lunes, 25 de abril de 2016

¿Cómo lograr que tu bebé se siente solo? Seis tips para ayudarlo

Aquí van posiciones, ejercicios y experiencias para ayudar a que tu bebé, con o sin síndrome de Down, se pueda sentar:

1. Estimular y fortalecer su tronco
Uno de los primeros pasos para que en el futuro tu bebé pueda sentarse es lograr que controle su tronco y sostenga su cabeza. ¿Cómo se logra? Simplemente poniendolo todos los días boca abajo, tocando su espalda, sus hombros y brazos, poniéndole juguetes delante suyo, moviéndole los juguetes a un lado y a otro para que los siga con la vista, dándole besitos en la espalda, haciendole escuchar distintos sonidos a un lado y al otro para que trate de levantar su cabeza y girarla, siempre en la posición hacia abajo. Esto le ayudará a tomar fuerza y sostener su columna y cabeza.

2. Ponerlo boca abajo apoyándose sobre sus brazos
Sus brazos también necesitarán fuerza para sostenerse. ¿Cómo fortalecerlos? Dejá a tu bebé boca abajo, levantale un poquito el tronco y hacé que se mantenga con sus brazos apoyado en el piso o la cama. Si tu bebé tiene síndorme de Down, su baja tonicidad muscular no le va a permitir sostenerse así que hay que ponerle los brazos estirados y ayudarlo a levantarse con ellos agarrándole los codos para que no se le flexionen. También hay que estimularlo con juguetes delante suyo o vos misma hablándole delante de manera que te vea y quiera levantar la cabeza, el tronco o los brazos.

Otro ejercicio es colocar a tu bebé boca abajo poniendo un rollito de frazada o un almohadón debajo de sus axilas. A Faustina la ponía en esa posición y luego la movía un ratito hacia adelante y atrás que apoyara sus bracitos para sostenerse. También se puede jugar a hacer una carretilla con los brazos sobre el piso boca abajo, colocando los brazos hacia adelante y levantándole las piernas un poquito. No te preocupes si al principio flexiona los brazos debido a la baja tonicidad muscular. Con el tiempo tendrá la fuerza suficiente y logrará sostenerse con los brazos, incluso avanzar, girar, desplazarse y hasta gatear!

3. Cambiar de posiciones
Cambiar de posición al bebé lo ayuda a explorar sus cuerpo y las distintas sensaciones, sus limitaciones y las posibilidaddes que tiene de moverlo, usarlo, sentirlo. Es muy importante que no pase mucho tiempo (si su salud y condiciones se lo permiten) en la misma postura sino que pueda sentir cómo es estar sentado, acostado, de costado, del otro costado, hacia abajo, parado, arrodillado, acurrucado, etc. Todas estas experiencias le permitirán adquirir nuevas habilidades y ver el mundo que los rodea desde diferentes perspectivas!


4. Jugar a sentarse y pararse con ayuda
Jugar a pararse y sentarse agarrado de tus manos lo ayudará a diferenciar sensaciones con las distintas posturas y a tomar fuerza con su cuerpo. Yo solía poner a Faustina sentada sobre unos almohadones y le daba las manos para levantarla hasta que descubrió que si daba un empujón ella misma lograba ponerse de pie de un salto. Se reía tanto que le daban carcajadas y se sentaba y paraba una y otra vez.

5. Sentarlo con almohadones
Antes de lograr sentarse solo es necesario que explore la posición con ayuda. Colocale almohadones (esos que tienen forma de medialuna son geniales para esto) y dale un juguete o librito para manipular. Probablemente a cada rato tengas que volver a acomodarlo porque se tumbe hacia un costado. Pero no importa! Le servirá para estar un rato sentado sin tener que estar haciendo esfuerzos por sus propios medios y descubrirá que esa posición le sirve para agarrar objetos! Y ese sí que es un buen incentivo para sentarse!

6. Lograr la posición de trípode
Uno de los últimos pasos antes de lograr sentarse solo es hacer lo que se conoce como posición de trípode. ¿Cómo se logra? Sentá a tu bebé con las piernas un poco abiertas para que tenga una buena base de apoyo y mayor estabilidad y colocale las dos manos en el centro apoyada en el piso, como un tercer punto de apoyo para el cuerpo. También hacelo con un brazo solo y luego el otro, de manera que vaya fortaleciendo los dos y logre sostenerse con la ayuda de los brazos. Si tu bebé tiene síndrome de Down tomale los brazos y apoyaselos en el piso para que lo sienta, presionando suavemente hacia abajo, y hacé que tumbe su cuerpo hacia un lado y al otro apoyando sus brazos para que se sostenga y no se caiga.

Una vez que pueda sentarse con la posición de trípode ya está cerca de que logre estabilidad y equilibrio para quedarse solo sentado. Pronto dejará de necesitar almohadones para amortiguar las caídas y se quedará sentado sin ayuda! A probar!

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miércoles, 13 de abril de 2016

A Faustina le encanta la hamaca!

Hace un tiempo atrás Faustina no quería ir a ninguno de los juegos de las plazas. Pero este último verano, dando pasitos de mi mano y tratando de moverse sola, se animó a probar toboganes, trepadores y calesitas y descubrió su nueva y movediza pasión: la hamaca!

Cuando se hamaca, su sonrisa va de oreja a oreja y el cuerpo se mueve al ritmo del vaivén, el mismo que a mí me mareaba de chiquita y a ella la hace gritar de alegría.

Faustina, que siente vértigo cuando sube o baja un ascensor o cuando pasamos por un bajonivel, sin embargo no duda en expresar su emoción cuando le propongo ir a la hamaca. Ni bien la vé, salta de alegría arriba mío y tira su cuerpo para que la suba.

Ante cada impulso cuando la empujo, grita ahhh y se rie abriendo grande la boca. Y va cantando con el vaivén! Si hay árboles cerca o arriba, los sigue con la vista mientras disfruta de su viaje al cielo. Es hermoso verla. Me imagino lo que siente y me hace tan feliz que soy capaz de parar con el auto en cualquier lugar donde vea una hamaca y llevarla todos los días a la plaza!

Si la vieran reir y disfrutar tanto como yo la veo se la comerían a besooooos. No se pierdan el video!




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lunes, 11 de abril de 2016

¿Donarías tus óvulos a una amiga?

Cuando iba a comenzar el tratamiento de fertilización in vitro, tres personas me dijeron que, si lo necesiaba, me donaban sus óvulos. Las tres me hicieron emocionar y no era para menos: una amiga y dos mujeres que son parte de mi familia (todas en pareja) estaban dispuestas a ayudarme a ser mamá nada menos que dando una célula para comenzar la vida.

Por entonces, muy entusiasmada con mi decisión de concebir un hijo, me pregunté ¿qué motiva a una persona a donar sus óvulos a otra mujer con quien tiene un vínculo de amistad o parentesco? Todas respondieron lo mismo: la generosidad. Poder ayudarme a ser mamá, si lo necesitaba, era motivo más que suficiente para donar vida.

Mi amiga, por ejemplo, me dijo que se sentiría feliz y orgullosa de que yo fuera la madre de ese bebé que se formaría a partir de su óvulo. Me explicó que ella donaría óvulos como se da sangre o médula y que dar un óvulo no es dar un hijo sino una célula con información genética determinada. No dudaba de lo que decía al hacerme su propuesta. Me dijo que lo haría verdaderamente con gusto. Ella ya era mamá y estaba dispuesta a someterse a los tratamientos de estimulación de la ovulación y a que le saquen los óvulos mediante un procedimiento de punción que, aunque bastante sencillo, no deja de ser una intervención quirúrgica, sólo para ayudarme.

Las otras dos personas también expresaron que su motivación nacía por solidaridad hacia mí. Me dijeron que estaban dispuestas a semejante acto de amor para ayudarme a ser mamá y que les quedaba claro que el hijo que yo tendría sería mío. Una de ellas era mamá y la que no lo era se ofreció, además, a prestar su vientre para el embarazo.

Yo sé que muchas personas piensan que quienes deseen convertirse en madres o padres deberían adoptar. A mí me lo dijeron decenas de veces. Y no era una opción que descartara. Sin embargo, la decisión de convertirse en mamá o papá y el modo que cada uno elija son absolutamente personales, al menos en mi opinión, y nadie debería juzgar por priorizar una forma sobre la otra. Todas son alternativas válidas y respetables y cada uno es libre y responsable de la elección que hace.

Solidaridad, generosidad, altruismo pueden canalizar el deseo genuino de ayudar donando óvulos y hacer muy felices a otras personas que lo necesitan. Más allá de que resulte un tema sensible para muchos que están en contra o simplemente no lo harían por diferentes razones, lo cierto es que la ovodonación también puede significar una oportunidad para quienes desean tener un hijo.

A todas esas mujeres que quisieron ayudarme les agradecí inmensamente, aunque finalmente no necesité de sus generosas propuestas solidarias porque decidí usar mis propios óvulos.

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sábado, 2 de abril de 2016

Hay una parte de la vida de Faustina que ya no es mía

Hay una parte de la vida de Faustina que ya no es mía. ¿Será por eso que todavía me siento triste cuando la dejo en el Jardín? Por primera vez desde que nació siento que no tengo acceso a una porción de su vida diaria. Con su entrada al Maternal dejó de estar bajo mi atenta mirada, al menos durante las cinco horas que pasa allí dentro. La sensaciòn es rara todavía.

Ella ya comienza a transitar su propio camino. Inició un despegue que trae para mí algo de angustia porque no sé qué está pasando allí dentro de la sala. Entiendo que la pasa bien con sus compañeros y las señoritas y que es sano para su desarrollo que comience a tener sus propios espacios, actividades, relaciones con otras personas, pero eso no quita que yo sienta que ya perdí una parte de Faustina. Y es que, como dice el refrán, "los hijos son de la vida".

Hace unos días mi amiga Marcela que es mamá de una hija adulta y otra adolescente me dijo muy acertadamente que esa pequeña porción a la que yo no tenía acceso iba aumentando hasta revertirse en su proporción. A medida que van creciendo los hijos van sumando porciones de tiempo en que ya no están bajo nuestra tutela y finalmente, de la gran torta que representa su día o su vida, al final sólo vamos viendo una porción cada vez más pequeña a medida que se hacen más grandes e independientes.

Quizás con el ingreso de Faustina al Maternal este sentimiento se haya adelantado un poco. Lo cierto es que buena parte del día ella ya no está conmigo, ni en nuestra casa. Y aunque sé que está muy bien disfrutando momentos en el Jardín, no dejo de pensar que todo fue muy rápido para que pasara de estar jugando en casa agarrada de mis piernas a estar sentada en una pequeña sillita a la mesa del Jardín donde comparte el desayuno con los compañeros, cual verdadera señorita.

Lo que pase allí, entre las paredes del Jardín, ya no me corresponde verlo porque es su espacio y el de sus amigos y maestros. ¿Eso es lo que duele? ¿Como papás queremos saber todo el tiempo de nuestros hijos? ¿Es sólo porque es chiquita que lo veo así? Me consuelo pensando que mi hija tiene la suerte de vivir todas esas experiencias, de crecer alegremente, de ir ganando terreno en otros espacios fuera de casa y de mis brazos y de afianzarse en los vínculos con los otros, todos aspectos muy importantes para crecer como persona.

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viernes, 25 de marzo de 2016

Faustina señala y nombra

Pedir y señalar son formas de comunicar lo que uno quiere. Faustina hace unos meses que estira sus deditos en dirección a lo que quiere obtener, acompañando su gesto con palabras. Reconoce animales y objetos en los libros y revistas que ve y si le pedimos que nos diga dónde está el peine, por ejemplo, o cuál es la manzana, busca y señala la imagen. Señala personas, nos reconoce en una foto y apunta su dedo para pedir cosas.

Comencé señalando y diciendo "esta, leche", "esto, caballo". Con el tiempo, ella empezó a señalar (primero con la mano, luego con el dedo) y a decir lo que quería como podía. Así que se la puede ver un largo rato mirando revistas y señalando imágenes y nombrándo las que sabe, o señalando la leche que hay sobre la mesa y diciendo "Letche" cuando la quiere, o "abua" (por agua). Cuando no sabe el nombre de las cosas, señala insistentemente y estira su cuerpo para alcanzarlo y habla en su lenguaje o dice "ete, "ete" (por este).

Es muy gracioso escuchala decir "habblá" "habblá" cuando quiere que le de el celular. Al principio, no me daba cuenta porqué lo llamaba así. Era insistente y lo decía mientras que lo señalaba, hasta que me di cuenta que cada vez que se lo daba era yo la que le decía "hablá, hablá".

También señala, reconoce y nombra a las personas que conoce: abu, tía y por supuesto mamá! Y cuando no le sale el nombre, nosotros le decimos "¿dónde está el primo Loren? o ¿dónde está Abril?" y ella señala.

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lunes, 21 de marzo de 2016

Día Mundial del síndrome de Down: todos por la inclusión

"Ellos pueden". Claro que pueden! Siempre escuchamos esa frase sobre las personas con síndrome de Down (SD) porque todavía hay que demostrarle al mundo que son capaces de hablar, entender, caminar, ir a la escuela, tener un trabajo, una pareja, vida social... aunque sigan circulando prejuicios. Pueden. Ellos pueden. Y hoy es un día para festejarlo porque se celebra el Día Mundial del síndrome de Down.

Cada 21 de marzo hay actividades en distintas partes del mundo que reúnen a personas, familias y organizaciones con la finalidad de concientizar sobre la importancia de la inclusión en todos los ámbitos. Es un día de alegría para muchas familias que festejamos tener a nuestro lado a una persona con este síndrome. Hoy festejamos la diversidad!

El SD es una alteración genética, una combinación cromosómica natural que forma parte de la condición humana. Trae una triplicación del cromosoma 21 y no hace distinción de raza, grupo social, edad o lugar que uno habite. Esa copia extra de cromosoma es la que genera rasgos característicos, una discapacidad intelectual y algunos trastornos de salud asociados a este síndrome. Hoy se sabe que con estimulación temprana, una atención adecuada de su salud y una buena inclusión, las personas con este síndrome pueden tener una vida como cualquier otra persona. Sin embargo no la tienen. Porque la discapacidad más grande está en la sociedad que todavía pone trabas a su desarrollo y no confía en sus capacidades.

Por eso hoy reflexionaba en ese "ellos pueden" y pensaba que teníamos que cambiar el foco: todos podemos! Porque ellos pueden si nosotros creemos en ellos. Ellos pueden si son incluídos y bien recibidos en sus familias. Ellos pueden si tienen un aula para todos y si cuentan con los ajustes que necesitan para ir a la escuela. Y pueden si cada día nos comprometemos a ser una parte importante de su desarrollo. Pueden si les damos la oportunidad de trabajar. Pueden si creemos que es posible una vida autónoma e independiente.

Como mamá, papá, familia, amigo, vecino, empleador, compañero de escuela, maestro, profesional, pensemos que todos podemos ser parte de ese entorno que las personas con SD necesitan para poder tener una vida plena.

Hoy es el día para hacer circular la información para que todos sepan qué es el síndrome y que las personas que lo tienen sólo necesitan oportunidades de inclusión!

Ellos pueden si nosotros creemos en ellos y en sus capacidades! Hoy celebro con toda mi alma la vida de mi hija!

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martes, 15 de marzo de 2016

Mi hija se adaptó al jardín ¿Y yo?

Hace apenas tres días Faustina empezó el Jardín maternal y se adaptó tan bien que ya completó el horario! Entra contenta, sin llorar, me saluda con la manito y se va con las señoritas a la sala.

Ya está, eso fue todo. Tanto esperar con ansiedad este momento de inicio del jardín y todo sucedió tan rápido que no tuve tiempo de procesarlo. Ella, que todavía no tiene dos años, se adaptó perfectamente y yo todavía suelto lagrimones por tener que dejarla cumpliendo su horario completo.

El primer día entré con ella a la sala. La recibieron las maestras y los compañeritos y ni bien vimos que se quedaba interactuando con los demás, salí de la sala (como habíamos acordado con las maestras). Entonces dije "la espero afuera" y me dijeron "andá a tu trabajo y volvé a las diez menos cuarto". "Ya, tan rápido", dije algo temerosa... "Tu hija está jugando lo más bien".

Subí a mi auto y lloré. La emoción era muy grande. Faustina, mi pequeña hija con síndrome de Down,  acababa de comenzar su escolaridad, su vida social, su educación formal. Empezaba una nueva etapa. Podría ser un desafío muy grande que haya confiado su educación a un jardín común, donde tiene que ir si pretendemos su plena inclusión, en igualdad de condiciones que los demás chicos.

Llegué a mi trabajo y no podía dejar de pensar cómo estaría, qué estaría haciendo... hasta que recibí una foto que me enviaba mi amiga Marcela, a través del whatsapp. Era Faustina en plena acción en la sala violeta, con sus compañeritos, mirando lo que proponía la maestra. Era mi hija! Faustina estaba ahí para mí! Y toda la angustia de no saber qué estaba haciendo dentro de la sala se transformó en una emoción enorme de verla en esa imagen tomada hacía apenas unos minutos. Pero ¿cómo era posible que mi amiga Marcela tuviera una foto de mi hija en el Jardín? La frase que acompañaba la foto decía: "Tengo corresponsales para cubrir el primer día de Fausti en el jardín!". Lloré más todavía... mi amiga, gran amiga y periodista, había arreglado con la Directora del jardín sacarle las fotos para mandármelas de sorpresa!

No paré de llorar por un largo rato. El valor de la amistad no tiene precio y sentí, una vez más, que no estaba sola en la aventura de vivir. Mis amigos siempre están ahí con pequeños grandes gestos que pueden estrujarte el corazón y hacerte sentir cuánto te quieren y acompañan.

Cuando la fui a buscar, Fausti se quedó un rato más porque estaba jugando en el patio y se iba a tomar el desayuno con los amiguitos. Salió agotada pero feliz y al día siguiente ya se quedó tres horas, participó de la clase de educación física, jugó con masa, bailó y cantó, entre otras cosas.

Hoy ya hizo horario completo. Entró sin llorar, observando todo lo que sucede  a su alrededor. Pero les confieso que yo me quedé angustiada. Se me hizo larga la espera. "Tantas adaptaciones habrás conducido!", me dijo mi amiga recordando que durante muchos años fui maestra jardinera. Y es cierto, pero como mamá lo vivo de otra manera, es lógico. Hoy me toca estar del otro lado y me alegra que Faustina se haya adaptado sin inconvenientes y disfrute, pero yo también tengo que hacer mi adaptación! El cambio de vida es muy grande. Un "año bisagra" para ambas, como me dijo la psicomotricista.

No sé si todas las mamás sienten lo mismo pero si tuvieras una hija con síndrome de Down que empieza el Jardín maternal, seguramente también estarías ansiosa, esperanzada, feliz, emocionada... y con una mezcla de alegría y emociones intensas que te tendría agotada como a mí!

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sábado, 5 de marzo de 2016

El Jardín maternal común para niños con síndrome de Down

En unos días Faustina empezará una etapa nueva: comenzará el Jardín maternal y con ello iniciará su experiencia en la vida escolar. Irá a la sala de dos años, en un jardín común y hará pleno goce de su derecho a ir a educarse a la escuela ordinaria.

Mis expectativas son las de toda mamá: que el jardín pueda aportarle experiencias que la enriquezcan, que disfrute mucho, que explore cosas nuevas, que forme vínculos con los otros, que juegue, que aprenda, que exprese, que crezca, que el jardín sume para formarla como persona.

Pero además de la ansiedad propia de que empiece el jardín siento algo extra y está relacionado a su síndrome de Down: siento orgullo de saber que elegí transitar un camino que quizás será difícil pero que sé que es la mejor elección. Me tiene contenta haber apostado a la escuela común. Creo que es un poco el desafío que hay que dar si pretendo aportar mi granito de arena para que seamos una sociedad inclusiva.

Sé que muchas puertas se irán cerrando. Así lo reflejan las estadísticas que muestran que hay menor inclusión de personas con síndrome de Down en escuelas comunes a medida que va avanzando el nivel de formación. También lo demuestran la realidad cotidiana de los papás que recorren escuelas en busca de una vacante que no les dan.

¿Si tengo miedos? No, miedos no. Tengo preguntas: ¿podrá el jardín adaptarse a lo que mi hija va necesitando? ¿Cómo será su experiencia? ¿Cómo se vinculará Faustina con los otros niños? ¿Cómo serán sus maestros? ¿Cómo será su aprendizaje? ¿Hará amigos? ¿Qué dirán los otros papás de ella? ¿Sabré entender al jardín como cualquier otro papá?

Por ahora lo único que sé es que conocerá otras realidades, otras maneras de ser y de comportarse. Aprenderá de otros y aprenderán de ella. Tendrá buenos y malos días. Explorará y se asombrará de cosas nuevas, cantará canciones, jugará y crecerá compartiendo vivencias con su compañeritos y haciendo su propia experiencia en el Jardín. Por ahora, lo único que sé es que mi hija merece que yo haga lo posible y lo imposible para que su inclusión sea una realidad.

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Rutinas y hábitos para ayudar a tu bebé

Cada familia es un mundo y gusta a o no de organizar rutinas para marcar cómo será el día. Aunque  siempre hay un espacio para hacer algo que no estaba previsto, yo prefiero organizarme con Faustina de manera que funcione mejor nuestro día!

En general, para los bebés y niños pequeños los especialistas recomiendan que haya hábitos y rutinas porque saber lo que viene les baja la ansiedad o angustia que provoca lo desconocido y los ayuda a sentirse cómodos, seguros y contenidos. Los especialistas también sostienen que a los bebés o niños con síndrome de Down particularmente les ayuda mucho tener el día organizado. Yo creo que es igual para todos los chicos.

La clave está en armar las rutinas que se ajusten mejor a cada familia y en respetar los tiempos para cada una.

Aquí van algunas rutinas que tenemos con Faustina:

El desayuno
Aunque los horarios para despertarse fueron cambiando para mi hija, siempre tenemos la misma rutina. Jugamos un rato en la cama, nos levantamos y vamos a abrir las ventanas, encendemos la radio, nos sentamos a la mesa (ella en su sillita) y desayunamos juntas!

Mañana de juegos 
Después de desayunar nos vestimos y Faustina juega con sus juguetes, aunque últimamente lo que más le gusta es andar por la casa abriendo cajones, sacando cosas, tocando lo que no se puede tocar... Durante el verano o los días cálidos, sale a jugar un rato afuera (le encanta el pasto!). Siempre hay un momento para jugar en el piso con ella, bailar y cantar, jugar con el bebé, perseguir a un muñeco que se mueve a pilas o tirar la pelota e ir a buscarla, entre otros juegos.

Ya está la comida!
A la hora de comer a Faustina la siento en su sillita a la mesa. No le doy de comer en cualquier lado, sólo cuando se sienta en su sillita. Desde que comenzó a comer a los cinco meses, más o menos siempre lo hace a la misma hora. Tiene como hábito comer una fruta después de la comida así que espera con ganas uno y otro plato. Le encanta la comida y por suerte no tengo que estar corriendo detrás de ella para que coma. Otro hábito que formamos es comer sin televisión ni computadora, ni videos. Creo que esto le ha sido útil para enfocar su atención en la comida y disfrutarla. Eso sí, esté donde esté, tengo que pensar en su comida porque a esa hora, si no le sirven algo, grita de hambre!

Es hora de siesta
Para Faustina la siesta es sagrada. Todavía la necesita y más o menos duerme entre dos y tres horas. Si bien desde recién nacida duerme en su cuna, hace dos meses que le enseñé a dormirse sola, sin tener que hamacarla en mis brazos. Le gusta tocar mis manos o las manos de la abuela o quien la cuida. Como parte de la rutina le canto unas canciones y después le digo "ahora dormite vos solita". La despido y me voy. A veces tarda un rato, da vueltas, se sienta en la cuna y tengo que volver a acomodarla para dormir. Pero la mayoría de las veces ya logra dormirse sola. Hace poco que duerme con un osito que abraza y da mucha ternura verla.

¿Merendamos?
Se levanta de la siesta de muy buen humor! Y otra vez se sienta en su sillita a esperar la leche con galletitas o pan (que le encanta). En verano, por lo general preparamos la merienda al aire libre.

Juegos, música y algo más
Después vienen los juegos, andar en su pata pata, las canciones, los videos preferidos de música infantil, alguna sorpresa (después que desayuna también suele ser momento de presentar algo nuevo), tocar un tamborcito o un piano, saltar a upa, trepar o andar por todos lados.

Llegó la cena
Faustina espera la cena con tantas ganas que le preparo con gusto de todo! Mientras cenamos, "charlamos", le pregunto cosas, le cuento sobre lo que está comiendo, le menciono las frutas. Otro hábito que tiene es lavarse las manos y la cara. También se limpia la boca con una servilleta. 

Al agua pato
Los horarios para el baño fueron cambiando pero por lo general la hora de disfrutar del agua es a la noche. A Faustina le gusta tocar el agua pero últimamente disfruta mucho mojar y chupar trapos y toallas y jugar con todo lo que hay fuera de la bañera (champú, esponjas, desodorantes, jabones... lo que sea).

A dormir!
La rutina del sueño comienza mucho antes de que se duerma. Una hora antes, con el pijama puesto jugamos un rato (por lo general en mi cama porque le gusta saltar ahí arriba, revolcarse y mirarse en un espejo). Nunca faltan la leche (todavía toma mamadera) y el último cambio de pañal del día, despedirse con un "chau, hasta mañana" y reir un rato en su cuna. Después de eso, las canciones y a hacer una linda noni!

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sábado, 27 de febrero de 2016

Ejercicios para mejorar la deglución: cómo ayudar a tu bebé con síndrome de Down

Hace poco el neumonólogo derivó a Faustina a una fonoaudióloga especializada en deglución. Faustina tiene un leve trastorno deglutorio que es propio de las personas con síndrome de Down (SD) debido a que todos los músculos presentan baja tonicidad. Aproximadamente un 80 % de las personas con este síndrome tienen este trastorno, lo que hace que tengan dificultades con la alimentación, la respiración y el habla.

La hipotonía de un bebé con SD no se da solo en las piernas o brazos (es muy común que veamos que les cuesta pararse o apoyarse sobre sus brazos, por ejemplo) sino que suele presentarse en todos los músculos en general. Las dimensiones oral, facial, el tronco, las extremidades, e incluso órganos se ven afectados por esta hipotonía, en mayor o menor grado.

Los músculos de la boca, la mandíbula, la lengua y la faringe no escapan a la baja tonicidad muscular, que además suele provocar neumonías recurrentes, enfermedades respiratorias crónicas o broncoespasmos reiterados. En parte se corrige con la maduración y en parte podemos ayudarlos con ejercicios específicos.

El problema de Faustina es que no logra cerrar la boca porque no tienen la fuerza suficiente en el labio  superior. Para rellenar el espacio que queda abierto cuando quiere succionar, coloca su lengua en el hueco que queda ente los labios y la tetina de la mamadera. Si ves que tu bebé chorrea leche de su boca, podría necesitar hacer ejercicios de estimulación para revertirlo. Te aconsejo que hagas una consulta con su médico o con el personal especializdo en estimulación. En esta nota encontrarás algunas cosas a tener en cuenta que están basadas en la terapia que acaba de iniciar Faustina.

Aquí van algunos tips para ayudar a los chicos con dificultades en la deglución:

Cucharita:
La cucharita que se usa para comer los alimentos debe ser de metal y no debe ser más ancha que la lengua ni tampoco muy pequeña. La forma correta de usarla es introducirla de forma recta, presionando un poquito la lengua hacia abajo, y sacarla también recta. La presión en la lengua estimula el músculo que se ve obligado a reaccionar.

Mamadera:
La recomendación fue usar la mamadera de la marca Babelito porque son las que tienen la tetina más grande, lo que mejora la posición de la lengua debido a que no hay espacio para girarla alrededor de la tetina como sucede cuando es pequeña. Por otro lado, la mamadera debe colocarse lo más horizontal posible. La tetina debe mantenerse llena de leche pero sólo hay que inclinarla cuando haya quedado poco líquido en el recipiente.

Soplar:
Vale todo. Jugar al cumpleaños y soplar el fuego de las velitas o un fósforo; soplar espuma (la fono me recomendó espuma de afeitar pero no lo recomiendo porque es muy cremosa. Es mucho mejor la espuma para baños, aunque hay que tener cuidado que no se la lleven a la boca). También Faustina sopla la comida cuando está caliente y aprendió a soplar con la boca cuando se suena la nariz, tratando de imitar el ruido que hacemos al sonarla!

Agua fria:
Cada hora y media, aproximadamente, Faustina debe tomar unas cucharitas de agua fría. Esto hace que el músculo de la lengua se contraiga así como los músculos de la boca. Es una forma de hacerlos trabajar para que tengan mejor tono muscular. La cucharita debe ser de metal (para que también se enfríe) y se coloca igual que cuando se la usa para la alimentación. Sinceramente a Faustina no le gusta mucho esto. Cuando toma el agua, se le cae o se le va hacia adentro y se ahoga. Los primeros días, soplaba la cuchartia cuando pasaba el agua y derramaba todo!

Por ahora estos son los ejercicios que me indicaron para el caso de Faustina (también hay que tocar los músculos de la cara, los labios, hay juegos con la boca... pero más adelante habrá una nota sobre ello). Otros niños tienen otros trastornos o una hipotonía mayor y deben hacer distintos ejercicios y juegos. No olvides consultar con el médico de tu hijo y con especialistas en estimulación.

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sábado, 20 de febrero de 2016

¿Por qué pensamos que son logros los alcances de los niños con síndrome de Down?

A menudo me encuentro festejando que Faustina, mi pequeña hija con síndrome de Down, ha realizado un logro importante en su desarrollo. Los logros son los mismos que le suceden a cualquier otro chico: sentarse, caminar, decir una palabra, dar besos, bailar o simplemente comer; sin embargo, para los papás de un niño con síndrome de Down (SD) la celebración representa muchas más cosas.

Si nuestros hijos llegan a lo mismo que cualquier otro niño, ¿por qué a los papás de niños con SD nos da tanta satisfacción que nuestros hijos alcancen las mismas metas que otros niños? Aquí van algunas razones:

En primer lugar porque somos papás! Y esto es razón más que suficiente para que celebremos el crecimiento de nuestros hijos y nos alegremos con cada cosa que hace. No importa si tiene una discapacidad, una enfermedad, un síndrome o cualquier otra condición, o no tiene nada de esto! Afortunadamente, ser padre es hacer un vínculo con nuestros hijos, amar incondicionalmente y sentir que somos muy felices sólo de verlos crecer, ser y vivir cada día.

En segundo lugar porque si bien hay cosas que nuestros hijos hacen sin dificultades hay muchas otras que representan un gran esfuerzo para ellos. Faustina, por ejemplo, aún no tiene mucha fuerza con sus brazos y si está boca abajo hace tantos esfuerzos para sentarse que finalmente cuando lo logra termina exhausta y agitada. Si la vieran como yo la veo cada día intentar sostenerse con sus brazos sabrían de qué les estoy hablando. A pesar de que muchas veces al día hace esos movimientos no lo logra sin esfuerzos. Cualquiera podría pensar que esto le ocurre a todos los bebés o niños pequeños, es decir, que a todos les cuesta poner su cuerpo en acción o alcanzar las destrezas necesarias para hacer algo. Sin embargo, en los niños con síndrome de Down muchas veces es más dificultoso debido a su baja tonicidad muscular y realmente representa un gran esfuerzo.

En tercer lugar porque detrás de sus logros también hay mucho esfuerzo de nuestra parte! Ser mamá o papá de un niño con síndrome de Down es ser conciente de la importancia de la estimulación, la inclusión en el seno de la familia y la intervención y sistematicidad que se necesita para que finalmente nuestro hijo se desarrolle como cualquier otra persona. También ponemos en juego nuestras expectativas, dudas, constancia y paciencia. Y si bien a veces las esperas se hacen largas y traen ansiedad e incertidumbre también traen el empuje para seguir ayudándolos a que lo logren!

En cuarto lugar, porque los tiempos para que nuestros hijos aprendan muchas veces son distintos. Si bien todas las personas tienen sus propios tiempos para aprender, a los chicos con síndrome de Down muchas cosas le pueden llevar más tiempo y eso no sólo significa que van  tardar un poco más que el resto sino que también todo ese tiempo extra es un tiempo de muchos esfuerzos para ellos y ansiedades para nosotros. Caminar, pararse, darse vuelta, tomar algo con sus manos, arrodillarse, levantarse solos del piso o usar una cuchara puede tomarles un tiempo largo. Y eso hace que cuando finalmente nuestro hijo alcanza su logro lo celebremos también por todo el tiempo y la dedicación que les llevó.

En quinto lugar, porque circulan muchos prejuicios y mitos sobre lo que pueden o no pueden lograr las personas con síndrome de Down. Frente a esto, es lógico que como papás, aunque ya sepamos que va a lograr algo, nos veamos sorprendidos con lo que alcanzan nuestros hijos. La mirada social todavía tiene un cristal prejuicioso con el cual ve a las personas con síndrome de Down y a nosotros como papás nos hace saltar de alegría ver que pueden andar en bicicleta, ir a la escuela, aprender, hablar, o simplemente verlos jugar como cualquier niño.

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jueves, 18 de febrero de 2016

Faustina camina al ritmo de mi corazón

La emoción es enorme y el corazón me explota de alegría. Faustina se largó a caminar a sus 21 meses de edad, coronando un largo proceso. Hace un par de días el deseo de verla dar sus primeros pasos sola se hizo realidad, después de muchos meses de espera, constancia y paciencia.

Aunque no lo puedan creer primero se largó arriba de la cama! Hacía equilibrio con el cuerpo, mirándose en un espejo y cada vez se quedaba más tiempo parada sola. Incluso levantaba los brazos, cantaba, se movía y bailaba, parada sola sobre el colchón! Era increíble verla hacer semejante destreza y pensar que podía hacerlo allí arriba (a pesar de que era una superficie más inestable) pero no podía caminar en el piso. Así que siguió probando su equilibrio allí arriba hasta que caminó sobre la cama y la ví reirse tanto de lo que le sucedía que me emocioné, lloré y reí al compás de sus pequeños y apurados pasos sobre la cama.

La muy picarona se sentía segura cayendo sobre el colchón mullido y no quería saber nada de intentarlo en el suelo. Hasta que hace dos días se animó. Me agaché junto a ella, la paré y le dije "hacé equilibrio" (como le digo siempre que quiero que se suelte ella sola de mi mano). Se soltó, quedó parada sola y entonces le dije "Andá con Jimena", que estaba enfrente suyo a unos pasos de distancia. Y fue!

Por supuesto que otra vez lloré de emoción. La alegría disparaba los latidos de mi corazón que parecía que iba a estallar de felicidad. Recordé las dudas que tuve cuando nació con síndrome de Down sobre cómo y cuándo caminaría y reviví todos los momentos donde alcanzó pequeños hitos como sostener su cabeza, sentarse, pararse y tratar de dar pasos con esfuerzo.

Por ahora camina apurada y por tramos cortos y sólo si ve a las personas que van a ser su punto de apoyo y los brazos donde puede asegurarse una llegada confortable. Cuando camina abre grandes los ojos porque todavía va temerosa pero ríe cuando llega a destino y siente euforia por la nueva vivencia.

Detrás de este logro que es noticia para ustedes hay muchas horas, días y meses de espera, dedicación, risas, esfuerzos, paciencia, incertidumbres, confianza y amor. También hay un síndrome que nos hizo que resultara un poco más lento su proceso para llegar a caminar y fuera un poco más esforzado para ella. Estimulación, ejercicios, experiencias con el cuerpo, manos que se tienden, abrazos, juegos...

Por la noche, antes de irse a dormir filmamos con un celular un video (disculpen la calidad) para que la vieran en sus primeras vivencias caminando sola. Ustedes también fueron parte y me acompañaron a través de este blog en todo el proceso que hace un ser humano desde que nace hasta que logra caminar. Así que se merecen que lo comparta.

Acá va Faustina caminando! No se la pierdan!




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domingo, 7 de febrero de 2016

La socialización previa a la escuela, en niños con síndrome de Down

Me encanta ver cómo interactúa Faustina con los demás niños. Su proceso de socialización fuera de la familia se desarrolla aún antes de ir al jardín de infantes o la escuela, considerados los primeros espacios para socializar.

Faustina con los primos, en la "mesa de los chicos".
En las plazas, reuniones, cumpleaños, en casas de amigos, en la sala de espera de un médico, en el almacén, de paseo o donde quiera que vayamos, si ve chicos quiere interactuar con ellos y se llena de alegría. Grita, ríe, habla, expresa. Pero lo que más me da satisfacción es su grado de independencia. Se desenvuelve por su cuenta y despega de mí, inmediatamente ve a los otros.

Aunque no tengan su misma edad, le gusta estar con chicos y se integra facilmente a lo que propongan. Si no puede hacer lo que hacen los otros, igual quiere "estar ahí", observando o tratando de hacer lo que los otros chicos hacen.

La otra noche los primos, de entre cinco y diez años de edad, corrían por el parque mientras Faustina reía a gritos pretendiendo correr con ellos. La tía la llevaba caminando de la mano pero cuando se disponía a ir hacia los primos, éstos ya volvían hacia el otro lado a toda prisa pasando por al lado suyo y haciéndola cambiar de dirección nuevamente. Después, observaban todos a un grillo. Colocados en semicírculo y con sus manos en las rodillas, miraban al insecto que estaba en el pasto. Aunque Faustina no sabía de qué se trataba también quiso participar de la observación y mientras miraba a todos ella también se quedó allí paradita en silencio, intercalando su mirada entre los primos y el suelo porque creo que no llegaba a distinguir lo que allí había.

Por ahora no le interesa tanto si un chico le da su juguete o le presta algo que estaba usando. Ella enfoca su atención en la persona y lo que quiere es comunicarse con los chicos. Les ríe, aplaude, levanta sus manitos para cantar una canción, quiere darles un beso, tocarlos o les "habla" como si entablara una gran conversación.

Como papás tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a que construyan sus relaciones sociales. Pero como papás de niños con síndrome de Down debemos pensar qué representaciones sociales tenemos acerca de cómo es esta socialización. Si pensamos que nuestros hijos no van a poder jugar, comunicarse e interactuar como cualquier otro niño, dificilmente favoreceremos su inclusión en la sociedad. Si por el contrario creemos que no solo es posible sino que además es necesario para cualquier persona, entonces no me quedan dudas que fomentaremos su socialización positivamente.


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jueves, 4 de febrero de 2016

El equilibrio: haciendo ajustes para empezar a caminar

Faustina está explorando su capacidad de equilibrio: se suelta de los puntos de apoyo de su cuerpo cuando está parada y va haciendo pequeños ajustes que le permiten mantenerse parada por unos segundos. Aún no camina sola, a pesar de que pareciera que está preparada para lanzarse a la aventura en cualquier momento.

Uno de los ejercicios que seguimos haciendo es dejarla parada apoyada en una pared y llamarla para que venga hasta nosotros caminando. Cuando veo que no se anima, le ofrezco una mano un poco alejada, de manera que se vea en la neccesidad de alejarse de la pared para alcanzarla. Y lo hace! Se despega, hace equilibrio y da unos pasitos para venir a tomar mi mano. Es importante no ponerle las manos por debajo de la altura de sus hombros sino mantenerlas arriba, porque cuando se lanza lo que pretende es llegar a las manos y, si están muy abajo, se tira con su cuerpo para alcanzalas, lo que la hace perder el equilibrio.

Hoy jugábamos a tirar de un pañuelo largo que le doy para que haga fuerza con lo brazos mientras yo tiro hacia adelante o arriba. Y descubrió que podía pararse con la ayuda del pañuelo que yo tiraba hacia arriba. Le encantó hacerlo y se puso a reir cuando vio que, si se soltaba, quedaba parada en la cama. Hasta se animó a dar pasitos sola, haciendo equilibrio y disfrutando mucho de la sensación.

También le sirvió mucho dejarla jugar parada entre los sillones y muebles y poner un juguete o libro para que agarre. Ahora ya no se apoya con la panza para no caerse sino que se despega del sillón y manipula el librito a su antojo, también haciendo equilibrio.

Faustina estuvo mucho tiempo sin querer caminar de una mano como ya había logrado. También estuvo enferma y perdió tono muscular, y se cayó algunas veces, con lo cual se sentía muy insegura cuando tenía que dar pasitos. Pero ahora pareciera que retonó su ánimo y está dispuesta a caminar.

En navidad me dio la sorpresa de animarse a caminar sola desde una mesita hasta mis brazos. Yo estaba sentada en el sillón y la llamaba, cuando dio media vuelta, se ubicó con sus piernas, preparó la pose y salió dando pasitos nomás! Ahora espero que repita la experiencia y se anime a caminar para iniciar una nueva etapa que se augura bien movidita!

Mirá el video de Faustina haciendo equilibrio en la cama!




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domingo, 3 de enero de 2016

Recursos para padres: tarjetas de imágenes

Hace una tiempo recordé que guardaba una caja con imágenes que usaba cuando era maestra en el jardín de infantes. Llena de tarjetas de cartón con dibujos de animales, personas, objetos, rimas y adivinanzas, la caja fue bienvenida para usar con Faustina y aprovechar el recurso para cantar, nombrar y jugar.

Hay tarjetas con imágenes y palabras (por ejemplo, la palabra pato con el dibujo de un pato o la imagen de un perro con la palabra perro), tarjetas que sólo tienen imágenes, y otras con rimas y versitos que también son acompañadas de alguna imagen.

A veces sólo jugamos a verlas y nombrarlas. Simplemente le voy mostrando y digo lo que es. Siempre hago algún comentario y agrego "mirá las orejas que tiene!" o "el gato hace miaaau". Otras veces las usamos para cantar alguna canción referida a lo que vemos. También le doy a Faustina algunas tarjetas y mientras nombramos los objetos o los animales las coloco de manera que queden exhibidas frente a ella y luego le digo "¿dónde está la lechuza?" y ella toca el cartoncito. O sirven para hacer los sonidos de los animales!

Más adelante puede servir para contar o inventar historias con los personajes, separar la figura que no es un animal, juntar todas las que tienen dibujos de personas, vincular la palabra con la imagen o describir cómo es el nene que está en la tarjeta, por ejemplo. Con este recurso ayudo a Faustina a reconocer animales, plantas, personajes, objetos, verduras... También sirven para aumentar el vocabulario, conocer, aprender, pero por sobre todas las cosas disfrutar y jugar.

A Faustina le gusta mucho la "caja de sorpresas", como yo le llamo. Cuando se la presento para jugar genero un poco de misterio: la sacudo y digo "¿qué hay adentro? ¿a ver?, la abro lentamente con expresión de asombro o golpeo en la tapa y digo "quién está ahí?"... no sé, siempre algo se me ocurre. La idea es provocar curiosidad y a ella le gusta porque espera entusiasmada que la abra de una vez!

Además de sencillo de hacer, la caja puede ir llenándose de a poco. Es un material que, una vez que se arma, dura por muchos años y puede ser usado para jugar con los chicos, cantar, contar cuentos y aprender cosas durante los primeros años de la infancia. Yo no la dejo al alcance de Faustina sino que la saco de vez en cuando para que funcione como sorpresa y siempre voy poniendo algún dibujo nuevo porque con el tiempo ya sabe lo que hay allí adentro. Probalo!

Cómo hacer las tarjetas
Las tarjetas con imágenes son un buen recurso para jugar y aprender. Son muy fáciles de hacer. No hace falta que todas tengan el mismo formato, papel o color. Las que yo tengo son todas distintas y las hice recortando figuras de revistas y libros viejos, dibujando y coloreando desde una jirafa hasta una lechuza, pegando imágenes en cartones y cartulinas que fueron cubiertos con cinta transparente para protegerlos y por si los chicos quieren llevarlos a la boca.

Pueden ayudar los hermanos más grandes, dibujando y pintando animales o recortando y pegando imágenes. También se les puede colocar un imán por detrás para usarlas en una pizarra metálica o en la heladera!

Esperemos que les guste este recurso tanto como a Faustina!

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sábado, 2 de enero de 2016

Las primeras palabras de mi hija con síndrome de Down

El vocabulario de Faustina va aumentando a medida que pasan los días. A las palabras mamá, leche, galletita, papa, tutú y chupete se le sumaron otras nuevas y también sonidos y onomatopeyas.

Hace ya un poco más de un mes que estuvo muchos días diciendo mbuuuuu a cada rato hasta que me di cuenta que hacía el sonido de la vaca!

Durante mucho tiempo ella veía los videos de "Las canciones de la granja" que tanto le gustan y ahí aparecía la imagen de una gran vaca lechera. Cada vez que la veíamos yo le decía muuuuuu. Hasta que un día que la escuchábamos empezó a decir Mbuuuuu. Ahí me di cuenta que lo que estaba repitiendo hacía unos días era el mugido de la vaca. Ahora cada vez que ve una vaca dice mbuuuuu y también cuando se le pregunta "¿cómo hace la vaca?". Reconoce al animalito en distintos libros, revistas, títeres y muñecos que tiene, porque cada vez que los ve dice mbuuuuu.

También comprende perfectamente palabras que no puede decir todavía. Por ejemplo: aprendió a cantarle y acunar al bebé que tiene de muñeco, y entonces cada vez que le digo "¿dónde está el bebé?" o "hacé dormir al bebé", ella se hamaca y canta para acunarlo, aunque no lo tenga en los brazos. Pero también reconoce las palabras cuando las uso en otros contextos. Por ejemplo, fue muy gracioso ir a la clínica por un control y escucharla cantar y verla acunarse cuando le dije "mirá el bebé" (que no era un muñeco sino uno de verdad!). Con eso me di cuenta que ya sabe lo que es un bebé. Y si le digo "dale la leche al bebé", busca una mamadera chiquita y se la pone en la boca al muñeco.

Reconoce palabras para mencionar partes del cuerpo (cabeza, nariz, brazos, panza, piernas, pies, manos, cachetes...) y hace varias onomatopeyas que son muy divertidas. Yo trato de mencionarle las cosas que le muestro. Ya descubrió la luna y si le pregunto dónde está, levanta la cabeza para buscarla en el cielo hasta que la encuentra y la señala.

Además de entender muchas de las cosas que le decimos, quiere hablar! Conversa con ella misma frente a un espejo, le habla a los juguetes y hasta canta en su idioma moviendo las manitos. Presta mucha atención a las personas cuando hablan y les observa la boca. Y dice muchas cosas que no le entiendo!

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viernes, 1 de enero de 2016

Comenzá el año haciendo realidad tus sueños

Hoy es un buen día para renovarse y también para valorar aquellas cosas que queremos conservar. Dejar ir lo que ya no nos sirve para darle lugar a lo nuevo y quedarnos con esos logros (a veces solo pequeños logros personales) que se instalan como conquistas que nos entusiasman, nos reparan y nos gratifican.

El comienzo de un año nuevo me hace pensar en las cosas que vamos dejando atrás y las que esperamos que vengan. Pasado y futuro que nos sirven para pensarnos hoy. Personalmente este ha sido un año de crecimientos y conquistas. Aunque nunca cada año es igual a otro, realmente siento que tuve un año distinto. Fue la primera vez que pasé un año completo con Faustina, mi pequeña hija que empezó el 2015 siendo una beba de 8 meses que hacía muy poco comenzaba a sentarse sola y se comunicaba con sus tatatá y  termina con un año y ocho meses, dando sus primeros pasitos, con una boca llena de dientes y comunicándose de otra manera (sin mencionar todo lo que crecimos, aprendimos y vivimos!).

Pero todas mis conquistas comenzaron con un cambio que me llevó muchos años realizar. Si bien todos podemos empezar un cambio en cualquier momento, los comienzos de año suelen ser un momento oportuno para proyectarnos, pensar en nuevas oportunidades y generar la valentía que necesitamos para ir en busca de aquello que soñamos. Y para eso debemos apelar a lo genuino, a lo que sale de nuestros corazones y no importa lo que digan los demás.

Hace algunos años atrás yo no empezaba este cambio y no alcanzaba el sueño de ser mamá porque me dejaba invadir por los temores propios y ajenos. "¿Tener un hijo sola?" "Estás segura de lo que decís?" "¿Fetilización in vitro?" "¿Donante?" "¿Qué?" "Estás loca" "No sabés lo que decís" "Los hijos se tienen de a dos"... Si hubiera hecho caso de muchos de los consejos que escuché nunca hubiera tenido a Faustina, nunca hubiera sido tan feliz como lo soy hoy con ella, nunca me hubiera atrevido a seguir lo que dictaba mi corazón.

Con el tiempo aprendí que es muy importante escucharse uno mismo, valorarse y poder tomar las decisiones sabiendo de lo que se pone en juego y de las responsabilidades que implican. Y además hubiera aprendido más rápido que no solo se trata de tomar responsabilidades y asumir compromisos. Las decisiones también nos traen felicidad, amor, momentos inolvidables y experiencias de vida que son fundamentales para nosotros y nos constituyen como personas.

Si uno no se atreve al cambio y a seguir lo que dicta nuestro ser desde adentro, termina negando lo que  realmente quiere. Dejar aflorar una mirada nueva, encontrarle una vuelta a aquello que necesitamos modificar, ir en busca de lo que queremos en definitiva es permitirnos ser quienes somos.

Deseo que este año que comieza todos puedan ir en busca de su verdadero ser y encuentren la forma de escuchar cuál es el camino que quieren seguir para conquistar sus sueños, sin olvidar que la felicidad se construye cada día y con cada decisión. Feliz año 2016!!!

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martes, 15 de diciembre de 2015

Cómo estimular la relación palabra-acción en bebés con síndrome de Down


Hacía mucho tiempo que venía diciéndole a Faustina "tomá y dame" pero sólo tomaba el objeto que le daba y no me lo devolvía! Un día jugábamos en la cama mientras yo ordenaba un bolsón de pañales y le dije: "tomá Fausti, dale a la abuela los pañales". Pero no se los daba. Entonces pensé que podía entender el sentido de lo que le pedía pero no podía realizarlo poniendo su cuerpo en acción.

Creí que primero tenía que aprender el movimiento y le dije: tomá (lo agarró), dale a la abuela (y le llevé la mano con el pañal en dirección a la abuela). Lo repetí un par de veces (tomá-dale, poniéndole el pañal en su mano y acompañando el movimiento del brazo) y la tercera vez le repetí la indicación (tomá, dale a la abuela) y lo hizo!

Con esto me di cuenta que a veces es necesario ayudarla a experimentar el nuevo movimiento que acompaña las palabras. Repetir las palabras y mostrar cómo yo hacía no era suficiente. Faltaba hacer el movimiento y sentir con su cuerpo cómo era eso. Acción y palabra van de la mano y, aunque todavía no las dice y no puede hacer muchas cosas, sí puede comprender el sentido.

También le ofrecí objetos y un recipiente y le mostré cómo los colocaba adentro. Pero hasta hace poco me parecía impensado que iba a lograrlo porque Faustina sólo sacaba juguetes y objetos de las cajas y canastos para revolearlos con ganas. Evidentemetne aún no había hecho los procesos necesarios para lograrlo. Pero ya aprendió a colocar con sus manitos unos bloques adentro del contenedor o de un balde que le doy.

Durante un tiempo estuve mostrándole los bloques de a uno y diciéndole: "mirá Faustina: este, acá" (y yo lo colocaba en el balde o en la caja. Después empecé a dárselos a ella y le repetía: "este, acá", señalando la caja. Hasta que un día le dije "ese, acá" y trató de ponerlos en la caja. Al principio fue sólo intención porque no lograba colocarlos adentro y cada bloque caía al costado. Pero después de probar un par de veces lo logró.

También le preparé una caja de zapatos vacía, sellada con una tapa con un agujero que le hice con el propósito de meter y sacar objetos de allí, y le coloqué pelotas de distintos colores (de esas que se compran para los peloteros). Durante mucho tiempo jugó a sacar las pelotas de la caja metiendo su mano en el agujero y ahora ya las puede poner adentro.

No es que ya es capaz de guardar los juguetes si se lo pido! Pero gracias a que aprendió esto, puedo pedirle las hebillas y gomitas del pelo que se saca de un tirón, por ejemplo, y con solo decirle "dame", las pone en mi mano y evito que se las lleve a la boca!

Es importante destacar que ahora puede darme un objeto o colocarlo en un recipiente porque estaba preparada para hacer este aprendizaje. No hubiese sido posible que lo lograra si no hubiera hecho determinados procesos mentales, de coordinación psicomotriz o si no hubiese contado con un entorno adecuado.


Recordá siempre que cada niño tiene su propio tiempo y ritmo de desarrollo. Nunca compares a tu hijo con otros chicos. Valorá sus logros y con ello fortalecerás la confianza en sí mismo.

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jueves, 10 de diciembre de 2015

Ideas para ayudar a tu bebé a caminar


Faustina lleva el tender sin ropa en el patio.
La mayoría de las veces aprender a caminar es un proceso largo para cualquier bebé con síndrome de Down. A pesar de que Faustina empezó a pararse a los once meses, hoy con un año y siete meses aún no se larga a caminar sola. Siempre parece que está punto de hacerlo pero no se anima! Todos seguimos estimulándola a que lo haga, igual que muchos papás que comparten aquí sus métodos caseros para ayudar a sus hijos a dar sus primeros pasitos.

Un tender caminador
Una compañera de trabajo me contó que su hija logró caminar agarrándose de las patas del tender. Así que lo probé con Faustina y resultó! Con la parrilla del tender arriba de su cabeza anda caminando sosteniéndose con sus dos manitos en los caños de costado. Cuando se cansa, se sienta. Probá con el tender donde el piso sea más resbaladizo y lo pueda deslizar fácilmente. Eso sí, agarralo para que no se patine.

Fausto camina entusiasmado.
Barandas de maderita o caño 
Eric Mariasis, papá de Fausto, tuvo la ocurrencia de colocar unas maderas que funcionan como barandas para que su hijo se sostuviera de ellas y avanzara dando pasitos. Una muy buena idea! También se pueden hacer apoyos de caño y hasta forrar los sostenes para que estén acolchaditos y sean cómodos a la hora de agarrarse.

Una tela larga
Chily Rodríguez, mamá de Pietro, usa un pañuelo o una bufanda larga, que coloca por delante del pecho y por debajo de las axilas, sosteniéndo las puntas desde atrás. "Se vuelve loco porque es como que caminara solito y tiene la libertad de agarrar cosas e ir para donde quiere!", cuenta esta mamá que se las ingenió para ayudar a su hijo.

Facundo, Faustina y Pietro explorando el caminar.
Objetos llamativos a su alcance
Julieta Romano, mamá de Facundo, logró mantener el incentivo para que su hijo camine poniendo el celular en una silla o en una mesita ratona a su altura, de manera que él pudiera llegar  a agarrar eso que tanto le llamaba la atención. Así logró que se largara del todo! "El celular y su hermana fueron sus principales incentivos para que empezara a caminar... y ahora ya casi corre", cuenta Julieta.

Entre sillones
A Faustina le armo un triángulo de sillones de forma tal que se sienta segura y contenida con todos los apoyos cerca. Le voy dejando juguetes en distintos lugares para que vaya a buscarlos. A veces le agrego una mesita ratona y queda un corralito abierto donde puede caminar. Con eso logró girar el cuerpo manteniendo el equilibrio para buscar el siguiente apoyo y andar sola entre los muebles! También usa las barandas de la cuna, sillas, camas y otros muebles.

Usar la sillita de caminador
Otra alternativa que me recomendaron las estimuladoras es ofrecer el respaldo de una sillita pequeña. Parada detrás, Faustina la toma con las dos manos y da pasitos empujando la silla que avanza. Este recurso los ayuda a ponerse en movimiento, facilita el equilibrio y les da el apoyo que necesitan!


Gracias Eric, Chily y Julieta por compartir sus métodos caseros para caminar. Esperamos que sean de gran ayuda a otras familias!



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jueves, 3 de diciembre de 2015

Por una mirada sin prejuicios hacia la discapacidad

Cada año, el 3 de diciembre se celebra el Día internacional de las personas con discapacidad, con el objetivo de llamar la atención y promover la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad. Pero ¿qué es la discapacidad? La pregunta tiene muchas respuestas.

La discapacidad puede ser un problema, un insulto, un acto de discriminación, una puerta que se cierra, una actitud que excluye, una cifra, un pretexto para vulnerar el derecho de alguien, una limitación, una deficiencia.

Pero también puede ser una condición de vida, una superación de obstáculos, una persona que ríe, una oportunidad, una forma de vivir, alguien que puede a pesar de todo, alguien que tiene mucho para dar y hacer, aún cuando otros piensen que no.

Todas las personas nos vamos constituyendo a partir de la mirada del otro. Si desvalorizamos o descreemos de lo que puede hacer el otro, estamos marcando los límites dentro de los cuales el otro debe o puede ser. Si por el contrario, respetamos, valoramos y tenemos una mirada sin prejuicios, el otro se verá reflejado en nuestra mirada. El modo de mirar puede hacer que trates a una persona con discapacidad como una víctima, por ejemplo, o lo reconozcas como una persona igual que cualquier otra.

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad reconoce que "la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás".

La Organización Mundial de la Salud define a la discapacidad como "un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive".

Pienso que el desafío de todos es reconocer que las personas están discapacitadas por la sociedad, más allá de las circunstancias que presenten, y que sólo despojándonos de los prejuicios podemos abrir miradas y construir caminos hacia la igualdad desde la diferencia.

Celebro este Día internacional de las personas con discapacidad, por una mirada sin prejuicios.

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