirse. Prefiere la movilidad propia!

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar





domingo, 29 de mayo de 2016

La escuela inclusiva como modelo para nuestros hijos

Hace poco una compañera de trabajo me contaba que en la escuela a la que asiste su hijo hay chicos con discapacidades intelectuales y motrices que van cada día a sus clases como los demás. La charla siguió y entonces le pregunté por qué razón había elegido esa escuela. Yo quería saber si el hecho de que fuera una escuela inclusiva había pesado en su decisión de educarlos allí: "la elegí porque me parece importante que mis hijos sepan que las personas somos distintas y que esa diversidad es la que nos enriquece", me dijo.


Tomar esta decisión cuando los padres no tienen un hijo con discapacidad es realmente notable. Porque las mamás con hijos con discapacidades buscamos escuelas que los incluyan pero quienes no tienen hijos con necesidades especiales no tienen por qué hacerlo. ¿No tienen por qué hacerlo? En realidad, todos deberíamos reclamar aulas inclusivas, tengamos o no hijos con discapacidad.

Mientras que los padres que no tienen hijos con discapacidad no tienen que estar sorteando esta barrera, la gran mayoría de papás de chicos con discapacidad peregrinan por una vacante, aunque es Ley en Argentina que todos los chicos tengan el mismo derecho a ir a clases y que las escuelas son las que deben adaptarse a sus necesidades. Sin embargo, la mayoría de las instituciones educativas ponen serias trabas a este derecho.

Pero, ¿qué lleva a una persona que no tiene hijos con discapacidad a buscar una escuela que sea inclusiva? Maru me dio la respuesta: "me parece un valor muy importante para que se eduquen mis hijos", me contestó. "Es la única forma de que conozcan la realidad, una oportunidad de interactuar con otras personas que tienen una experiencia de vida distinta o desde otro lugar", reflexionó.

Las escuelas son para todos y todos las construimos con nuestra mirada e intervención. Somos todos los que salimos ganando y realmente nos enriquecemos cuando convivimos a partir de la diversidad. Si no lo crees así, mirá este video de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires donde los alumnos del Instituto Educativo Modelo realizan un debate de su proyecto de Ley por la educación que incluya a personas con discapacidad en escuelas y cuentan cómo les cambió la vida tener un compañero con síndrome de Down, una muestra clara del enriquecimiento de todos cuando se cumple el derecho a la inclusión:



Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

miércoles, 11 de mayo de 2016

Los estímulos musicales en los chicos: Faustina canta y aprende


La música es un buen estímulo para los chicos. A través de ella, no sólo se divierten y disfrutan sino también aprenden, expresan, comunican y conocen. 

Desde que nació, a Faustina le cantamos mucho. Pero hace unos meses que hizo una explosión de habilidades que están vinculadas con las canciones y la música, con el desarrollo de capacidades auditivas, de comunicación y del lenguaje. 

En principio ya comprobé que desarrolló mucho su vocabulario. Muchas de las palabras que dice o intenta decir surgieron de las canciones. Las usa en el marco de los temas que canta pero ya las reconoce porque si le digo "navidad" (por ejemplo), aunque no estemos cantando, sabe de qué canción se trata.

Por otro lado el uso del cuerpo y el movimiento para “contar” cosas se fue desarrollando paulatinamente y lo que empezó con unas manitos que se movían, se abrían y se cerraban (que ella misma miraba asombrada) ahora se transformó en una revolución del cuerpo y los movimientos. 

Pero lo más sorprendente es que canta siguiendo el ritmo o por lo menos tratando de hacerlo. 
A pesar de que su experiencia musical es reciente (sólo lleva dos años!) ya canta muchísimas canciones y sabe los movimientos del cuerpo que trae cada una (es como si supiera todas las coreografías!). Es impresionante la cantidad de canciones que conoce y a veces me pregunto cómo es que puede memorizar tantas (porque se las conoce todas y les aseguro que son muchísimas las que cantamos). Y también me sorprende que sean tantas las palabras que repite. Verdaderamente me asombra.

Desde chiquita que le canto canciones, le muestro mímicas, expresiones, movimientos, entonación. Jugamos a tocar instrumentos, acompañamos con maracas, cascabeles o bolsitas con chapitas o panderetas (o cuaquier sonajero). También tocamos un xilofón y ollas, tablas y recipientes que funcionan a modo de tamborcito y sirven para la percusión.

Al año y medio empezó a mover sus manos y hacer las mímicas de las canciones que le cantaba o de los videos que le ponía con canciones infantiles. Panam, Topa, las canciones de la granja, las canciones mágica de Plim Plim, las de Adriana, las de Piojos y piojitos y algunas otras sonaban una y otra vez para el gusto de Faustina que aplaudía, sacaba y movía sus manitos y hacía todo lo que la canción pedía. Pero desde hace unos dos meses empezó a cantar! Sí! Al principio balbuceaba al ritmo de las canciones pero ahora ya dice el final de las palabras cuando termina cada frase.

Lo que hace es acompañar en el momento justo la entonación de la canción con la palabra que dice allí. Por ejemplo:
- "Que los cumpla" ella dice "ta" (por cumplas), "Feliz", "ii"
"Naa vii daaad, naa vii daaad" de Topa, ella dice "aa ii daa, aa ii daaa" (cantando, claro!).
- "En un barco cargado de leooones, llegaaaron los varooones, los queremos saludar: hoola nenes, cómo están? bien, bien requetebien", ella dice "oooé" (por leones), "egaaaon" (por llegaron)... daa (por saludar)... y así sigue con casi toooodas las canciones que le cantamos y que aprende en el jardín! 

Es muy divertido cantar con ella. Lo disfrutamos mucho. Nos parece increíble que ya esté tratando de seguir el ritmo y acompañe con el vocabulario! Realmente nos parece increíble! Además ya pide qué canción quiere cantar. "Cuál querés cantar, Fausti?": aa ii daa, dice ella o "mamá" (si dice mamá solo, es la de Panam; si lo dice moviendo las manos, es una canción donde hay un dedo que es la mamá). Y si no cantamos la que dice ella te lo hace saber. Dice "no", mientras mueve su cabeza negando que esa fuera la que había pedido.

También hace toda las mímicas de las canciones, toca partes del cuerpo, hace piruetas con las manos, estira, cierra, levanta, sacude, toca, aplaude, se mueve, frota o junta sus deditos si es necesario y lo pide la canción. El sonido de los animales y las onomatopeyas se incorporan en muchas canciones: si hay un lobo ella aúlla, ruge como el león, dice cua cua si se trata de un pato o miau de un gato, entre muchos otros animales.

Si bien baila y mueve el cuerpo al compás de la música, una de las cosas que noté es que, por ahora, su fuerte no es bailar sino que más bien está concentrada en repetir las palabras al ritmo de las canciones!


Quizás también te puede interesar:
Ideas para ayudar a tu bebé a caminar 
  









Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

sábado, 30 de abril de 2016

Feliz cumpleaños hija!

Faustina cumple dos años y mi casa se va transformando en una fiesta! La familia y los amigos hoy vienen a celebrarlo. Y estamos muy felices. La veo tan grande que no puedo creer todavía que haya crecido tanto.

Con su cumpleaños se va cerrando una etapa. Esa donde aprender a comer, sentarse y dar sus primeros pasos ya está superada. Ya no es la bebé que apenas podía mover los brazos y que miraba todo en silencio con esos ojos grandes llenos de curiosidad. Ahora camina, quiere hablar todo el tiempo, mueve su cuerpo por todos lados, juega con sus juguetes, baila y canta y entiende lo que le decimos.

Su crecimiento fue tan extraordinario como mi maternidad, que cambió sustancialmente el significado de mi vida. Aunque muchas veces me siento agotada, soy una persona feliz y me siento una mamá orgullosa. Y es que Faustina ha cambiado todo en mi vida: las prioridades, la forma de ver las cosas, la capacidad de tomar decisiones y la organización del día, que va al ritmo que dicta la vida compartida con ella, una vida de a dos.

Ella crece y nos sorprende cada día. Su diversión, su felicidad, sus gritos, su manera de decir mamá y de nombrar a la abu, sus besos, sus moriquetas, sus manos moviéndose al ritmo de alguna canción son parte de mi vida cotidiana, que ahora tiene un gustito dulce que me hace seguir hacia adelante.Porque ella trajo esperanza a mi vida, trajo emociones positivas, una nueva mirada de la vida y una responsabilidad enorme para lograr que viva como cualquier otro niño. No trajo ni discapacidad ni limitaciones porque todo eso está fuera de ella, está en la mirada de los otros, en los ámbitos escolares, sociales, culturales...

Tiene una condición de vida. Vino con un cromosoma más y síndrome de Down. Pero aún no lo sabe. Y para ella (y para mí) eso no tiene ninguna importancia. Porque ella es como es y tiene lo que tiene y aunque vivirá siempre con ello tendrá que aprender que en la vida no hay límites ni metas que no pueda alcanzar (esas son las cosas que están afuera).

Ella le pone risa a mis días. Se divierte, juega, aprende, se comunica, ama, se enoja, se ríe, disfruta, crece como todos los chicos mientras yo me divierto, juego, aprendo, me comunico, amo, me enojo, río, disfruto y vivo como cualquier mamá. 

Hoy siento que con este cumpleaños se cierra una etapa donde las incertidumbres de los primeros días fueron desvaneciéndose de a poco y transformándose en logros. Y eso me trajo una enseñanaza increíble: cuando me siento agobiada por algo que me preocupa o siento temor porque no sé qué va a suceder, pienso en todo lo que logró Faustina en contra de todos los pronósticos desalentadores que hoy se alejan tanto de la realidad que vamos transitando, y siento unas fuerzas para superar mis preocupaciones que me empujan hacia adelante. Porque ella me demuestra cada día que no hay nada que temer y que no hay nada imposible ni inalcanzable. Sólo hay miradas y formas de ver y ser.

Feliz cumpleaños hija! Que tengas un día lleno de amor y muchas risas. Gracias por hacerme mamá! Te amo, preciosa!!

La fiesta va llegando y la casa se vistió de guirnaldas de colores, globos y velitas! Porque hoy estamos festejando nuestra vida con Faustina!

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

lunes, 25 de abril de 2016

¿Cómo lograr que tu bebé se siente solo? Seis tips para ayudarlo

Aquí van posiciones, ejercicios y experiencias para ayudar a que tu bebé, con o sin síndrome de Down, se pueda sentar:

1. Estimular y fortalecer su tronco
Uno de los primeros pasos para que en el futuro tu bebé pueda sentarse es lograr que controle su tronco y sostenga su cabeza. ¿Cómo se logra? Simplemente poniendolo todos los días boca abajo, tocando su espalda, sus hombros y brazos, poniéndole juguetes delante suyo, moviéndole los juguetes a un lado y a otro para que los siga con la vista, dándole besitos en la espalda, haciendole escuchar distintos sonidos a un lado y al otro para que trate de levantar su cabeza y girarla, siempre en la posición hacia abajo. Esto le ayudará a tomar fuerza y sostener su columna y cabeza.

2. Ponerlo boca abajo apoyándose sobre sus brazos
Sus brazos también necesitarán fuerza para sostenerse. ¿Cómo fortalecerlos? Dejá a tu bebé boca abajo, levantale un poquito el tronco y hacé que se mantenga con sus brazos apoyado en el piso o la cama. Si tu bebé tiene síndorme de Down, su baja tonicidad muscular no le va a permitir sostenerse así que hay que ponerle los brazos estirados y ayudarlo a levantarse con ellos agarrándole los codos para que no se le flexionen. También hay que estimularlo con juguetes delante suyo o vos misma hablándole delante de manera que te vea y quiera levantar la cabeza, el tronco o los brazos.

Otro ejercicio es colocar a tu bebé boca abajo poniendo un rollito de frazada o un almohadón debajo de sus axilas. A Faustina la ponía en esa posición y luego la movía un ratito hacia adelante y atrás que apoyara sus bracitos para sostenerse. También se puede jugar a hacer una carretilla con los brazos sobre el piso boca abajo, colocando los brazos hacia adelante y levantándole las piernas un poquito. No te preocupes si al principio flexiona los brazos debido a la baja tonicidad muscular. Con el tiempo tendrá la fuerza suficiente y logrará sostenerse con los brazos, incluso avanzar, girar, desplazarse y hasta gatear!

3. Cambiar de posiciones
Cambiar de posición al bebé lo ayuda a explorar sus cuerpo y las distintas sensaciones, sus limitaciones y las posibilidaddes que tiene de moverlo, usarlo, sentirlo. Es muy importante que no pase mucho tiempo (si su salud y condiciones se lo permiten) en la misma postura sino que pueda sentir cómo es estar sentado, acostado, de costado, del otro costado, hacia abajo, parado, arrodillado, acurrucado, etc. Todas estas experiencias le permitirán adquirir nuevas habilidades y ver el mundo que los rodea desde diferentes perspectivas!


4. Jugar a sentarse y pararse con ayuda
Jugar a pararse y sentarse agarrado de tus manos lo ayudará a diferenciar sensaciones con las distintas posturas y a tomar fuerza con su cuerpo. Yo solía poner a Faustina sentada sobre unos almohadones y le daba las manos para levantarla hasta que descubrió que si daba un empujón ella misma lograba ponerse de pie de un salto. Se reía tanto que le daban carcajadas y se sentaba y paraba una y otra vez.

5. Sentarlo con almohadones
Antes de lograr sentarse solo es necesario que explore la posición con ayuda. Colocale almohadones (esos que tienen forma de medialuna son geniales para esto) y dale un juguete o librito para manipular. Probablemente a cada rato tengas que volver a acomodarlo porque se tumbe hacia un costado. Pero no importa! Le servirá para estar un rato sentado sin tener que estar haciendo esfuerzos por sus propios medios y descubrirá que esa posición le sirve para agarrar objetos! Y ese sí que es un buen incentivo para sentarse!

6. Lograr la posición de trípode
Uno de los últimos pasos antes de lograr sentarse solo es hacer lo que se conoce como posición de trípode. ¿Cómo se logra? Sentá a tu bebé con las piernas un poco abiertas para que tenga una buena base de apoyo y mayor estabilidad y colocale las dos manos en el centro apoyada en el piso, como un tercer punto de apoyo para el cuerpo. También hacelo con un brazo solo y luego el otro, de manera que vaya fortaleciendo los dos y logre sostenerse con la ayuda de los brazos. Si tu bebé tiene síndrome de Down tomale los brazos y apoyaselos en el piso para que lo sienta, presionando suavemente hacia abajo, y hacé que tumbe su cuerpo hacia un lado y al otro apoyando sus brazos para que se sostenga y no se caiga.

Una vez que pueda sentarse con la posición de trípode ya está cerca de que logre estabilidad y equilibrio para quedarse solo sentado. Pronto dejará de necesitar almohadones para amortiguar las caídas y se quedará sentado sin ayuda! A probar!

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

miércoles, 13 de abril de 2016

A Faustina le encanta la hamaca!

Hace un tiempo atrás Faustina no quería ir a ninguno de los juegos de las plazas. Pero este último verano, dando pasitos de mi mano y tratando de moverse sola, se animó a probar toboganes, trepadores y calesitas y descubrió su nueva y movediza pasión: la hamaca!

Cuando se hamaca, su sonrisa va de oreja a oreja y el cuerpo se mueve al ritmo del vaivén, el mismo que a mí me mareaba de chiquita y a ella la hace gritar de alegría.

Faustina, que siente vértigo cuando sube o baja un ascensor o cuando pasamos por un bajonivel, sin embargo no duda en expresar su emoción cuando le propongo ir a la hamaca. Ni bien la vé, salta de alegría arriba mío y tira su cuerpo para que la suba.

Ante cada impulso cuando la empujo, grita ahhh y se rie abriendo grande la boca. Y va cantando con el vaivén! Si hay árboles cerca o arriba, los sigue con la vista mientras disfruta de su viaje al cielo. Es hermoso verla. Me imagino lo que siente y me hace tan feliz que soy capaz de parar con el auto en cualquier lugar donde vea una hamaca y llevarla todos los días a la plaza!

Si la vieran reir y disfrutar tanto como yo la veo se la comerían a besooooos. No se pierdan el video!




Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

lunes, 11 de abril de 2016

¿Donarías tus óvulos a una amiga?

Cuando iba a comenzar el tratamiento de fertilización in vitro, tres personas me dijeron que, si lo necesiaba, me donaban sus óvulos. Las tres me hicieron emocionar y no era para menos: una amiga y dos mujeres que son parte de mi familia (todas en pareja) estaban dispuestas a ayudarme a ser mamá nada menos que dando una célula para comenzar la vida.

Por entonces, muy entusiasmada con mi decisión de concebir un hijo, me pregunté ¿qué motiva a una persona a donar sus óvulos a otra mujer con quien tiene un vínculo de amistad o parentesco? Todas respondieron lo mismo: la generosidad. Poder ayudarme a ser mamá, si lo necesitaba, era motivo más que suficiente para donar vida.

Mi amiga, por ejemplo, me dijo que se sentiría feliz y orgullosa de que yo fuera la madre de ese bebé que se formaría a partir de su óvulo. Me explicó que ella donaría óvulos como se da sangre o médula y que dar un óvulo no es dar un hijo sino una célula con información genética determinada. No dudaba de lo que decía al hacerme su propuesta. Me dijo que lo haría verdaderamente con gusto. Ella ya era mamá y estaba dispuesta a someterse a los tratamientos de estimulación de la ovulación y a que le saquen los óvulos mediante un procedimiento de punción que, aunque bastante sencillo, no deja de ser una intervención quirúrgica, sólo para ayudarme.

Las otras dos personas también expresaron que su motivación nacía por solidaridad hacia mí. Me dijeron que estaban dispuestas a semejante acto de amor para ayudarme a ser mamá y que les quedaba claro que el hijo que yo tendría sería mío. Una de ellas era mamá y la que no lo era se ofreció, además, a prestar su vientre para el embarazo.

Yo sé que muchas personas piensan que quienes deseen convertirse en madres o padres deberían adoptar. A mí me lo dijeron decenas de veces. Y no era una opción que descartara. Sin embargo, la decisión de convertirse en mamá o papá y el modo que cada uno elija son absolutamente personales, al menos en mi opinión, y nadie debería juzgar por priorizar una forma sobre la otra. Todas son alternativas válidas y respetables y cada uno es libre y responsable de la elección que hace.

Solidaridad, generosidad, altruismo pueden canalizar el deseo genuino de ayudar donando óvulos y hacer muy felices a otras personas que lo necesitan. Más allá de que resulte un tema sensible para muchos que están en contra o simplemente no lo harían por diferentes razones, lo cierto es que la ovodonación también puede significar una oportunidad para quienes desean tener un hijo.

A todas esas mujeres que quisieron ayudarme les agradecí inmensamente, aunque finalmente no necesité de sus generosas propuestas solidarias porque decidí usar mis propios óvulos.

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar

sábado, 2 de abril de 2016

Hay una parte de la vida de Faustina que ya no es mía

Hay una parte de la vida de Faustina que ya no es mía. ¿Será por eso que todavía me siento triste cuando la dejo en el Jardín? Por primera vez desde que nació siento que no tengo acceso a una porción de su vida diaria. Con su entrada al Maternal dejó de estar bajo mi atenta mirada, al menos durante las cinco horas que pasa allí dentro. La sensaciòn es rara todavía.

Ella ya comienza a transitar su propio camino. Inició un despegue que trae para mí algo de angustia porque no sé qué está pasando allí dentro de la sala. Entiendo que la pasa bien con sus compañeros y las señoritas y que es sano para su desarrollo que comience a tener sus propios espacios, actividades, relaciones con otras personas, pero eso no quita que yo sienta que ya perdí una parte de Faustina. Y es que, como dice el refrán, "los hijos son de la vida".

Hace unos días mi amiga Marcela que es mamá de una hija adulta y otra adolescente me dijo muy acertadamente que esa pequeña porción a la que yo no tenía acceso iba aumentando hasta revertirse en su proporción. A medida que van creciendo los hijos van sumando porciones de tiempo en que ya no están bajo nuestra tutela y finalmente, de la gran torta que representa su día o su vida, al final sólo vamos viendo una porción cada vez más pequeña a medida que se hacen más grandes e independientes.

Quizás con el ingreso de Faustina al Maternal este sentimiento se haya adelantado un poco. Lo cierto es que buena parte del día ella ya no está conmigo, ni en nuestra casa. Y aunque sé que está muy bien disfrutando momentos en el Jardín, no dejo de pensar que todo fue muy rápido para que pasara de estar jugando en casa agarrada de mis piernas a estar sentada en una pequeña sillita a la mesa del Jardín donde comparte el desayuno con los compañeros, cual verdadera señorita.

Lo que pase allí, entre las paredes del Jardín, ya no me corresponde verlo porque es su espacio y el de sus amigos y maestros. ¿Eso es lo que duele? ¿Como papás queremos saber todo el tiempo de nuestros hijos? ¿Es sólo porque es chiquita que lo veo así? Me consuelo pensando que mi hija tiene la suerte de vivir todas esas experiencias, de crecer alegremente, de ir ganando terreno en otros espacios fuera de casa y de mis brazos y de afianzarse en los vínculos con los otros, todos aspectos muy importantes para crecer como persona.

Dale "Me gusta" en Facebook: Mi Vida con Faustina (página)
Seguinos en Twitter: @MividaconFausti

Entrá a nuestro Blog: mividaconfaustina.blogspot.com.ar